A pesar de lo pesado que se ha puesto el invierno y lo lenta que ha estado la primavera este año, por fin ha llegado y podemos empezar a disfrutar de platos más refrescantes y acordes a la temporada.

Un tabulé es una ensalada típica de la cocina árabe, muy consumida en los meses calurosos como acompañamiento de otros platos o aperitivos. Nosotros hemos querido darle un toque de color y hacerla con una base de cuscús y lentejas para después completarla con ingredientes morados que no solo van a aportarle muchísimo sabor, sino que además convertirán el plato en una explosión de color irresistible.

Foto: Snaps Fotografía.
Foto: Snaps Fotografía.


Tiempo de preparación: 15 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 2

Ingredientes

  • 60 g de cuscús
  • 60 g de lentejas pardinas cocidas de bote
  • 1 remolacha cocida con su jugo
  • 1/2 cebolla morada
  • 6 rabanitos
  • Menta fresa
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 lima
  • Jengibre en polvo
  • Sal rosa

Foto: Snaps Fotografía.
Foto: Snaps Fotografía.

​​Elaboración

  1. Pon el cuscús en un cazo junto con el agua que indique el paquete y cocínalo siguiendo las instrucciones del fabricante.
  2. Lava bien las lentejas y escúrrelas. Mézclalas, a continuación, con el cuscús ya cocido y añádele un chorrito del jugo de la remolacha para darle un extra de color y un toque de sabor.
  3. Por otro lado, corta la remolacha en dados, la cebolla en juliana y los rabanitos en rodajas muy finas. Mézclalo todo y añádelo al tabulé.
  4. Prepara ahora el aliño del plato. Para ello, en un cuenco, echa el aceite de oliva junto con el zumo de la lima, la sal y el jengibre en polvo al gusto. Mezcla muy bien usando unas varillas hasta que se emulsione la vinagreta y aliña con ella el tabulé.
  5. Acaba añadiendo unas hojitas de menta fresca, mezcla bien para que coja sabor todo por igual y sírvelo templado o fresquito.

El truco final

Puedes poner las lentejas sin lavar, pero para evitar ciertos conservantes dañinos para la salud así como el exceso de sal, lo mejor es lavarlas, escurrirlas y añadir tú mismo la sal que consideres necesaria.