Las tartas sin horno son posibles y están para morirse. Para qué negarlo, en verano a nadie le apetece utilizar el horno, ya hace suficiente calor. En esta estación solo se busca una brisa fresca y que tanto la comida como la bebida estén fresquitas. Por suerte, las tartas cuentan con una variante perfecta para el verano: las frías.

De entre todas las recetas de repostería en esta ocasión vas a aprender a elaborar una tarta de natillas. Podrás hacerla de un día para otro y disfrutarla tantos días más como tu gula te lo permita. Además, este es un postre que encaja a la perfección después de cualquier comida, por lo que podrás sorprender a la familia en cualquier reunión.

Tiempo de preparación: 25 minutos. Dificultad: Fácil. Coste: Bajo. Comensales: 6.

Foto: iStock.
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Ingredientes

  • 500 mililitros de nata para montar
  • 5 sobres de natillas de 125 gramos
  • 200 mililitros de leche
  • 100 gramos de azúcar
  • 200 gramos de galletas
  • 100 gramos de mantequilla
  • 7 hojas de gelatina

Elaboración

1. Lo primero que harás será ponerte manos a la obra con la base de la tarta. Para tal fin tendrás que triturar las galletas, no pares hasta que queden reducidas a polvo. Esto es muy importante, ya que las vas a mezclar con la mantequilla para formar una pasta. Funde la mantequilla en el micro y mézclala con las galletas luego. El resultado debe ser uniforme.

2. Cubre ahora la base del molde para tartas con la mezcla de galletas y mantequilla. Ayúdate de una cuchara o las manos para extenderla por toda la superficie. Procura que la capa sea uniforme y que no haya grietas, de lo contrario otros ingredientes podrían filtrarse. Una vez la tengas lista, reserva el molde en la nevera, así la base terminará de consolidarse.

3. Le ha llegado el turno a las hojas de gelatina. Hidrátalas en bol con abundante agua fría. Mientras, calienta en el microondas la leche con el azúcar durante un par de minutos y, una vez listo, introduce las hojas de gelatina. Remueve los ingredientes para integrarlos. Ahora agrega los sobres de natilla y remueve con varilla hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

4. Montar la nata es el siguiente paso. Échala en un bol aparte y remueve con varilla hasta formar una masa espesa y con picos. Puede que te cueste, así que paciencia.

5. Añade la nata ya montada al bol de las natillas y mezcla poco a poco sin dejar de remover. El punto y final será añadir esta mezcla al molde y dejarlo enfriar hasta el día siguiente. Ahora solo te queda aguantar la eterna espera.

Truco final

Las tartas sin horno son así de sencillas de elaborar. Para conseguir unos mejores resultados puedes añadir toques de vainilla o canela en la leche. Así, con poco esfuerzo le darás algunos matices de sabor a la tarta y seguramente que la disfrutarás más. En cualquier caso, buen provecho con la que elabores.