¿Dieta con carbohidratos?... Sí, pero depende del tipo
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Estudio de la Universidad de Sídney

¿Dieta con carbohidratos?... Sí, pero depende del tipo

Los investigadores han analizado hasta 33 combinaciones de dietas diferentes para poder dar respuesta a esta pregunta. Si quieres saber más, sigue leyendo

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¿Existen dietas en las que se puedan comer carbohidratos y pese a ello adelgazar? La respuesta es sí, a tenor de un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Charles Perkins de la Universidad de Sídney, publicado en 'Nature Metabolism', que concluye que los beneficios para la salud de las dietas bajas en proteínas y altas en carbohidratos dependen del tipo de estos últimos que incluyan.

Se trata del mayor estudio jamás realizado sobre las interacciones de los nutrientes, examinando, durante tres años, la salud de ratones con 33 dietas diferentes con distintas proporciones de proteínas y carbohidratos, y diferentes tipos y combinaciones de los segundos (fructosa, glucosa, sacarosa, almidón nativo digerible y almidón resistente) con la ingesta de grasa fijada.

"Aunque el estudio se llevó a cabo en ratones, los resultados parecen explicar la disparidad entre las dietas sanas, bajas en proteínas y altas en carbohidratos, y los crecientes niveles de obesidad y comorbilidades asociadas a las dietas modernas altamente procesadas, que también están diluidas en proteínas y tienen un alto contenido de carbohidratos refinados", ha manifestado el profesor Stephen Simpson, autor principal y director académico del Centro Charles Perkins de la Universidad.

Concretamente, los investigadores descubrieron que una dieta baja en proteínas (10% de la energía dietética) y alta en carbohidratos (70%) producía los resultados metabólicos más saludables o menos saludables de las 33 dietas, según de qué carbohidratos se tratara.

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El doctor Jibran Wali, autor principal del nuevo estudio, ha señalado que no todas las dietas bajas en proteínas son iguales. Una dieta baja en proteínas y alta en hidratos de carbono es un ajuste para obtener los máximos beneficios para la salud de los carbohidratos accesibles a las bacterias del colon -por ejemplo, el almidón resistente que se encuentra en el arroz-, pero también puede ser un medio para maximizar los efectos adversos de los altamente procesados -como son los azúcares de toda la bollería industrial que generalmente están enriquecidos con aceite de palma-.

En este sentido, Alfredo Alonso Poza, jefe de Servicio del Hospital Universitario del Sureste de Madrid y miembro de la Unidad de Obesidad del Hospital Ruber Juan Bravo, ha aclarado que “es cierto que para adelgazar tenemos que consumir la grasa excedente de nuestro organismo, y eso lo conseguimos mejor con dietas hiperproteicas con escasos azúcares, incluso los naturales, y sin grasas, pero esto no quiere decir que los azúcares naturales, de lenta digestión y procedentes de cereales y legumbres induzcan obesidad”.

¿Cómo sería la dieta en humanos?

Aunque el trabajo se llevó a cabo en ratones, los autores presentan un ejemplo de menú para una dieta baja en proteínas y alta en almidón resistente en humanos.

Se debería llenar el plato con cereales integrales como el arroz integral, avena y quinoa, legumbres como las lentejas, alubias y garbanzos, y verduras como el boniato, calabaza y remolacha


Los investigadores afirman que este hallazgo puede resultar sorprendente para muchos, ya que, si bien hay consenso en que el exceso de calorías procedentes del azúcar provoca aumento de peso y enfermedades metabólicas, existe un debate activo sobre qué forma de azúcar (sacarosa, jarabe de maíz de alta fructosa, glucosa, fructosa) es la más perjudicial.

"Los resultados podrían tener inmensos beneficios prácticos", ha asegurado el profesor David Raubenheimer, titular de la cátedra Leonard P Ullmann de Ecología Nutricional del Centro Charles Perkins y de la Facultad de Ciencias de la Vida y del Medio Ambiente, coautor del estudio.

"Para muchas personas que desean mejorar su dieta, los carbohidratos se han convertido en el enemigo. Algunos llegan a extremos, eliminándolos prácticamente de sus dietas. Nuestros resultados sugieren que esto podría ser un error. Reducir ciertos tipos de carbohidratos, como el jarabe de maíz de alta fructosa, tendría beneficios. Pero si se evitan las formas resistentes a la digestión, que se encuentran en muchos alimentos vegetales, se corre el riesgo de perder los beneficios de un nutriente que es alto en las dietas de las poblaciones más sanas y longevas de la Tierra", ha detallado el profesor Raubenheimer.

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Por su parte, la doctora Marta Hermosín, médico especialista en Nutrición del Instituto de Dermatología Integral, comenta que es un estudio muy interesante y subraya lo que, para ella, es la clave: el tipo de carbohidrato. “Estoy de acuerdo con este tipo de dieta en que, por supuesto, la clave de una dieta equilibrada, que no es una dieta hipocalórica, está en la calidad del hidrato de carbono. De todos es sabido que hay hidratos de carbono complejos y refinados. Los complejos, de asimilación lenta, van a ser aquellos más saludables, lo que vienen de un grano tipo legumbre, que provengan de las verduras, de las frutas, de granos integrales".

Y apunta que los hidratos de carbono que sean bajos en fructosa, en sucralosa, "van a ser mucho más beneficiosos a largo plazo", con lo cual, prosigue, "una dieta rica en este tipo de hidrato de carbono va a ser a la larga una dieta muy sana a nivel metabólico y a nivel cardiometabólico". Y, en esta línea, explica que "cuando hablamos de almidones resistentes, que se fermentan con respecto a las bacterias intestinales, van a ser hidratos de carbono mucho más interesantes y mucho más beneficiosos y sanos”.

“Cuando hay hidratos de carbono refinados y que se absorben a muy a corto plazo, con una elevada proporción de fructosa y glucosa, la dieta, por muy baja que sea en proteínas, no va a ser una dieta sana y equilibrada”, apunta la doctora Hermosín.

Alejarse de pasteles, pizzas y confitería

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"Los resultados de este estudio ayudan a explicar por qué es mejor mantenerse alejado de alimentos como los pasteles, las pizzas y la confitería, y apoya llenar el plato con cereales integrales como el arroz integral, la avena y la quinoa, legumbres como las lentejas, las alubias y los garbanzos, y optar por muchas verduras como el boniato, la calabaza y la remolacha", ha concluido la doctora Rosilene Ribeiro, dietista e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Vida y del Medio Ambiente, coautora de este estudio.

Estos hallazgos podrían dar en la clave de por qué el consumo de dietas bajas en proteínas y altas en carbohidratos que evitan el jarabe de maíz de alta fructosa, limitan el almidón procesado de fácil digestión y son abundantes en almidón resistente (que en una dieta humana serían los granos enteros y las legumbres como los frijoles y las lentejas) se asocian con una buena salud metabólica.

“En un contexto de dieta equilibrada, lo ideal sería una proporción no tan alta de proteínas y más alta en hidratos de carbono complejos y de asimilación lenta”, explica la doctora Hermosín


“Los azúcares presentes en los alimentos naturales y de lenta digestión no son perjudiciales para la salud, sí lo son todos los azúcares añadidos con edulcorantes en los alimentos refinados o procesados, ha concluido el doctor Alonso Poza.

El trabajo se basa en el innovador estudio de 2014 del equipo de 'Cell Metabolism', que demostró que las dietas bajas en proteínas y altas en hidratos de carbono en ratones daban lugar a la mayor longevidad y a la mejor salud cardiometabólica durante la mitad y el principio de la última etapa de la vida.

"Lo que viene a decir este artículo es que la clave es una correcta mezcla de nutrientes y la interacción entre ellos. Por supuesto, una dieta baja en proteínas y rica en hidratos de carbono complejos que provengan de frutas, verduras, de legumbres, van a ser dietas mucho más equilibradas y a nivel metabólico y nivel cardiovascular más interesantes que una dieta con hidrato de carbono de peor calidad", comenta la doctora Hermosín.

Y finaliza la experta con la idea de que "dietas muy ricas en proteínas y muy bajas en hidratos de carbono se pueden entender dentro de un contexto de dieta hipocalórica o dieta cetogénica para un fin muy concreto, pero en un contexto de dieta equilibrada, metabólicamente sana y a nivel cardiovascular, lo ideal sería una proporción no tan alta de proteínas y más alta en hidratos de carbono complejos y de asimilación lenta".

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