Los trucos para hacer caldos son, posiblemente, de los más demandados por los amantes de la gastronomía. A continuación, nos centraremos no tanto en la forma de elaboración como en las diversas maneras existentes de arreglar sopas y caldos que, quizá, no te hayan salido como te esperabas. ¿Te animas a convertir estas recetas en una experiencia gourmet?

¿Cómo desgrasar un caldo?

Si bien ya respondimos a esta pregunta en este vídeo, sería interesante tener en cuenta que el truco de ir retirando con la espumadera la espuma que van soltando los ingredientes durante la cocción no es suficiente. Resulta más práctico batir dos claras de huevo, añadirlas a la preparación y retirarlas pasados unos minutos. El resultado será un caldo excelente.

¿Es posible arreglar un caldo demasiado salado?

Sí y es más sencillo de lo que parece. En ocasiones, o te pasas con la sal o no tienes en cuenta el punto salado de los ingredientes a cocinar. También suele suceder que el caldo se concentre demasiado, provocando así un sabor salado demasiado intenso. No añadas más agua o deseches este caldo. Añade unos trozos de patata y pon a hervir tu preparación. Este tubérculo conseguirá suavizar el sabor con facilidad.

Foto: iStock.
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¿Cómo puedes darles un aroma distinto a tus sopas?

Suele pensarse que lo mejor es añadir las especias o las hierbas aromáticas al principio para que suelten todo su jugo, pero la verdad es que no es necesario. Resulta mucho más práctico y eficiente usarlas al final de la cocción para conseguir mantener el sabor y evitar que el mismo se funda con el del resto de ingredientes. Lo mismo sucede con el vino, que solo ha de añadirse cuando tu preparación esté apartada del fuego.

¿Cómo se congela correctamente un caldo o una sopa?

Seguramente, has congelado la sopa que te sobró y cuando la has descongelado, pasado cierto tiempo, te has dado cuenta de que el sabor no es el mismo. ¿Sabes por qué? Porque si vas a congelar una sopa o un caldo, debes apartar antes la cantidad que vas a reservar. Es decir, prepara el que te vas a comer en ese momento con la sal y las especias que más te gusten, y al destinado a la congelación no le añadas ningún tipo de aderezo. Cuando lo descongeles y lo calientes, sí podrás darle ese toque especial para volver a disfrutar del sabor original.

El truco final

  1. Añade al caldo, cuando está ya reposando, unos restos de queso (también sirven las cortezas de los quesos de calidad siempre que estén bien lavadas) para darle untuosidad y un sabor distinto a tu receta.
  2. Si un caldo te ha quedado demasiado ligero y quieres darle más espesor puedes conseguirlo sin tener que recurrir a productos químicos. Tuesta una cucharada de harina en una sartén y añádela al caldo cuando esté hirviendo.