El postre manjar blanco es una crema que te conquistará, en especial si disfrutas de la comida como un auténtico marqués. Este dulce es propio de la cocina medieval, aunque las primeras referencias datan del siglo II a. C. Fue Catón el Viejo el primero en describirlo en su 'De agricultura', pero también es un postre del que se habla en fuentes medievales.

Si buscas una receta de repostería para principiantes, la has encontrado. No te costará un gran esfuerzo elaborar este postre secular, disfrutarás de un sabor propio de un rey y sorprenderás a tus amistades siempre que vengan a tu casa. Hoy en día, es un postre muy apreciado en la Comunidad Valenciana y Cataluña, ya que es realmente único.

Tiempo de preparación: 60 minutos. Dificultad: Fácil. Coste: Muy económico. Número de comensales: 5

Ingredientes

  • 1 litro de leche de almendras
  • 180 gramos de azúcar
  • 50 gramos de almidón de maíz
  • 2 palos de canela
  • Piel de medio limón
  • Canela en polvo y almendras para decorar

Elaboración

1. Empieza por elaborar la leche de almendras en casa, lo cual no te va a llevar mucho tiempo. Pon a remojar 400 gramos de almendras crudas durante ocho horas. Una vez pasado el tiempo, escúrrelas e introdúcelas en un litro de agua limpia. Tritura las almendras con una batidora y fíltralas luego con un colador fino. Guarda el líquido resultante en una botella limpia y resérvalo en la nevera para disfrutar de él siempre que quieras.

2. Echa un poco de leche en una taza y diluye el almidón de maíz en ella. Pon a hervir el resto de la leche con la canela, la piel de limón y el azúcar.

3. Cuando la leche haya roto a hervir, añade la parte con el almidón de maíz diluido. No dejes de remover hasta que el líquido se espese. Utiliza una varilla para facilitar el trabajo y para introducir aire en el líquido. Al final, obtendrás una crema de un color similar a un café con leche claro.

4. Una vez esté listo, introduce la crema en diferentes tarros de cristal, los cuales tendrás que esterilizar previamente, y guárdalos en frío para que los sabores terminen de construirse. El resultado final será una crema ligera, sabrosa y que puedes servir en cuencos, añadiendo un poco de canela por encima y, para darle un toque de frescura, almendras y ralladura de limón.

Truco final

Como has podido ver, este es un postre que no conlleva complicación alguna, aunque sí vas a tener que dedicarle un poco de tiempo. Sin embargo, te deleitarás con un sabor que ya probaban los romanos.

No dudes en utilizar la leche que más te guste y añadir otros sabores, como puede ser la vainilla. La ventaja de vivir en el siglo XXI es el acceso a una interminable variedad de ingredientes de todo el planeta. Con el postre manjar blanco vas a comer como un rey y sin mucho esfuerzo. ¡Ponte manos a la obra y que aproveche!