La endivia es una hortaliza fresca, ligera y digestiva con un contenido muy elevado en fibra y agua. ¡Una de las verduras más light que existen! Pero tiene un pequeño inconveniente que ya vimos con las berenjenas, y es que a ciertas personas les resulta amarga. Aunque ese sabor característico forma parte de su encanto, os traemos una sencilla solución para suavizar este sabor.

El culpable en este caso es el corazón, el tronco central que tiene forma de cono y que se sitúa en la base de la endivia. Retirando esta parte con la ayuda de un cuchillo afilado, nos desharemos definitivamente del problema. Elige las endivias más blancas y pequeñas. El corte de la base debe ser de color claro, descarta las que presenten un color marrón. Busca que las hojas no tengan imperfecciones y que sean elásticas y brillantes; es un sinónimo de frescura. Con estos sencillos consejos el amargor ya no será un problema.

Evitar el amargor de las endibias

Ingredientes

  • Endivias
  • Un cuchillo afilado

Elaboración

  1. Posa la endivia sobre una tabla de manera que quede plana sobre la superficie de trabajo.
  2. Corta a un centímetro del final y desecha ese trozo más oscuro y duro.
  3. Retira la parte interna de la base con la punta del cuchillo, girando la endivia sobre sí misma. Quedará como un pequeño cono.
  4. Separa el resto de las hojas y úsalas para ensalada, para rellenar con una crema o como aperitivo para mojar en humus o en una crema de queso.

El truco final

Además de crudas, puedes asar las endivias en el horno, envueltas en jamón de york y cubiertas de salsa bechamel o velouté. Cuécelas en leche o en agua con un poco de zumo de limón para queden más dulces y blancas y sírvelas como guarnición.