Asociamos las ensaladas a temperaturas altas y buen tiempo, pero no hay nada tan recomendable como tomar un plato verde para ayudarnos a digerir una comida copiosa o para un almuerzo o cena ligeros. Si comer ingredientes crudos y fríos no es muy apetecible en esta estación, una forma más atractiva de seguir introduciéndolos en nuestra dieta es mezclarlos con otros que hayamos salteado unos minutos al calor. Hoy combinamos la escarola con unas tiras de beicon muy tostadas y unas finas láminas de champiñones. Lo aderezamos con semillas de granada y una vinagreta templada. De esta manera conseguimos todos los sabores en un solo bocado: dulce y ácido de la fruta, salado y umami del beicon y los champiñones, ligeramente amargo y astringente de la escarola y crujiente de los picatostes. Una explosión de sabores y texturas en un plato cargado de vitaminas y antioxidantes.

Ingredientes

  • 125 g de hojas de escarola
  • 60 g de champiñones fileteados
  • 150 g de beicon
  • 1 cucharadas soperas de vinagre
  • 3 cucharadas soperas de aceite
  • 1 granada
  • 2 cucharadas soperas de picatostes
  • 1 diente de ajo
  • Sal y pimienta

Ensalada templada de escarola

Preparación: 15 minutos. Dificultad: Fácil. Coste: Económico. Comensales: 4.

Elaboración

  1. Vierte el beicon en una sartén antiadherente sin aceite y saltéalo hasta que quede dorado y crujiente. Reserva al calor.
  2. Echa los champiñones fileteados en la sartén y saltea brevemente para que se tuesten, pero queden firmes.
  3. Frota el diente de ajo por el interior de la ensaladera para que le dé aroma.
  4. Añade la escarola lavada y seca, incorpora los champiñones y el beicon
  5. En el último momento añade las semillas de granada y los picatostes para que no se ablanden con la salsa.
  6. Prepara una vinagreta con media cucharadita de sal, una de vinagre y tres de aceite de oliva.
  7. Aliña la ensalada con la salsa justo antes de servir.

El truco final

Si no tienes picatostes, retira la corteza a tres rebanadas de pan y córtalas en cuadraditos. Fríe en abundante aceite al que hayas añadido un diente de ajo. Una vez dorados, seca sobre papel absorbente.