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La ciencia revela el efecto del pescado en conserva en el cáncer de colon
  1. Nutrición
Estudio en población de Italia

La ciencia revela el efecto del pescado en conserva en el cáncer de colon

La dieta y el estilo de vida impactan (para bien y para mal) en este tipo de tumor. A los reconocidos beneficios de la fibra o los vegetales para reducir el riesgo se suman ahora las sardinas, atún y caballa de lata

Foto: Variedad de pescado enlatado. (iStock)
Variedad de pescado enlatado. (iStock)

El cáncer colorrectal ocupa un lugar en el podio de los tumores por dos grandes razones: por el alto número de nuevos casos cada año (con 1,9 millones es el tercero más diagnosticado) y por ser el segundo que más vidas se cobra (935.000). Un buen número de afectados podría haber esquivado la enfermedad con un estilo de vida saludable (dieta sana y actividad física regular) o minimizado su impacto con la detección temprana a través de las campañas de cribado poblacionales. Estos mantras se repiten una y otra vez, pero lo cierto es que hace falta concretar más sobre aspectos dietéticos o de ejercicio físico.

Sobre la actividad física, la ciencia ha comprobado que el entrenamiento HITT reduce las células cancerosas y que caminar 2,5 horas a la semana a buen paso disminuye entre el 8% y el 14% el riesgo de este tumor.

Foto: Foto: iStock.

Se sabe que la obesidad y el tabaquismo promueven el desarrollo de tumores de colon; y en cuanto a la dieta, una ingesta alta de carne roja o procesada favorece la enfermedad, mientras que comer cereales integrales, alimentos ricos en fibra, productos lácteos y abundantes frutas y verduras se asocia inversamente al riesgo de este tipo de cáncer.

También el pescado parece tener un efecto protector debido a su contenido en ácidos grasos omega-3, aunque los estudios no llegan a confirmar dicho beneficio, como apunta un minucioso examen sobre grupos de alimentos y riesgo de cáncer colorrectal realizado por científicos alemanes y publicado en 'International Journal of Cancer'.

Relación directa entre ingesta y menos riesgo

Para arrojar luz sobre este asunto, un equipo de investigadores italianos ha llevado a cabo un análisis de los datos de dos estudios sobre el consumo semanal de pescado en conserva efectuados en su país en 1992 y 2010 que incluyen a un total de 2.419 enfermos de cáncer colorrectal y a 4.723 personas control. Los científicos establecieron tres grupos en función de la frecuencia de ingesta: la de referencia de menos de una ración a la semana; una o dos raciones, y otra de más de dos raciones.

Tomar pescado en conserva se asocia a una disminución del 23% del riesgo de cáncer colorrectal en comparación con no comer nada de pescado

Encontraron que los enfermos tomaban menos pescado que los controles (23,8% frente a 28,6%), así como una asociación inversa entre la ingesta y la enfermedad; concretamente, encontraron que tomar pescado en conserva se asocia a una disminución del 23% del riesgo de cáncer colorrectal en comparación con no comer nada de pescado.

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Foto: iStock.

En un artículo publicado en la revista 'Nutrients', los autores sostienen que las características nutricionales del pescado fresco y el enlatado son similares. Para su trabajo, se centraron en el consumo de atún, caballa y sardinas en aceite oliva. Destacan que las partes de atún seleccionadas para la conserva son ricas en grasa y, por tanto, ácidos omega-3, aunque “no podemos excluir que los beneficios, al menos una parte, se deban al aceite de oliva”, dicen (en Alimente ya hemos hablado de las propiedades antitumorales del AOVE).

Por sexos, el grupo italiano detectó que el efecto protector del alimento fue más fuerte en las mujeres y, al relacionar esta variable con otros hábitos dietéticos, también observó la función protectora de forma independiente; es decir: el pescado en conserva protege por sí mismo y no por influencia de otros alimentos. Pero si al pescado en conserva se suma el pescado fresco, la protección aumenta.

Fortalezas y debilidades

La fortaleza de esta investigación es que hay pocas similares. Los autores insisten en que la prevención primaria (es decir, impedir que aparezca la enfermedad) es el pilar para disminuir la carga mundial de cáncer colorrectal, y la dieta es primordial. Por eso, hay que identificar todos los alimentos potencialmente protectores.

Foto: Dra. Ruth Vera. (Hospital Universitario de Navarra)

¿Se le puede poner algún reparo al estudio? Aunque la Fundación AIRC (una organización sin ánimo de lucro) está detrás de la recopilación de datos, el trabajo ha sido financiado por Bolton Food SpA , una compañía que comercializa conservas de pescado, aunque, como recoge el artículo, no ha participado en el diseño del estudio ni en la recopilación, análisis e interpretación de los datos.

El consumo de pescado en conserva en Europa está aumentando desde 2018, un incremento que se acentuó durante la pandemia de covid, especialmente en España, Italia y Francia, según el informe 'El mercado europeo de conservas de pescado', elaborado por el Centro de Promoción de Importaciones de Países en Desarrollo (CBI).

El cáncer colorrectal ocupa un lugar en el podio de los tumores por dos grandes razones: por el alto número de nuevos casos cada año (con 1,9 millones es el tercero más diagnosticado) y por ser el segundo que más vidas se cobra (935.000). Un buen número de afectados podría haber esquivado la enfermedad con un estilo de vida saludable (dieta sana y actividad física regular) o minimizado su impacto con la detección temprana a través de las campañas de cribado poblacionales. Estos mantras se repiten una y otra vez, pero lo cierto es que hace falta concretar más sobre aspectos dietéticos o de ejercicio físico.

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