Preparar una cheesecake para veganos ha dejado de ser un sueño. Por suerte, los postres sin azúcar ni lactosa se han convertido en una tendencia que permite disfrutar del mejor sabor fácilmente. Nuestra receta tiene en cuenta los principios del veganismo y debemos reconocer que nos ha sorprendido gratamente. Su textura, su mezcla de sabores y su calidad van de la mano de la facilidad en su preparación.

La sustitución de ingredientes clásicos en la tarta de queso por otros de origen vegetal termina por enriquecer, sensiblemente, el resultado final. Además, la receta es idónea para personas que no pueden consumir azúcar y para los alérgicos a la lactosa. Su preparación constituye una gran opción para conseguir contentar a cualquier comensal.

Tiempo de preparación: 45 minutos Dificultad: Fácil Coste: Económico Comensales: 4

Ingredientes

Para la base

130 gramos de galletas dietéticas, 3 dátiles y 4 cucharadas de aceite de coco.

Para la crema

  • 5 dátiles
  • 300 gramos de anarcardos
  • 1 yogur de soja no azucarado
  • 80 ml de leche vegetal al gusto
  • 5 cucharadas de aceite de coco
  • Esencia de vainilla (1 cucharadita)
  • El zumo de un limón
  • Sal.

Para decorar

  • Mermelada de frutos rojos, hojas de menta y frutos rojos al natural.

Elaboración

El anacardo es uno de los frutos secos más célebres. (CC/Femto)
El anacardo es uno de los frutos secos más célebres. (CC/Femto)

1. Pon los anacardos en remojo 5 horas antes de utilizarlos para que estén más blandos.

2. Tritura las galletas y los dátiles hasta lograr un polvo fino. Añade el aceite de coco, previamente derretido. Mezcla bien y cubre la base de un molde de repostería desmontable al que le habrás puesto en su base un papel vegetal. Presiona con una cuchara para cubrir toda la base sin dejar huecos. Resérvalo en la nevera.

3. Mezcla con una batidora, o mejor con un robot de cocina, el resto de ingredientes hasta lograr una crema homogénea. Comprueba el sabor y corrige añadiendo edulcorante.

4. Vierte esta preparación sobre la base refrigerada y congela durante un mínimo de 3 horas. Desmolda y decora con la mermelada, los frutos rojos y las hojas de menta.

La mezcla de texturas es tan recomendable como la de los sabores. El resultado es una tarta mucho más suave, con un dulzor distinto y con sabor a tarta de queso aunque no lo lleve. A su vez, el toque de la mermelada sin azúcar siempre resulta efectivo para lograr conquistar cualquier paladar desde el primer momento.

Combina muy bien con una infusión, con té helado y con un café de calidad. Puede ser una merienda perfecta y un postre magnífico para cualquier ocasión. Siempre podrás preguntar a tus familiares o invitados qué están comiendo y descubrir quién está en lo cierto. Degustar una tarta tan deliciosa sin aumentar la ingesta de calorías es siempre una garantía de éxito que te ayudará a preparar esta receta de forma continua por petición expresa de tus seguidores. No les defraudes y convierte esta tarta en uno de los platos más reconocibles de tu producción culinaria.

Truco final

Si introduces la base en el congelador mientras preparas la crema, conseguirás que la base sea más sólida. ¿Te animas a probar esta cheesecake para veganos?