En los países del Este de Europa son muy populares las sopas cuyo ingrediente principal es la remolacha. Los movimientos migratorios han llevado este tipo de plato hasta América Latina, especialmente Argentina, donde se conoce como el manjar de betabel.

Su sugerente nombre, su atractivo color rosado, su sabor dulce, su textura suave y aterciopelada la hacen ideal tanto para una cena cotidiana como para lucirse en un día especial. Además de su precioso color, que se utiliza como colorante natural, nos aporta proteínas vegetales, fósforo, zinc, vitaminas del grupo B, magnesio, manganeso, potasio, cobre y fibra. Existen incluso estudios que le atribuyen propiedades para reducir la tensión arterial.

Recuperamos en esta ocasión la receta eslava en su versión sencilla sin carne ni hortalizas, simplificándola para convertirla en un cremoso potaje. La decoramos con unas espirales de yogur y la tenemos lista para tomar caliente o fría según los gustos de cada cual o los caprichos del tiempo.

Crema de remolacha y yogur


Tiempo de preparación: 40 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 4

Ingredientes

  • ½ cebolla
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 3 dientes de ajo
  • 2 remolachas cocidas
  • 1 patata grande
  • 1 yogur griego natural
  • 1 l de caldo de verduras
  • Sal y pimienta blanca

Foto: Snaps Fotografía.
Foto: Snaps Fotografía.


Elaboración

  1. En un cazo vierte dos cucharadas de aceite de oliva. Cuando esté caliente añade los dientes de ajo picados y antes de que tomen color incorpora la cebolla cortada en brunoise.
  2. Una vez que se haya rehogado bien, añade la patata y las remolachas cortadas en trozos.
  3. Cubre con el caldo de verduras y deja cocer unos 30 minutos a fuego medio o hasta que las hortalizas estén tiernas.
  4. Tritura la preparación con una batidora para conseguir una crema muy fina.
  5. Deja enfriar antes de introducirla en el frigorífico y refrigera unas horas.
  6. Antes de servir, decora cada crema con una cucharada de yogur griego natural y forma unas espirales decorativas con la punta de una aguja.

El truco final

En lugar de remolacha cocida, puedes usarla cruda. Sus hojas también son comestibles, aprovéchalas y dales el mismo uso que a unas acelgas.