A diferencia de las fresas, que son un fruto de origen silvestre, el fresón es un producto híbrido creado por botánicos franceses en el siglo XVIII. En la actualidad, la mayor parte de los cultivos se dedican al fresón porque se conserva mejor y es más fácil de transportar. Su sabor es suave y dulce y a diferencia de las fresas, cuya temporada es muy corta, podemos encontrarlo en el mercado desde enero hasta junio. Ricos en antioxidantes, fibra, minerales y vitaminas, los fresones tienen muy pocas calorías. Su uso es muy versátil tanto en postres como en mermeladas, macedonias, batidos o incluso como guarnición de platos salados de carne o pescado ya que se pueden marcar a la plancha sin que pierdan la textura. Salteados a la plancha y aderezados con vinagre balsámico y una pizca de pimienta negra conseguimos estimular las papilas gustativas de la lengua, además de un contraste de sabores y temperaturas. Un poco de nata montada o una bola de cremoso helado le darán el equilibrio perfecto a este original postre de fruta.

Ingredientes

  • 250 g de fresones
  • 1 cucharada de caramelo líquido
  • 1 cucharada de vinagre balsámico
  • Pimienta blanca
  • 250 ml de nata montada

Fresones

Preparación: 15 minutos. Dificultad: Fácil. Coste: Económico. Comensales: 4.

Elaboración

  1. Lava y corta los fresones en cuartos.
  2. Vierte el caramelo y el vinagre en una sartén y calienta a fuego vivo.
  3. Añade los fresones y saltéalos hasta que tomen un bonito color dorado.
  4. Sazónalos con pimienta blanca molida y retira del fuego.
  5. Deja macera unos minutos para que se desarrollen los sabores y baje un poco la temperatura.
  6. Sirve los fresones calientes acompañados de unas cucharadas de nata montada.

El truco final

Acompaña los fresones con una bola de helado o licúalos y conviértelos en un coulis o una salsa para acompañar postres.