En el año 1864, el chef Georges Auguste Escoffier crea un postre inspirado por la ópera bufa 'La Belle Hélène' que triunfaba en ese momento en toda Europa. La obra de Offenbach y la voz de Hortense Schneider tenían cautivado al público de la época.

Para rendirle homenaje, al chef se le ocurrió pochar una pera en un sirope ligero de vainilla y una vez fría cubrirla con una untuosa salsa de chocolate caliente que resbalara en cascada sobre la fruta. Por si eso fuera poco, la acompañó de helado de vainilla, consiguiendo así un postre frío y caliente a la vez, muy audaz para la época. Así, este postre causó entonces el mismo efecto cautivador en los comensales que la ópera a la que debe su nombre.

Peras chocolate y vainilla


Tiempo de preparación: 20 minutos Dificultad: Fácil Coste: Medio Comensales: 2

Ingredientes

  • 4 peras conferencia
  • 250 g de azúcar
  • 1 litro de agua
  • 125 g de chocolate negro
  • 200 g de nata líquida
  • ½ cucharadita de café soluble
  • 4 bolas de helado de vainilla

Foto: Snaps Fotografía.
Foto: Snaps Fotografía.

Elaboración

  1. Pela las peras dejando intacto el rabillo y cortando ligeramente la base para presentarlas de pie en las copas.
  2. En una cazuela vierte un litro de agua, el azúcar y media vaina de vainilla.
  3. En cuanto rompa el hervor, añade las peras y deja cocer hasta que estén blandas pero que no se deshagan. Deja enfriar las peras dentro de su almíbar.
  4. Prepara mientras la salsa. Para ello calienta la nata en un cazo a fuego medio y antes de que hierva apaga el fuego. Añade el café soluble y el chocolate troceado y deja que se funda con el calor residual de la nata.
  5. Remueve para que se derrita, se mezcle y quede una crema lisa y brillante.
  6. En el plato de presentación dispón una bola de helado, coloca una pera al lado y cúbrela de salsa de chocolate muy caliente.
  7. Sirve sin demora para disfrutar de los contrastes de temperatura entre el helado, la pera y la salsa de chocolate caliente.

El truco final

Para que las peras no se oscurezcan debido a la oxidación, mételas en agua con zumo de limón en cuanto estén peladas. Conserva la salsa caliente sumergiendo el cazo en un baño María hasta la hora de servir.