Los tenders de pollo casero son una manera saludable y crujiente de comer este animal. Además, si recurres al horno estarás mejorando la receta, ya que la cantidad de grasa disminuirá al no freírlos. No obstante, el crujiente se mantendrá inalterado, lo cual es vital para disfrutar de este plato.

La gran ventaja de estos tenders de pollo ligeros es que son muy versátiles. Casan con casi cualquier salsa que puedas imaginar y nada mejor que elaborar la que más te guste para acompañarlos. Son, además, una cena muy sencilla, rápida y que sorprenderá a cualquier visitante que venga hambriento a tu hogar. Degustarán un plato crujiente, con un corazón tierno y un sabor que los hará repetir una y otra vez.

Tiempo de preparación: 40 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 4

Pechugas de pollo. (iStock)
Pechugas de pollo. (iStock)

Ingredientes

Elaboración

  1. Lo primero que harás será cortar las pechugas en trozos del tamaño de un bocado, así será más sencillo comer los tenders. Salpimienta los trozos a tu gusto y luego pásalos por harina, huevo y pan rallado para empanarlos. Si buscas un toque más de sabor, no dudes en añadir especias al pan rallado.
  2. Una vez empanados, conviene repetir el proceso para afianzarlo. Colócalos después en una bandeja de horno con aceite en la parte de abajo y calienta el electrodoméstico a 200ºC. Con diez minutos de cocción por cada lado será suficiente para conseguir una capa crujiente y un interior tierno que no se habrá secado, uno de los grandes problemas de la carne de pollo.
  3. A la hora de servirlos puedes optar por diferentes salsas, las cuales son un gran añadido a este sencillo plato. Además, también puedes picar un poco de perejil fresco y repartirlo entre los tenders para darles un toque adicional de sabor.

Truco final

Esta receta puede mejorarse mucho con el añadido de algunas salsas. Por descontado, anímate a elaborarlas en casa, así las harás a tu propio gusto. Una salsa clásica muy recomendable es la barbacoa. Es posible elaborarla con mil y un ingredientes, picante, salada o dulce. Con una base de salsa de tomate o kétchup puedes llegar a hacer una salsa para chuparse los dedos y que acompañará a este plato de pollo potenciando los sabores propios de este animal.

Otra que no debe faltar es una buena salsa de mostaza, la cual es muy sencilla de hacer y requiere muy pocos ingredientes. Con unas cucharadas de mostaza de Dijon, un poco de leche, azúcar y aceite de oliva estará lista. Además, si le añades miel conseguirás una nota de sabor muy característica y que no pasará desapercibida.

Por último, para darle un toque mexicano a estos tenders de pollo casero prueba una salsa pico de gallo. Elaborarla es tan sencillo como picar unos pocos tomates, media cebolla, un par de jalapeños para darle un toque de picor, unas cucharadas de cilantro fresco y el zumo de media lima. ¡No habrá quien se resista!