Guía para alimentarse en verano: qué hacer y qué no
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Guía para alimentarse en verano: qué hacer y qué no

Si quieres combatir el calor en estas vacaciones, debes tener en cuenta algunas indicaciones básicas y, sobre todo, extremar las precauciones con el sol. Mucha agua y mucha protección

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La época estival trae consigo algunos episodios de agotamiento y deshidratación debido a las altas temperaturas. Además, es la temporada del año en la que más salimos de casa y, teniendo en cuenta las olas de calor que nos están acechando últimamente, es importante que extrememos las precauciones.

Por otro lado, la fascitis plantar, la sobrecarga muscular, los calambres musculares por exceso de sudoración o el insomnio y la fatiga son otros problemas típicos del verano.

Deshidratación y agotamiento por calor

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Pero, sin duda, la deshidratación es una de las peores consecuencias. De hecho, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos apunta que un 30% de la población española, sobre todo en referencia a personas mayores, niños, trabajadores al aire libre o deportistas, corre el riesgo de sufrir una deshidratación. Además, la institución señala la falta de concienciación, ya que “aunque la mayoría afirma conocer las consecuencias para la salud de la deshidratación, cerca del 90% reconoce beber menos de lo adecuado para mantener una óptima hidratación”.

Se debe beber agua "antes de tener sed", porque esa sensación refleja un déficit

Por su parte, los expertos recomiendan beber entre 2 y 3 litros de líquidos diarios, aunque es cierto que en verano esta necesidad se puede disparar. En este caso, es preciso, según señalan desde el Colegio, que se debe “beber antes de tener sed”, es decir, la sed es una alerta de que ya exista un déficit o una ligera deshidratación.

Otro de las afecciones más comunes es el agotamiento, que se manifiesta cuando sudamos mucho y el pulso se acelera, lo que indica, según la Clínica Mayo, que la temperatura del cuerpo es excesiva. Por esta razón, en ocasiones podemos sentir desde leves calambres hasta fuertes insolaciones, aunque algunos de los síntomas más frecuentes son los mareos, la fatiga, la presión arterial baja o incluso sentir la piel fría y húmeda.

Por ello, la clínica indica que, en caso de creer sufrir agotamiento por calor, se debe “suspender cualquier actividad física y descansar, buscar lugares frescos y beber agua fresca o bebidas para deportistas”.

Consejos para prevenir problemas

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Como cada verano, los cuerpos de salud elaboran planes de vigilancia ante las altas temperaturas. Por ello, el Servicio de Urgencias Médicas de la Comunidad de Madrid (SUMMA 112) señala algunas recomendaciones: no exponernos al sol en las horas centrales del día, llevar una botella de agua siempre encima para no deshidratarnos, evitar las bebidas alcohólicas, utilizar protección solar adaptada al tipo de piel o incluso usar sombreros o gorras, y tener especial atención con las personas mayores y niños, que son los más vulnerables.

Además, con el verano también llegan los baños en las piscinas. En este sentido, SUMMA 112 recuerda que los niños siempre deben estar supervisados por un adulto, evitar los saltos al agua de cabeza o de pie, tener precaución con los dispositivos hinchables, evitar las comidas copiosas o abundantes y respetar el horario de digestión de las comidas.

La piel, el órgano más grande y expuesto al exterior del cuerpo, es el que más sufre nuestras vacaciones de verano. No solo debemos utilizar cremas en cara y cuerpo, sino que las manos también tienen que estar correctamente hidratadas, lo que nos ayudará a prevenir manchas, arrugas y sequedad.

De esta manera, es recomendable el uso de aceites, jabones con pH neutro, protección solar durante el día y exfoliar cada semana nuestras manos para facilitar la regeneración de la piel y asegurar que estén siempre sanas.

Es recomendable evitar que nuestra piel esté expuesta al sol de 12:00 a 17:00

En cuanto a los pies, también es muy frecuente sufrir ampollas, tener hongos, durezas o hinchazones. En este sentido, debemos hacernos la pedicura para mantener una buena higiene, exfoliarlos, aplicar cremas hidratantes para evitar durezas y callos, y llevar siempre chanclas, tanto en la playa como en la piscina, ya que si no puedes correr el riesgo de contraer hongos.

En general, se debe evitar que nuestra piel esté expuesta al sol de 12:00 a 17:00, que son las horas de mayor intensidad solar. El principal peligro del verano son las quemaduras solares, por lo que debemos prevenir que esto ocurra para no desencadenar problemas mayores en el futuro.

Por último, se recomienda el uso de gafas de sol para evitar los rayos UVA del sol y, en caso de utilizar lentillas, no te las pongas en la playa o en la piscina, ya que las bacterias del agua pueden adherirse a ellas y provocar problemas oculares.

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