El diente de león, el mejor cuidador del hígado
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SUPERALIMENTO PARA EL SISTEMA DIGESTIVO

El diente de león, el mejor cuidador del hígado

Esta hierba floral común, conocida como achicoria, es rica en vitaminas A y C, hierro, calcio y potasio. Siglos atrás fue usado como sanador y preventivo de enfermedades

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También entre los órganos vitales siempre ha habido clases. Si imagináramos un concurso de popularidad en que tomaran parte, no hay duda de que el corazón y el cerebro (eterna disyuntiva) se disputarían la corona. El podio, posiblemente, lo completarían los pulmones. Las autoridades sanitarias despliegan campañas de prevención para concienciarnos de cuidar todas estas piezas fundamentales de nuestro cuerpo. Otras, como los riñones, el páncreas o el hígado, no suelen aparecer en esas fotos con mensajes admonitorios.

Quedémonos con el hígado. Su función en el cuerpo humano es regular la mayor parte de los niveles químicos de la sangre. La procesa, separa sus componentes y los equilibra, además de crear los nutrientes necesarios para que el cuerpo los utilice. También metaboliza los medicamentos presentes en la sangre para que sean más fáciles de utilizar por el cuerpo.

Una vez que el hígado ha descompuesto las sustancias nocivas, estas se excretan en la sangre o la bilis, ese producto que ayuda a descomponer las grasas y las prepara para su posterior digestión y absorción. Los subproductos biliares ingresan en el intestino y, finalmente, salen del cuerpo en las heces. Los subproductos sanguíneos se filtran en los riñones y salen del cuerpo en forma de orina. Cualquiera que lea la relación de funciones contenida en el párrafo anterior habrá tomado conciencia de que no es precisamente un órgano que se pueda descuidar.

Siglos atrás fue usado como sanador y preventivo y ahora es una de las hierbas más estudiadas por la ciencia

Uno de los mejores cuidadores del hígado es el diente de león, esa hierba floral común –conocida como achicoria- que crece de modo salvaje allá donde le parece bien -por algo es salvaje-. Conocido por la belleza de sus efímeras flores blancas, posee una impresionante cantidad de beneficios, especialmente en la raíz, pues es rico en vitaminas A y C, hierro, calcio y potasio.

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Siglos atrás fue usado como sanador y preventivo de enfermedades -por ejemplo, en la corte de monarcas británicos como Jaime I e Isabel I- y ahora es una de las hierbas más observadas por la ciencia. Un estudio de la Universidad de Windsor (Canadá) determinó en 2011 que el extracto de la raíz combate los radicales libres, el resultado de la oxidación en las moléculas de las células. Un año antes, la Universidad de Chieti-Pescara (Italia) estudió la respuesta inmune natural de esta hierba y su aplicación para tratar desórdenes hepáticos y de vesícula biliar. Las conclusiones fueron favorables.

Según la Universidad de Maryland, las hojas no solo actuán como diurético, sino que estimulan el apetito y echan una mano con la digestión. Su flor tiene propiedades antioxidantes y puede ayudar a reforzar el sistema inmunológico.

A esta lista hay que añadir su utilidad para animar hígados perezosos. Su ingesta estimula la secreción de los órganos de la digestión, por lo que se utiliza en casos de trastornos digestivos en general (estreñimiento) y en hipoacidez gástrica. Ha quedado demostrado de manera científica que es capaz de aumentar entre 2 y 4 veces la secreción de bilis. Un estudio realizado en 2011 por el Instituto de Medicina Agrícola de Polonia probó distintas hierbas de uso terapéutico y dictaminó que la mayor concentración de ácido quinurético, un aminoácido que ayuda al sistema digestivo a producir bilis, se encuenta en el diente de león.

​Otros beneficios

También aporta beneficios sobre los cálculos renales, por su acción tanto laxante como diurética, que permite eliminar las distintas toxinas que el organismo ha ido acumulando. Gracias a estas cualidades, el diente de león se convierte en un remedio natural para prevenir o evitar la retención de líquidos, al actuar como un buen depurativo. Además, los antioxidantes que proporciona la vitamina C engrasan la maquinaria del hígado y lo protegen del envejecimiento. Según un trabajo de la Universidad Federal de Santa María (Brasil), el extracto de diente de león presenta una importante actividad antioxidante capaz de contrarrestar la toxicidad hepática de algunos medicamentos.

El diente de león está recomendado por especialistas para combatir los eczemas, para el cuidado de los ojos y para combatir la diabetes, ya que ayuda a disminuir los niveles de azúcar. Como es bajo en calorías, se utiliza a menudo como edulcorante. También resulta eficaz en casos complicados, como cuando se diagnostica un hígado graso (acumulación excesiva de grasa en el órgano), por la citada capacidad depurativa.

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Cómo se ingiere

El diente de león se puede ingerir de distintas formas, aunque la más común es la infusión: se hierve agua, a la que se añade una o varias cucharaditas de diente de león. Luego hay que colar la bebida y tomarla. No conviene abusar y lo recomendable es tomarlo dos veces al día. También puede hallarse el producto en cápsulas, fácilmente localizables en herbolarios y tiendas especializadas -dos cápsulas con cada comida-. Y por último está la opción de tintura, añadiendo unas gotitas a un vaso de agua o zumo.

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