Uno de los platos a los que más se recurre en verano por la falta de ganas de cocinar y por la rapidez de su cocción es la pasta. Ensucia poco, no hay que encender el horno y pasar calor, y encima admite muchísimas variantes, lo cual la convierte en una comida perfecta para preparar a la vuelta de una larga mañana de playa.

Pero para no aburrirse y para mantener un equilibrio en la dieta más allá de los espaguetis con tomate, es interesante buscar alguna que otra alternativa. El pesto es una de ellas; una salsa refrescante que, en este caso, al ser de espinacas es además cremosa y suave, apta para paladares tradicionales que se resisten a los sabores más fuertes y aromáticos.

Foto: Snaps Fotografía.
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Tiempo de preparación: 20 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 4

Ingredientes

  • 300 g de fusilli
  • 160 g de espinacas frescas
  • 100 g de anacardos crudos
  • 80 g de queso feta
  • 150 g de aceite de oliva
  • 6 hojas grandes de albahaca fresca
  • Sal

Foto: Snaps Fotografía.
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Elaboración

  1. Pon a cocer la pasta al principio para poder ir preparando la salsa mientras esta se cocina. Para ello, llena una olla con abundante agua con sal al gusto y deja que hierva. Una vez rompa a hervir, añade la pasta y cocina durante el tiempo que indique el fabricante en el paquete. Una vez finalizada la cocción, escurre bien y reserva.
  2. Prepara la salsa mientras se cuece la pasta. Para ello, pon en un vaso de batidora las espinacas, los anacardos, el queso feta, el aceite y la albahaca. Tritura todo muy bien con una batidora y añade más aceite si fuese necesario para ajustar el espesor de la salsa. Echa sal al gusto y muy poco a poco para ajustar el punto sin pasarte y mezcla bien de nuevo.
  3. Añade la salsa a la pasta y mezcla muy bien. Sirve decorando con un poco de queso feta, parmesano o con anacardos picados.

El truco final

Puedes preparar el pesto con otros frutos secos para variar su sabor: las nueces y los piñones le van perfectos.