Las técnicas de cocina han evolucionado a una velocidad vertiginosa en las últimas décadas, buscando sabores más puros, platos más equilibrados y saludables. Se reducen las cantidades de azúcares y sal, se sustituyen las grasas, se ajustan los espesantes. Esta tendencia se traslada también al ámbito doméstico, donde buscamos platos que no pierdan sus raíces pero que nos aporten nutrientes sin por ello renunciar a un sabor delicioso. El reto actual consiste en respetar esas texturas evitando los ingredientes que puedan ser nocivos para la salud si los tomamos en exceso. Gracias a ciertas hortalizas como la coliflor, el boniato o la calabaza, entre otras, podemos mantener toda la cremosidad sin añadir harinas ni grasas adicionales y confeccionar platos de cuchara suaves y aterciopelados. Añade unos frutos secos en el momento de servir, en este caso pistachos, para aportar color y un divertido toque crujiente.

Ingredientes

  • 500 g de calabacines
  • 1 puerro
  • 500 g de coliflor
  • 2 cucharadas soperas de queso crema
  • 1 l de caldo de ave
  • 1 cucharada sopera de pistachos pelados

Crema de calabacín

​​Tiempo: 25 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico. Comensales: 4.

Elaboración

  1. Echamos una cucharada de aceite de oliva en un cazo. Añadimos el puerro en rodajas y dejamos que se poche.
  2. Una vez los puerros están dorados, agregamos los calabacines en rodajas y mezclamos.
  3. Incorporamos la coliflor cortada, el caldo de ave hasta cubrir y las dos cucharadas de queso crema.
  4. Salpimentamos y cocemos durante 15 minutos a fuego medio.
  5. Transcurrido ese tiempo, trituramos la crema con la ayuda de una batidora hasta que nos quede fina y aterciopelada.
  6. Servimos decorado con unos pistachos picados y unos trocitos de coliflor cruda.

El truco final

Utiliza esta crema como salsa añadiendo una menor cantidad de caldo para acompañar carne, pescado o albóndigas.

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