Estas son las formas naturales más sencillas de reducir tus niveles de colesterol
Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en España. Esta molécula grasa es un gran enemigo y, por tanto, tenerla controlada es prioritario
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El colesterol es un tipo de molécula grasa que cumple funciones importantes en nuestro organismo. Las cosas claras desde el principio: necesitamos colesterol para vivir. Eso sí, no todos son iguales. Dentro de este gran 'saco' de palabra, se encuentran diferentes variantes de esta molécula, principalmente el de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés) y el de alta densidad (HDL).
A grandes rasgos, el primero, el LDL, es el 'malo', y el segundo, el HDL, el bueno. Nuestra salud vascular y cardíaca se basa, en gran medida, en mantener unos niveles óptimos de ambos, un equilibrio que nos mantenga sanos.
El cuerpo humano, por desgracia, tiene dificultades a la hora de metabolizar las grasas trans
El problema es que con el paso de los años, junto a predisposiciones genéticas a la hipercolesterolemia, los niveles de colesterol se desequilibran (tiende a aumentar el 'malo'), lo que puede llevarnos a desarrollar enfermedades cardiovasculares, que suponen una de las principales amenazas a nuestro bienestar.
En casos graves, los médicos suelen recetar medicamentos especialmente diseñados para reducir esos niveles de LDL, las más que famosas estatinas. Pero si nos preocupa la cantidad de colesterol que tenemos en sangre, pero no estamos todavía en el punto de recurrir a los medicamentos, existen vías naturales que pueden sernos útiles para controlar el aumento de esta molécula.
Las grasas son nuestras aliadas
Si nuestro problema es el aumento de una molécula de grasa en nuestro torrente sanguíneo, puede resultar contraintuitivo que los lípidos puedan sernos útiles. Parece el equivalente nutricional a sacar un clavo con otro clavo. Por suerte para nosotros, diversos estudios han mostrado que las dietas altas en grasas monosaturadas, entre las que destaca nuestra querida dieta mediterránea, son clave a la hora de controlar los niveles de colesterol.
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Este tipo de alimentación se caracteriza por la presencia de determinados alimentos, entre los que destacan:
- El aceite de oliva (virgen extra, siempre).
- Los frutos secos como las almendras o los anacardos.
- Los aguacates
Todos ellos son alimentos vegetales repletos de grasas (por eso su contenido energético es tan alto), pero capaces de ayudarnos a aumentar nuestra ingesta de lípidos 'buenos'.
Los más que famosos Omega-3
Los ácidos grasos poliinsaturados de este tipo han mostrado, en múltiples ocasiones, que pueden reducir los niveles en sangre de colesterol LDL, de desarrollar enfermedades cardiovasculares y de enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2.
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Los alimentos donde nos será más sencillo encontrarlos son los que proceden del mar, en particular los pescados azules:
- Salmón.
- Caballa.
- Arenque.
- Atún.
- Crustáceos (aunque con valores muy inferiores a los anteriormente mencionados).
La eliminación de lo malo
Así como hay grasas que se han ganado, por derecho propio, ser consideradas 'paladines' de nuestra salud cardíaca, hay otras que son todo lo opuesto: las 'trans'.
Se trata de lípidos insaturados que, además, han sido modificados a través de un proceso industrial llamado hidrogenación, para que sean más estables (lo que a la industria de la comida basura le viene de maravilla, pues hace que sea más fácil y barato fabricar sus productos).
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El cuerpo humano, por desgracia, tiene dificultades a la hora de metabolizar las grasas trans. El resultado, como muestran algunos estudios, es un aumento del colesterol LDL, sumado a un descenso del HDL.
Otros trucos
Sumado a todo lo anterior, debemos tener en cuenta que un cambio radical de nuestro estilo de vida puede ayudarnos mucho. Muchos estudios han vinculado el ejercicio, el consumo de fibra alimentaria, o el peso corporal adecuado, a un descenso de los niveles de colesterol.
Del mismo modo, está probado que el tabaquismo, así como el consumo excesivo de alcohol, puede contribuir a un aumento de los niveles de colesterol LDL en sangre, así como comprometer nuestra salud de muchas otras formas.
El colesterol es un tipo de molécula grasa que cumple funciones importantes en nuestro organismo. Las cosas claras desde el principio: necesitamos colesterol para vivir. Eso sí, no todos son iguales. Dentro de este gran 'saco' de palabra, se encuentran diferentes variantes de esta molécula, principalmente el de baja densidad (LDL por sus siglas en inglés) y el de alta densidad (HDL).