Cinco alimentos para paliar los síntomas de alergia primaveral, según la ciencia
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Cinco alimentos para paliar los síntomas de alergia primaveral, según la ciencia

Los cambios en el estilo de vida, como la dieta, palian sus consecuencias. Incluye tomate, jenjibre y pescados azules, entre otros alimentos, para librarte de la congestión y el ardor de garganta y ojos

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Son ni más ni menos que ocho millones de españoles los que tienen que lidiar con el ardor de ojos o de garganta, tener la nariz goteando y mucha congestión en estos momentos.

"Ocho millones de españoles las padecen, pero el número va en aumento por el cambio climático"

Las alergias estacionales, también llamadas fiebre del heno o rinitis alérgica, solo ocurren durante ciertas partes del año, generalmente la primavera o el verano. Se desarrollan cuando el sistema inmunológico reacciona de forma exagerada a los alérgenos, como el polen de las plantas. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), la cifra de afectados ha aumentado en los últimos tiempos y se espera que aún lo haga más debido, en parte, a las altas temperaturas, consecuencia del cambio climático.

Tratamiento

Suele realizarse con los antihistamínicos y corticoides (en pastillas, en gotas, en sprays, en cremas) y es de forma individual según la clínica de cada paciente. Para tratar los síntomas asmáticos están los broncodilatadores (el famoso ventolín, entre otros) y los corticoides inhalados, pero no solo. Ahora, la llegada de la pandemia por covid-19 y la obligatoriedad del uso de mascarillas ha permitido reducir la severidad de los síntomas en muchos pacientes.

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Y también los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a aliviar los problemas de la primavera. De hecho, las modificaciones en la dieta pueden contribuir a reducir la inflamación o estimular el sistema inmunológico. Estos cinco alimentos pueden echarte una mano más de lo que crees.

Jengibre

Muchos de los síntomas desagradables de la alergia provienen de problemas inflamatorios, como hinchazón e irritación en las fosas nasales, los ojos y la garganta. El jengibre los reduce de forma natural.

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Durante miles de años, se ha utilizado como un remedio natural para una serie de problemas de salud, como náuseas y dolor en las articulaciones. También se ha comprobado que contiene compuestos fitoquímicos antioxidantes y antiinflamatorios, como refleja un estudio publicado en el 'Journal of International Preventive Medicine'

Ahora, los expertos están explorando cómo estos compuestos pueden ser útiles para combatir las alergias estacionales. En un trabajo del 'Journal of Nutrition Biochemistry', el jengibre suprimió la producción de proteínas proinflamatorias en la sangre de los ratones, lo que condujo a una reducción de los síntomas de alergia.

No parece haber una diferencia en la capacidad antiinflamatoria del que es fresco frente al seco. Agrega cualquier variedad para saltear patatas fritas, productos horneados o intenta preparar té de jengibre.

Polen de abeja

No es solo alimento para las abejas, ¡también es comestible para los humanos! Esta mezcla de enzimas, néctar, miel, polen de flores y cera se vende a menudo como curativo para la fiebre del heno. Una investigación portuguesa del 'Food and Chemical Toxicology' muestra que el polen de abeja puede tener propiedades antiinflamatorias, antimicóticas y antimicrobianas en el cuerpo. En otro trabajo del 'Journal of Medical Foods', el polen de abeja inhibió la activación de los mastocitos, un paso crucial para prevenir reacciones alérgicas.

Viene en pequeñas bolitas, con un sabor que algunos describen como agridulce o de nuez. Las formas creativas de comerlo incluyen espolvorear un poco sobre yogur o cereal, o mezclarlo en un batido.

Tomates

Aunque los cítricos tienden a obtener toda la gloria cuando se trata de vitamina C, los tomates son otra excelente fuente de este nutriente esencial. Un tomate de tamaño mediano contiene aproximadamente el 26% de su valor diario recomendado de la misma.

Además, lleva licopeno, otro compuesto antioxidante que ayuda a calmar la inflamación sistémica. Los datos provienen de un ensayo que recoge el 'British Medical Journal'. El licopeno se absorbe más fácilmente en el cuerpo cuando se cocina, así que elige tomates enlatados o cocidos para un impulso adicional.

Salmón y otros pescados azules

¿Podría un pez al día evitar los estornudos? Existe alguna evidencia de que los ácidos grasos omega 3 del pescado podrían reforzar tu resistencia a las alergias e incluso mejorar el asma. Un estudio alemán encontró que cuanto más ácidos grasos eicosapentaenoicos (EPA, por sus siglas en inglés) tenían las personas en el torrente sanguíneo, menor era el riesgo de sensibilidad alérgica o fiebre del heno.

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Foto: Unsplash/@jeff28210.

Otro más reciente mostró que los ácidos grasos ayudaron a disminuir el estrechamiento de las vías respiratorias que ocurre en el asma y en algunos casos de alergias estacionales. Es probable que estos beneficios provengan de las propiedades antiinflamatorias de los omega 3.

La American Heart Association y Dietary Guidelines for Americans recomiendan que los adultos consuman cerca de 227 gramos de pescado por semana, especialmente pescado 'graso' bajo en mercurio como el salmón, la caballa, las sardinas y el atún. Para aumentar sus posibilidades de alivio de la alergia, hay que esforzarse por alcanzar o superar este objetivo.

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Las cebollas

Son una excelente fuente natural de quercetina, un bioflavonoide que se vende también como suplemento dietético. Algunas investigaciones como la revisión de 'Molecules' sugieren que la quercetina actúa como un antihistamínico natural, reduciendo los síntomas de las alergias estacionales. Dado que las cebollas también contienen una serie de otros compuestos antiinflamatorios y antioxidantes, no puedes equivocarte al incluirlos en tu dieta durante la temporada de alergias.

Las cebollas rojas crudas tienen la mayor concentración de quercetina, seguidas de las blancas y las cebolletas. Cocinarlas reduce el contenido de quercetina, por lo que, para un impacto máximo, hay que comer cebollas crudas. Puedes probarlas en ensaladas, en salsas (como guacamole) o como aderezos para sándwiches. Las cebollas también son alimentos ricos en prebióticos que nutren las bacterias intestinales saludables y respaldan aún más la inmunidad y la salud.

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