No, el azúcar no es un asesino despiadado
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No, el azúcar no es un asesino despiadado

Bebidas y helados son las alternativas que recomiendan los expertos para aprovechar todos los beneficios de este alimento, sin necesidad de pasar hambre ni renunciar a los dulces

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El verano y el tiempo libre son un matrimonio perfecto al que le encanta hacer planes juntos. Las vacaciones, las altas temperaturas y el cansancio acumulado invitan a la relajación y también a la diversión. El verano, en definitiva, es un momento del año clave para el bienestar de las personas que saben aprovechar los beneficios que brinda la naturaleza, ya sea en la playa o en el campo.

Y, por supuesto, a la hora de aprovechar al máximo todas las bondades de la época estival, conservar unos buenos hábitos alimenticios es primordial. En estos meses el calor surte un efecto disuasorio hacia las grasas y proteínas. Nuestro apetito rechaza un exceso de estos macronutrientes debido a que conllevan una digestión más pesada, algo que puede sernos útil a la hora de compensar algunos excesos del invierno.

El momento más dulce del año

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Sin embargo, al mismo tiempo que se introducen las ensaladas y los vegetales en la dieta en busca de frescura, también aparece el riesgo de caer en un consumo excesivo de productos azucarados mal llamados refrescantes: bebidas carbonatadas, helados "ultra" calóricos y todo tipo de combinaciones alcohólicas que no hidratan al cuerpo, ¡todo lo contrario!

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) recomienda un control de la cantidad de azúcar que ingerimos, para evitar que nuestro consumo calórico se dispare a lo largo de todo el verano. En el momento en que esto ocurre, la salud se resiente, esto puede llegar a reflejarse en nuestro estado de ánimo, afectar al descanso y acabar suponiendo ese famoso desastre llamado “no me han cundido nada las vacaciones”.

Una lata de 330 ml de refresco de cola contiene 37 gramos de azúcar, con lo cual supera la cantidad total de azúcar diaria recomendada

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que distinguir entre los diferentes tipos de azúcar y los beneficios que aporta cada uno es fundamental para lograr una nutrición correcta que se refleje inmediatamente en nuestro bienestar integral. Los expertos recomiendan beber agua frecuentemente y mantener una dieta equilibrada, con una presencia importante de frutas, ensaladas y verduras para disfrutar de las vacaciones como realmente te mereces, premisa clave para rendir a lo largo del año.

Sí, azúcar sí... pero no tanto

Una de las excusas más frecuentes para consumir azúcar es la hidratación. En efecto, las multinacionales de refrescos hacen su ‘agosto’ particular en esta época del año gracias a las altas temperaturas y sus campañas publicitarias. Sin embargo, a menudo consumimos compulsivamente este tipo de productos sin entender que no están concebidos para apagar la sed. Los refrescos azucarados ofrecen una sensación de alivio momentáneo, pero fugaz.

Si buscamos hidratación todavía no existe un invento que haya superado los beneficios del agua fresca recién sacada del refrigerador. Para todas aquellas personas que no piensan renunciar a los refrescos con gas, el agua con gas es una solución saludable. También es aconsejable recurrir puntualmente a las versiones light o “libres de azúcar” de estas bebidas, pero siendo conscientes de que estaremos incorporando a nuestra dieta otro tipo de edulcorantes artificiales.

Las calorías ‘vacías’ procedentes del azúcar oscila entre un 15 y un 20% en la mayor parte de helados

En la práctica, una lata de 330 ml de refresco de cola contiene 37 gramos de azúcar, con lo cual supera por sí sola la cantidad total de azúcar diaria recomendada para las personas adultas. En el caso de los niños, esa lata supondrá casi el doble de la cantidad de azúcar que deben ingerir en todo el día, pero concentrada en unos pocos minutos. Dependiendo de su edad y su peso corporal, este consumo continuado de azúcar podría incurrir en un riesgo real para su salud. Un refresco de agua con gas está totalmente libre de azúcares, por lo que podría ser el mejor aliado de los más pequeños en estos meses calurosos.

No todos los helados son iguales

Los helados son otro producto típico del verano, ya sea a modo de postre, de merienda o a todas horas (en los casos más extremos). Definitivamente consumir este tipo de dulces no ayudará a nuestro organismo a reponer líquidos, especialmente aquellos que no contienen una cantidad significativa de agua, sino que derivan de las grasas de la leche.

Según un estudio publicado por la Organización de Consumidores (OCU) los helados que menos calorías contienen son los sorbetes y granizados, es decir, aquellos compuestos realmente de hielo. Por su parte, los cucuruchos compuestos de nata son los que más contenido graso aportarán a nuestra dieta.

No obstante, al margen de las calorías totales, el exceso de azúcar es una tónica general en la mayor parte de estos productos. De media, las calorías ‘vacías’ procedentes del azúcar oscila entre un 15 y un 20% en la mayor parte de helados. Por eso, a la hora de escoger un postre o una merienda refrescante este verano, es recomendable barajar alternativas saludables como la sandía bien fría (que tiene un 90% de agua), o el melón, que nos aporta 7 gramos de azúcar por ración, junto con vitamina C, antioxidantes y minerales esenciales.

Azúcar Bebidas Helados
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