Las mermeladas caseras son una forma perfecta de poder personalizar a tu gusto el desayuno o merienda de todos los días y experimentar con los sabores de tus frutas preferidas. Si estás comenzando en la cocina y en la repostería, elaborar mermeladas es una buena manera de familiarizarse con los fogones, ya que son muy sencillas y no requieren dominar técnicas complicadas.

Como norma general, las mermeladas hechas en casa se rigen por la regla 'parte por parte'; es decir, combinar la misma cantidad de fruta que de azúcar. A medida que ganes soltura podrás adaptar estas proporciones, ya que según la jugosidad de la fruta o su punto de maduración puedes necesitar más o menos cantidad.

Si quieres conseguir una mermelada perfecta, presta gran atención a los ingredientes. Un producto de buena calidad te ayudará a conseguir una mermelada deliciosa. Esta regla de oro de la cocina es aún más importante cuando las recetas son simples y tienen pocos ingredientes. Los sabores van a tener mucho protagonismo, por lo que la calidad tiene un papel imprescindible en marcar la diferencia.

Otro gran secreto es prestar mucha atención a la combinación de sabores y cómo se relacionan entre sí. Si quieres hacer una mermelada más compleja, con más de un tipo de fruta o con otros ingredientes, piensa en la acidez, el dulzor, el amargor, etc, e intenta crear combinaciones de sabores que se potencien armónicamente.

Si ya lo tienes todo claro y estás en la búsqueda de ideas para hacer mermelada en casa, te traemos una propuesta que combina la acidez del kiwi y del limón con el sabor seco del tequila. Se trata de un sabor complejo, ideal para tomar acompañando quesos curados y fuertes, así como para tomar en las tostadas o bollería.

Tiempo de preparación: 35 minutos. Dificultad: Muy baja. Coste: Económico.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Ingredientes:

  • 500 gramos de kiwis
  • 500 gramos de azúcar
  • 1 limón
  • 30 ml de tequila

Elaboración

  1. Pela los kiwis y pártelos por la mitad.
  2. Exprime el limón.
  3. Pon todos los ingredientes en un recipiente apto para el fuego y, dependiendo de la textura que prefieras, pásalos un poco por la batidora. Si no te gusta encontrarte la fruta, bátelos hasta que quede una pasta homogénea.
  4. Una vez los ingredientes esté triturados es el momento de ponerlos a fuego medio. Mantén la mezcla en el fuego por unos 30 minutos, removiendo regularmente, hasta que veas que tiene la consistencia correcta.
  5. Envásala en tarros herméticos de cristal y, si no la vas a consumir en el momento, consérvala al vacío calentando los tarros al baño María.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Truco final

Para valorar la consistencia de la mermelada, tienes que tener en cuenta que cuando se enfríe espesará. La mejor manera de saber de antemano cómo va a quedar es con un test. Antes de empezar a cocinar, mete un plato en el congelador y cuando creas que la mermelada ya está lista, vierte una cucharada sobre el plato congelado. De esta manera podrás enfriar muy rápidamente tus mermeladas caseras y saber si es el momento de retirarlas del fuego.