La piel del tomate es muy fina, pero también resistente al filo del cuchillo y dura de pelar. Para evitar maniobras peligrosas y cortes cuando tenemos que retirar la piel de muchos de estos vegetales, el método más rápido y eficaz es el escaldado.

Practicamos una incisión en forma de cruz sobre la superficie y sumergimos el tomate en agua hirviendo unos minutos. En cuanto la piel empiece a despegarse, lo pasamos a un baño de agua helada para cortar la cocción por el contraste de temperatura. Retirar la piel es entonces un juego de niños. Disfruta con este truco de ensaladas, gazpachos y salsas con toda la tersura y textura firme del tomate sin piel.

Pelar tomates

Ingredientes

  • 1 tomate de piel lisa
  • 1 cazuela con agua hirviendo
  • 1 cuenco con agua y hielo

Elaboración

  1. Haz una incisión en forma de cruz sobre la parte superior del tomate de forma que quede cortada la piel, pero no la pulpa.
  2. Pon agua a hervir en una cazuela y sumerge el tomate. El agua debe cubrirlo por completo.
  3. Una vez que rompa de nuevo el hervor, cuenta 2 minutos a hasta que observes que la piel se despega ligeramente.
  4. Recupera el tomate y échalo en agua helada con hielo para parar la cocción y que la hortaliza no pierda la textura.
  5. Una vez frío, pela el tomate con total facilidad.

El truco final

Puedes escaldar varios tomates a la vez y utilizarlos para ensalada, concassé, mermeladas, gazpacho o salmorejo.