Muchas recetas requieren un poco vino blanco o tinto en su elaboración, tales como salsas, asados o guisos. A veces da rabia abrir una botella de vino para unos pocos mililitros, sabiendo que si no se consume rápidamente, el vino se oxida con rapidez y varían su sabor y sus cualidades.

Para evitar desperdiciarlo, una solución práctica es congelarlo en bandejas de cubitos de hielo. Una vez solidificado, guardamos los cubitos en el congelador en el interior de una bolsa de plástico hermética a la que hayamos retirado el máximo de aire. De esta manera los mantenemos aislados de los olores de otros alimentos y los tenemos disponibles para usar directamente en cualquier preparación sin necesidad de descongelarlos. Solo hay que tener la precaución de comprobar el volumen de cada cubito para adecuarlo a lo que pida la receta.

Congelar vino

Ingredientes

  • 250 ml de vino blanco
  • 1 bandeja para cubitos de hielo
  • 1 bolsa de plástico con cierre hermético

Elaboración

  1. Vierte el vino blanco en la bandeja para cubitos de hielo hasta las 2/3 partes.
  2. Introduce en la parte alta del congelador.
  3. Una vez sólido el hielo de vino, desmolda los cubitos e introdúcelos en una bolsa de plástico hermética para que no adquieran sabores extraños.
  4. Etiqueta la bolsa y conserva en el congelador hasta el momento de su uso.

El truco final

Puedes congelar vino blanco, rosado, tinto y cerveza utilizando este mismo método.