Con el otoño llegan las frutas de temporada que, además de tener un precio más económico, nos permiten elaborar recetas especiales de la estación, como la de bizcocho de manzana que traemos a continuación. Ideal para desayunar o merendar, este pastel es una adaptación del bizcocho de yogur tradicional con el toque de la fruta, que le aporta un sabor diferente, así como textura y jugosidad.

Si la elaboras con manzanas reineta, será una de esas recetas de temporada de septiembre que se convertirá en un clásico. Además, si te gusta mucho el resultado, siempre puedes encontrar en el mercado otras variedades que no sean estacionales y disfrutar de este dulce durante todo el año.

Tiempo de preparación: 60 minutos Dificultad: Media Coste: Muy económico Comensales: 8 porciones

Ingredientes:

  • 1 yogur griego sin azucarar
  • 3 medidas del vaso de yogur con harina de trigo para repostería
  • 3 huevos medianos
  • 1 medida del vaso del yogur de aceite de oliva
  • 2 medidas de azúcar
  • 1/2 sobre de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 3 manzanas grandes
  • 1 pellizco de sal
  • Ralladura de un limón
  • Mermelada de melocotón o albaricoque

Elaboración

Precalentamos el horno a 180º.

En un recipiente levantamos, con la ayuda de unas varillas de repostería, los huevos con el azúcar hasta que alcancen el doble de su tamaño.

A continuación, añadimos el yogur, el aceite y la vainilla poco a poco. Es importante hacerlo con cuidado, procurando que la mezcla no pierda aire, ya que de esto depende que nos quede un bizcocho muy esponjoso.

Por otro lado, mezclamos los ingredientes secos que nos quedan: la harina, la levadura, el limón, la sal y la canela.

A continuación, incorporamos la mezcla con los ingredientes sólidos a los líquidos muy poco a poco y procurando que la mezcla no pierda aire.

Aparte, pelamos las manzanas y las cortamos en láminas muy finas. Es importante hacerlo en el último momento para evitar la oxidación que las oscurece o ayudarse del zumo de un limón para evitar que se pongan feas.

Cogemos un molde para bizcocho y lo engrasamos con ayuda de aceite de oliva o mantequilla. Vertemos la mezcla con cuidado.

Justo antes de introducir el bizcocho en el horno, colocamos las láminas de manzana en círculos, empezando por el centro hasta cubrir el total de la superficie.

Horneamos el bizcocho a 180º a media altura del horno con el calor arriba y abajo para que este se reparta uniformemente.

Tras unos 45 minutos, con un tenedor o la punta de un cuchillo, lo pinchamos. Si este sale limpio es que el bizcocho está hecho por dentro.

Una vez cocinado, lo sacamos del horno y lo dejamos templar a temperatura ambiente.

Mientras que la tarta se está enfriando, puedes aprovechar y pintar la superficie con mermelada de melocotón o albaricoque para darle brillo y mejor presentación.

Truco final

Si quieres darle un toque de textura, puedes añadir frutos secos, pepitas de chocolate o más manzana a la masa antes de hornearla.