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Inflamación: no eres tú, son los estrógenos... O, más bien, la falta de ellos
MEDIDAS ANTIINFLAMATORIAS

Inflamación: no eres tú, son los estrógenos... O, más bien, la falta de ellos

La transición hacia la menopausia desencadena cambios importantes en el cuerpo de la mujer. Entre ellos, la inflamación. Una dieta ajustada puede ser de gran ayuda para reducirla

Foto: Con la llegada de la menopausia, las mujeres experimentan cambios importantes en su cuerpo como la inflamación. (iStock)
Con la llegada de la menopausia, las mujeres experimentan cambios importantes en su cuerpo como la inflamación. (iStock)

Los cambios hormonales que experimentan las mujeres durante el periodo de transición hacia la menopausia traen consigo infinidad de consecuencias, y, desafortunadamente, parece que ninguna de ellas es buena: aumento de peso, subida de los niveles de colesterol, dolores articulares, insomnio, cansancio... Y, por si eso fuera poco, a esta retahíla de síntomas se suma la incómoda sensación de estar hinchada. Esta inflamación ligada a la perimenopausia está íntimamente relacionada con la disminución en la producción de estrógenos.

Tal y como explica el doctor José Francisco Tinao, jefe de la Unidad de Medicina para la Prevención, Longevidad y Medicina Integral de Olympia Quirónsalud, "el descenso de los estrógenos participa en lo que se conoce como síndrome climatérico: sofocos, incremento de peso y distribución masculina de la grasa, cambios en el estado de ánimo, dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo, sequedad de mucosas como la vaginal y, evidentemente, la incapacidad de tener hijos". Y es que la disminución en la producción de esta hormona "genera un desequilibrio entre estrógenos y progesterona y la inactivación de receptores estrogénicos de diferente tipo que existen a lo largo de todo nuestro órgano".

El aumento de longevidad hace que las mujeres puedan pasar la mitad de su vida en la menopausia

Vivir con síntomas 'media vida'

La presencia de la inflamación durante la menopausia, junto con el aumento de la esperanza de vida entre las mujeres, dato que se ha visto incrementado sustancialmente en los últimos años, hace que se produzca una situación sin precedentes. Se trata de un fenómeno calificado de impensable por el doctor y que consiste en que "hoy las mujeres gracias a la generalización del fenómeno de la longevidad pueden vivir perfectamente la mitad de su vida en menopausia, algo impensable hace dos generaciones". Y continúa: "Es un éxito, sin duda, pero también supone la presencia del aumento de enfermedades crónicas y degenerativas, como la osteoporosis, cardiopatías, enfermedades neurodegenerativas o artrosis".

placeholder Se estima que una de cada cuatro mujeres a partir de los 50 años son diagnosticadas de osteoporosis.
Se estima que una de cada cuatro mujeres a partir de los 50 años son diagnosticadas de osteoporosis.

Todas estas patologías justifican sobradamente la adopción de cuantas medidas sean posibles para mitigar o, incluso, revertir el proceso inflamatorio.

La alimentación como tratamiento

¿Qué podemos hacer ante la inflamación crónica? O quizá la pregunta debería ser: ¿se puede hacer algo para frenarla o prevenirla? El experto considera que no solo es posible, sino que es deseable: "Tratar la inflamación, evitarla y anticiparse a ella es una medida inteligente para lograr vivir años disfrutando de un buen estado de salud".

Para alcanzar este ambicioso objetivo, las personas contamos con numerosas y variadas herramientas. Una de las más eficaces es, según el facultativo, la dieta. Lo que comemos es crucial para mantener a raya la inflamación. "Orientar a los pacientes hacia la adopción de dietas antiinflamatorias es básico", asevera Tinao. Y añade: "El ejercicio físico, buscar la calidad del sueño, controlar el estrés y cuidar de nuestra salud intestinal y hepática también son la clave de estos tratamientos".

Foto: Foto: Unsplash/@ahungryblonde.

Ahora bien, enfoquemos un poco más la solución. Teniendo en cuenta que una parte esencial de ella es la alimentación, la cuestión es qué tipo de dieta es la más adecuada. Existen numerosos estudios que señalan la dieta mediterránea como una de las más beneficiosas. Entre ellos, el de la Sociedad Europea de la Menopausia y Andropausia, que reconoce en uno de sus documentos de posicionamiento que la dieta mediterránea es un patrón alimentario que puede aportar grandes beneficios a las mujeres en peri y posmenopausia, siempre que exista una adherencia a largo plazo. En esta misma línea, se posiciona el doctor Tinao, quien defiende la idea de que esta propuesta alimentaria "reduce la intensidad del cuadro climatérico", lo que la convierte en una excelente pauta a seguir en pos de un proceso antiinflamatorio.

¿Qué conviene comer y qué no?

Las directrices recomendadas a la hora de sentarse en la mesa cuando nuestra meta es reducir o evitar la inflamación tienen que ver con llevar una alimentación basada en los productos frescos y las técnicas de cocción sencillas. El doctor Tinao ha seleccionado algunas de las más eficaces:

  • Reducir la ingesta calórica eliminando hidratos de carbono rápidos y simples.
  • Evitar los alimentos procesados.
  • Reducir al máximo los dulces y las bebidas azucaradas.
  • Disminuir el consumo de sal.
  • Escoger grasas saludables.
  • Priorizar la ingesta de pescados azules pequeños, como las sardinas o los boquerones. Y no abusar de los de gran tamaño, ya que tienen metales pesados.
  • Incluir productos de la huerta. Y, si es posible, mejor de proximidad.
  • Elegir frutas de temporada y de cercanía.
placeholder La dieta mediterránea es una de las medidas más eficaces para evitar y mitigar los procesos inflamatorios.
La dieta mediterránea es una de las medidas más eficaces para evitar y mitigar los procesos inflamatorios.

Por otro lado, la forma de cocinar todos esos alimentos es tan importante o más. En este sentido, el doctor aconseja preparar recetas en las que se cocine de forma sencilla y, sobre todo, sin freír. Es mucho más saludable hervir, hornear o pasar por la plancha.

Es el momento de revisar el estilo de vida

Llevar una alimentación antiiflamatoria es la principal herramienta que propone la ciencia como medida correctora. Ahora bien, no hay que perder de vista que se ha de producir en el marco de un estilo de vida saludable. No tendrá el mismo efecto alimentarnos con mayoría de frutas y verduras y haciendo ejercicio de forma constante y moderada que si pasamos la mayor parte del tiempo sentados o con escasa actividad física. En definitiva, tal y como recomienda el experto, la idea es evitar el sedentarismo, ya que "el ejercicio regular, sencillo y adaptado a cada persona es muy útil".

Además de la dieta, hacer ejercicio adecuado a la edad es clave para evitar la inflamación

Además del movimiento, Tinao amplía las medidas que pueden favorecer este proceso antiinflamatorio y añade "las relaciones personales positivas" como otro de los posibles diques de contención frente a la inflamación. Y, por supuesto, da una última recomendación: "Tirar el tabaco".

Foto: Descubre qué alimentos debes comer y cuáles evitar. (EFE/EPA/Chamila Karunarathne)

Los cambios hormonales que experimentan las mujeres durante el periodo de transición hacia la menopausia traen consigo infinidad de consecuencias, y, desafortunadamente, parece que ninguna de ellas es buena: aumento de peso, subida de los niveles de colesterol, dolores articulares, insomnio, cansancio... Y, por si eso fuera poco, a esta retahíla de síntomas se suma la incómoda sensación de estar hinchada. Esta inflamación ligada a la perimenopausia está íntimamente relacionada con la disminución en la producción de estrógenos.

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