Todos los expertos se muestran de acuerdo en que la popularidad de los mejillones en la gastronomía se debe a su rico sabor, a sus aportes nutricionales y a su precio en comparación con otros moluscos. Existen muchas maneras de comer este auténtico manjar y hoy te vamos a enseñar cómo hacer mejillones al vapor, eso sí, en salsa americana.

Preparación: 30 minutos Dificultad: Media Coste: Moderado Comensales: 4.

Foto: iStock.
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Ingredientes

  • 1 kg de mejillones
  • 1 hoja de laurel
  • Pimienta negra al gusto
  • Medio litro de caldo de pescado. Si te animas, puedes hacer tú mismo el fumé o el caldo casero. Si apuestas por la comodidad, un caldo comprado queda bastante bien.
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 100 ml de vino blanco
  • 200 g de salsa de tomate. Si no viene colada, hazlo tú. Te costará menos de un minuto y se notará en la textura final del plato
  • 1 guindilla. La salsa americana es picante de por sí. Si quieres prescindir de la guindilla también puedes, aunque te recomendamos que te atrevas con el punto picante.
  • 100 ml de brandy
  • 1 cucharadita de postre de harina para espesar la salsa
  • Tres cucharadas soperas de aceite de oliva
  • Sal al gusto

Elaboración

  1. Limpiar los mejillones es el primer paso; eso en el caso de que los hayas comprado sin limpiar. Cortar las barbas ayudándote de un cuchillo no te resultará demasiado complicado. Limpia la concha el máximo que puedas, bien con un cuchillo, bien con un estropajo de acero. El agua que esté fría.
  2. Poner los mejillones limpios en una olla con la pimienta negra y el laurel. A fuego medio o alto, mantén la olla sobre el fuego y con tapadera hasta que los mejillones estén todos abiertos. Más o menos el tiempo que tardarán en abrir será de entre 7 y 10 minutos.
  3. Mientras haces los mejillones al vapor puedes ir preparando la salsa. Para ello tendrás que picar el ajo y la cebolla. Una vez los hayas picado, los debes rehogar en una sartén con el aceite de oliva a fuego medio. Mientras se pochan ambos ingredientes añades la sal, la pimienta negra y la guindilla.
  4. Cuando veas que la cebolla está dorada puedes añadir el caldo, el tomate, el vino blanco y el brandy. Déjalo cocer hasta que se haga la reducción de la salsa. Mantén el fuego medio para que no se te queme la salsa a la que podrás engordar con esa cucharadita de harina.
  5. Una vez la salsa está lista, puedes pasarla por la batidora. Corrige el punto de sal y añade la salsa a los mejillones.

Truco final

En este caso no hablaremos de un truco sino de varios. Empezando por el de no echar sal en la cocción de los mejillones. Es un molusco bastante salado de por sí.