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Todo lo que tienes que hacer para cuidar tu boca en los meses de calor
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Todo lo que tienes que hacer para cuidar tu boca en los meses de calor

Es muy importante mantener la higiene y rutinas de salud dental durante todo el año, incluidos los meses de vacaciones asociados al verano, en los que muchas personas suelen desarrollar trastornos bucales

Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

Mantener la higiene y rutinas de salud dental es clave durante todo el año, pero en épocas como el verano, nuestros pacientes suelen volver con trastornos bucodentales como inflamación de las encías, aumento de halitosis, caries o recaídas en su problema periodontal.

Los motivos, fundamentalmente una deficiente higiene bucal y los desajustes en los hábitos: incremento en la ingesta de bebidas alcohólicas, azucaradas, ácidas y carbonatadas y/o consumo de tabaco, así como de helados y zumos, que generan una serie de ácidos en la boca que pueden llegar a desmineralizar los dientes y dañar el esmalte dental.

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Deberíamos conocer estas recomendaciones y estar atentos a los peligros y bondades con que nos encontramos en esta época.

El sol

Es nuestro gran aliado, pues su exposición, a través de la piel, nos permite la obtención de vitamina D, sintetizándola y fortaleciendo dientes y huesos. Se puede obtener durante todo el año, pero es más sencillo en verano. Esta vitamina es difícil de obtener con el consumo de alimentos, pues contienen dosis mínimas. Se puede obtener a través de suplementos, pero la mejor manera de conseguirla es de forma natural.

Con 15 minutos de sol al día, con la protección solar adecuada, la piel ya es capaz de producir esta vitamina.

La hidratación

Con el aumento de las temperaturas, el cuerpo se deshidrata y genera menor cantidad de saliva, protector dental frente al ataque de las bacterias. La disminución de saliva provoca la disminución del pH de la cavidad bucal, que se acidifica, desmineralizando el esmalte de los dientes y favoreciendo la aparición de enfermedades, como la caries y periodontitis.

Los aires acondicionados y ventiladores resecan las mucosas orales y la lengua, generando el medio ideal para que las bacterias proliferen en nuestra cavidad bucal.

placeholder Foto: EFE/Salas.
Foto: EFE/Salas.

Lo mismo ocurre cuando realizamos deporte o esfuerzos físicos, la boca seca y la falta de saliva provocan problemas en la masticación, deglución, fonación y respiración, haciéndose más propensa la infección e inflamación.

Diariamente, generamos entre un litro y un litro y medio de saliva para humedecer nuestra boca, compuesta en un 99% de agua y un 1% de iones, enzimas y otras sustancias.

En verano debemos mantener una hidratación adecuada ya que perdemos aproximadamente un litro más de líquido al día que en invierno

En verano debemos mantener una hidratación adecuada para paliar los efectos del calor, ya que perdemos aproximadamente un litro más de líquido al día que en invierno. Beber dos litros de agua al día y tomar alimentos con alto contenido hídrico como las verduras, hortalizas y frutas ayudarán a que el nivel de hidratación sea el adecuado, contribuyendo a mantener una buena salud oral. Especialmente es importante en personas mayores, porque tienen más dificultad para manejar el equilibrio hidrosalino y necesitan una mayor hidratación.

La higiene

Durante el verano, al estar mucho tiempo fuera, se dificulta la limpieza de la boca después de comer, por lo que se recomienda realizarla justo antes de la comida.

Como alternativa, se puede recurrir a los chicles sin azúcar y con xilitol después de comer, pues estimulan la salivación y ayudan a expulsar los restos de comida de entre los dientes. El chicle debe ser el último recurso y en ningún caso sustituye al cepillado, por lo que este deberá realizarse en cuanto sea posible. Su consumo está desaconsejado en pacientes con ortodoncia o problemas como el bruxismo.

El cepillado antes de dormir es el más importante, pues durante la noche se segrega menos saliva y los ácidos que dañan los dientes se forman más fácilmente, creando condiciones favorables para que las bacterias proliferen.

Las prótesis dentales

Tanto si son parciales o totales, fijas o removibles, las prótesis dentales requieren un alto grado de higiene después de las comidas, debiendo profundizarse en su limpieza cada noche. La falta de higiene puede provocar el desarrollo de hongos y otras patologías como la candidiasis oral.

placeholder Prótesis dentales. (iStock)
Prótesis dentales. (iStock)

Se recomienda consultar con el especialista cuáles son los cuidados adecuados para cada caso.

Los alineadores transparentes

Se recomienda llevar los alineadores transparentes durante un mínimo de 20-22 horas al día y pueden utilizarse durante cualquier actividad, por lo que no deben afectar a las que se realicen en esta época del año.

No compartir bebidas, alimentos o helados

Compartir alimentos, bebidas o helados con otras personas puede producir caries, ya que es una enfermedad que puede ser contagiosa, transmitiéndose a través de la saliva.

El cloro

El cloro provoca una descompensación fuerte en el pH de la saliva, que pasa de estar entre 6,5 y 7 a estar entre 7,2 y 7,6. Este exceso puede afectar a nuestra salud bucodental, pues las proteínas de la saliva se descomponen muy rápido y se crean depósitos en los dientes, a los que se adhieren las bacterias, produciendo una alteración en el esmalte y estimulando la aparición del sarro.

Es el llamado 'sarro del nadador', en las personas que pasan más de seis horas al día en el agua. A este síntoma se le suma que puedan aparecer manchas marrones o amarillentas en los dientes, teniendo una mayor probabilidad de sufrir periodontitis y gingivitis.

Foto: Foto: iStock. Opinión

Para combatirlo es imprescindible una buena higiene bucal.

Agua salada

En odontología se utiliza el agua salada para ayudar a eliminar infecciones y para la cicatrización de heridas. Por tanto, el contacto con este tipo de aguas, del mar o de piscinas con tratamiento de agua salada, no repercute sino positivamente en la salud bucodental.

Deportes

La mayor práctica de actividades deportivas provoca que los traumatismos sean más frecuentes y aumente el número de casos de pérdida de fragmentos o piezas dentales. En estos casos, el Consejo General de Dentistas aconseja actuar lo más rápidamente posible, conservando el diente en suero salino, o en su defecto en agua con sal o leche, o manteniéndolo en la boca y acudir de forma urgente a un especialista para poder llevar a cabo el tratamiento más adecuado.

Para quienes practican deportes subacuáticos como el buceo, cabe advertir que el mal uso de boquillas de regulación del aire y snorkel puede alterar la fisiología natural de la boca, pudiendo interferir en una ortodoncia fija o provocar dolores de cabeza por las posiciones anormales y forzadas de la articulación temporomandibular. Es frecuente también el 'síndrome de la boca del buzo', un problema causado por el cambio de presión de aire, sobre todo si el buceador tiene grandes caries, empastes o encías inflamadas.

placeholder Foto: Reuters/Amr Abdallah Dalsh.
Foto: Reuters/Amr Abdallah Dalsh.

Además, una mayor actividad física provoca la pérdida de hidratación, que, junto a la tendencia a respirar por la boca cuando se practica deporte, hace que el flujo salivar disminuya y la boca quede más desprotegida frente al ataque de bacterias y ácidos.

Para ayudar a proteger la boca y remineralizar los dientes se recomienda el uso de dentífricos y colutorios con flúor.

Protector solar labial

Al igual que en el resto del cuerpo, no hay que olvidar proteger también los labios de la excesiva exposición al sol con un fotoprotector para ayudar a prevenir el cáncer en esta parte de la boca.

Bebidas y alimentos ácidos o muy fríos

Evita las bebidas, helados y alimentos muy fríos o masticar hielo. Los cambios bruscos de temperatura provocan que los nervios y los vasos sanguíneos del interior de los dientes se inflamen, lo que se conoce como hiperemia pulpar, que genera mucho dolor, y que se desgasten los cuellos de los dientes exponiendo la dentina, lo que provoca una hipersensibilidad dentinaria.

Los cambios bruscos de temperatura provocan que los nervios y los vasos sanguíneos del interior de los dientes se inflamen

Reduce en la medida de lo posible el consumo de bebidas ácidas, sobre todo si se toman aisladas (es preferible hacerlo con algún alimento sólido). El cepillado debe realizarse lo antes posible tras el consumo del ácido con un movimiento de rotación suave de barrido desde la encía al diente, sin hacer demasiada fuerza.

Si la sensibilidad es muy acentuada, convendría recurrir durante el periodo estival a la utilización de pastas o geles dentífricos específicos para el tratamiento de los dientes sensibles.

Por último, no olvides acudir a tu especialista a la vuelta del verano para revisar e higienizar tu boca de forma profesional.

Mantener la higiene y rutinas de salud dental es clave durante todo el año, pero en épocas como el verano, nuestros pacientes suelen volver con trastornos bucodentales como inflamación de las encías, aumento de halitosis, caries o recaídas en su problema periodontal.

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