El cerco contra las comidas ultraprocesadas se estrecha cada vez más. Un macroestudio francés con una cohorte de 44.551 individuos cuyos hábitos nutricionales fueron monitorizados durante 24 horas en un largo lapso de tiempo, más de siete años, asevera que el aumento en la ingesta de comida ultraprocesada se asocia con una mayor incidencia del riesgo de todas las causas de muerte. Los datos del estudio 'Association Between Ultraprocessed Food Consumption and Risk of Mortality Among Middle-aged Adults in France', publicado en la revista científica 'JAMA', arrojaron que un aumento de un 10% en la ingesta de comida ultraprocesada se relaciona directamente con un incremento del 14% para todas las causas de mortalidad.

Las conclusiones podrían ser más alarmistas si no fuera porque, en las propias limitaciones del informe, sus autores especifican que la muestra de individuos proviene del estudio NutriNet-Santé, que comprende adultos que al estar implicados en una investigación de larga duración sobre aspectos nutricionales, son más conscientes de los hábitos saludables que el resto de la población.

No existía una relación tan potente entre estos productos y todas las causas de muerte hasta ahora

Aunque existen estudios anteriores que han relacionado el consumo de ultraprocesados con mayores riesgos de obesidad, hipertensión y cáncer, los autores afirman que nunca antes se había podido establecer una relación estadística tan significativa con el aumento del consumo y todas las causas de muerte. Aunque la relación es sólida, los factores que lo desencadenan no están tan claros. Algunas de las hipótesis que barajan se deben, primero, a los factores más conocidos, como son su alto contenido en azúcares y sal, que se asocian a enfermedades cardiovasculares y a cáncer de estómago.

Compuestos peligrosos

Sin embargo, los investigadores franceses apuntan a causas menos habituales, como algunos compuestos utilizados por la industria. Es el caso del dióxido de titanio, así como el uso de emulsionantes que erosionan la microbiota intestinal, facilitando una inflamación del intestino que hace más probable la aparición del cáncer y el síndrome metabólico. También apuntan a otros enemigos de la microbiota, como son los potentes edulcorantes. Además, el propio envasado podría jugar un papel importante en los riesgos para la salud, como es el caso del contacto con los plásticos durante su almacenamiento y transporte, que podrían aumentar significativamente el contenido de bisfenol-A en los alimentos.

El estudio se realizó a través de registros de la dieta durante 24 horas, en las que se monitorizó una colección detallada de alimentos y bebidas consumidas en cada una de las tres comidas diarias, además de la ingesta entre horas. Los participantes estimaron la cantidades que consumieron utilizando fotografías validadas de cada porción y de sus tamaños. "La composición de alimentos de la tabla del estudio NutriNet-Santé contiene más de 3.000 referencias que reflejan los alimentos consumidos por la población con información detallada. Los registros dietéticos se validaron previamente mediante comparaciones con entrevistas realizadas por dietistas y biomarcadores del estado nutricional", especifica el estudio.

Su consumo ha aumentado en las últimas décadas y se asocia con perfiles de dietas desequilibradas

Según explican los autores, "los alimentos procesados son productos alimenticios que contienen una gran cantidad de ingredientes y que son fabricados con una multitud de procesos industriales. Siguen muy a menudo la fórmula de 'calentar y listo', y son asequibles e hiperpalatables; es decir, estudiados para resultar muy potentes en el paladar. Los ejemplos incluyen hamburguesas, bocadillos y sándwiches envasados y producidos en masa, bebidas azucaradas, bollería, confitería, platos preparados y carnes procesadas".

Enfermedades crónicas

El consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado durante las últimas décadas y se asocia de manera constante en la literatura científica con perfiles nutricionales desequilibrados. Anteriores estudios prospectivos con grandes cohortes arrojaron que la ingesta de alimentos ultraprocesados se asociaba con un mayor riesgo de dislipidemia, obesidad, hipertensión y cáncer.

Además de su baja calidad nutricional, preocupa los procesos industriales a los que se someten

Las características nutricionales de los alimentos ultraprocesados podrían explicar en parte el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles entre los que los consumen. Estos alimentos ultraprocesados contienen una gran densidad energética por norma general y son ricos en carbohidratos refinados, grasas saturadas y sal, mientras que su contenido en fibra es muy bajo.

"Estas propiedades han sido asociadas con varias enfermedades no transmisibles, que son las principales causas de mortalidad. Más allá de sus aspectos nutricionales, tienen características específicas, debido a los procesos industriales a los que se someten, por lo que la preocupación está aumentando sobre las posibles consecuencias perjudiciales para la salud de posibles nuevos contaminantes o aditivos alimentarios perjudiciales para la dieta". Entre las conclusiones, los investigadores destacaron que es necesario que se siga incidiendo en el estudio de las causas y los procesos por los cuales estos productos son tan nocivos, ya que aunque la relación estadística es clara, los mecanimos siguen siendo en buena parte una incógnita.