Una buena receta de patatas como guarnición puede ayudarte a salir de cualquier apuro con el máximo apoyo de tus comensales. Lo que quizá no sepas es que las básicas patatas al horno pueden mejorarse de forma sensible hasta convertirse en una delicia llena de sabor como la que ahora te proponemos.

Apostamos por ofrecerte la receta de unas patatas asadas distintas, con un interior más cremoso, con una adaptabilidad a cualquier ingrediente digna de subrayar. Olvida las clásicas patatas sin sabor que eran más bien un relleno y conviértelas en las merecidas protagonistas de cualquier plato. Y sobre todo, no te pierdas la cara de tus amigos o familiares cuando muerdan cada patata y se sorprendan con su cremosidad.

Tiempo de preparación: 20 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 4

Ingredientes

  • 4 patatas de tamaño grande
  • 1 cabeza de ajos
  • Sal, pimienta negra recién molida y romero fresco
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre

Preparación

1. Pela las patatas y córtalas en dados grandes. Mételas en agua con sal durante unos minutos.

Aceite de oliva. (iStock)
Aceite de oliva. (iStock)

2. Vierte las patatas a un recipiente con agua que tendrás a fuego medio. El agua nunca ha de llegar a hervir. Tras seis minutos en agua caliente, es el momento de escurrirlas y dejarlas cinco minutos para que se enfríen un poco.

3. Precalienta el horno a 190º. Cuando alcance esta temperatura, introduce en su interior una bandeja, en la zona media, con las patatas separadas. Añade dos cucharadas de aceite de oliva y las especias. Asa durante 25 minutos.

4. Presiona cada patata con un tenedor, aunque de forma ligera, pues no vas a hacer un puré. Dale un golpe a cada diente de ajo y coge una rama de romero. Mezcla estos ingredientes con las patatas.

5. Saltea en una sartén con un poco de aceite todo lo anterior durante cinco minutos.

6. Coloca las patatas en la fuente de horno, añade vinagre y mételas al horno a 210º durante 12 minutos.

Se aconseja servirlas siempre en caliente para apreciar mejor los aromas. Combinan muy bien tanto con carne como con pescado. Esta receta es la más usada en el Reino Unido para acompañar la comida de Navidad.

Gracias a su adaptabilidad, también puede ser un complemento para el pollo asado dominical o para acompañar cualquier tipo de carne que prepares a la barbacoa. Es importante mencionar que cada patata tendrá dos texturas: la exterior, más recia, y la interior, mucho más cremosa. Resulta fundamental controlar siempre la cocción para evitar que se doren demasiado, afectando así al resultado final.

No es necesario añadir que el plato también admite otras especias como el orégano o el tomillo. La variedad de sabores es muy amplia y siempre jugará a tu favor para lograr que esta guarnición se convierta también en un plato digno de degustar.

Truco final

Puede parecer demasiado obvio, pero solo comprando una patata de la máxima calidad es posible conseguir un gran resultado. Déjate aconsejar por tu frutero.