Para pasar de un plato aburrido a uno rico, a veces solo hay que añadir un poco de ajo y perejil. Un pescado al horno, una pechuga de pollo a la plancha, unos espaguetis cocidos, unas setas o champiñones resucitarán si les das este toque personal que puedes tener preparado con antelación para añadir en cualquier momento a tus guisos.

Prepara una cantidad mayor y congélala en tarritos herméticos o bolsas individuales para tenerla a mano siempre que la necesites. Un poco de aceite de oliva o zumo de limón a la hora de servir y tus preparaciones ganarán en sabor de manera sencilla y natural.

Picadillo de ajo y perejil

Ingredientes

  • 3 dientes de ajo
  • 1 manojo de perejil
  • 1 tarrito de vidrio con tapa

Elaboración

  1. Pica los dientes de ajo a cuchillo o con un prensaajos para que queden muy finos.
  2. Viértelos en un tarro de cristal con tapa.
  3. Lava y seca el perejil. Pícalo a cuchillo o con tijeras al tamaño que desees.
  4. Mezcla las hierbas frescas picadas con el ajo.
  5. Cierra la tapa del tarro y congela.
  6. Utiliza el picadillo en el plato directamente sin descongelar.

El truco final

Añade guindilla picada a la mezcla u otro tipo de hierbas frescas como cebollino, cilantro o estragón.