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Un estudio español desvela este 'poder' de las sardinas
Nuevas evidencias

Un estudio español desvela este 'poder' de las sardinas

Añadir 200 gramos semanales de este pescado azul a la dieta juega a favor de evitar la diabetes. La ciencia lo corrobora

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Imposible e irrespetuoso para la tradición gastronómica española sería olvidar a la reina de los pescados azules: la sardina. Sus efectos saludables, como todos los de su raza, no se ponen en duda: elevados niveles de grasas insaturadas que ayudan a regular el colesterol y a prevenir enfermedades cardiovasculares. Pero hay mucho más recorrido, y el trayecto nos lo muestra ahora un estudio liderado por la profesora e investigadora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) Diana Díaz Rizzolo, que ha descubierto que su consumo regular tiene un efecto preventivo ante la diabetes tipo 2. De ello se hace eco la revista 'Clinical Nutrition' en su número de mayo.

"El pescado azul es el que ha demostrado tener efectos beneficiosos, pero también son fuentes de contaminantes persistentes como el mercurio que desregulan y afectan al sistema metabólico"


Gozan las sardinas de nutrientes esenciales en altas cantidades, como la taurina, el omega 3, el calcio y la vitamina D, que son 'escudos' contra esta enfermedad que afecta en torno a un 14% de la población española mayor de 18 años, según el estudio Di@betes de CIBERDEM (Centro de Investigación Biomédica en Red).

Por qué el estudio con sardinas

Gracias a las declaraciones a Alimente de la doctora Díaz Rizzolo podemos situarnos en la propia curiosidad de los científicos que les condujo a llevar a cabo esta investigación. "Existía controversia en los estudios observacionales publicados en referencia al consumo de pescado azul y la diabetes tipo 2. Vimos que uno de los grandes problemas era que, a pesar de las grandes diferencias entre los diferentes tipos de pescado, en muchos casos se estudiaban todos juntos".

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Foto: iStock.

"El pescado azul es el que ha demostrado tener efectos beneficiosos, pero también son fuentes de contaminantes persistentes como el mercurio que desregulan y afectan al sistema metabólico", añade.

E insiste: "Nos interesaba buscar un tipo de pescado que fuera muy rico en ácidos omega 3 (EPA y DHA) y que, además, tuviera taurina ya que habíamos realizado algunos estudios previos y podría tener efectos hipoglucemiantes y que, además, tuviera muy bajos niveles de contaminantes. De ahí resultó la sardina, que además es accesible económicamente y todo el año".

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La doctora se refiere a un trabajo publicado en 'Foods Reviews International', del que también es la autora principal, que determina: "Consideramos que es muy importante conocer los mecanismos por los cuales el consumo de sardina, a través de sus nutrientes, actúa sobre la homeostasis de la glucosa, así como sobre la secreción o sensibilidad a la insulina. Por tanto, los estudios mecanicistas que involucren la composición de la microbiota intestinal, transcriptómica o metabolómica podrían ser de gran interés para la comunidad científica".

Económica

Subraya la experta que "el consumo de sardina no solo es asequible económicamente y fácil de encontrar, sino que es seguro y preventivo ante la diabetes tipo 2. Es un gran descubrimiento científico. Es fácil recomendar su consumo desde la consulta médica y asumible por parte de la población".

En la investigación también han participado investigadores del Laboratorio de Investigación en Diabetes y Obesidad y del Grupo de Investigación en Atención Primaria, ambos del IDIBAPS, el IMIM, el Fatty Acid Research Institute (EEUU), la Universidad de Barcelona, CIBERDEM y el Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic de Barcelona.

Dos latas de sardinas a la semana

El estudio incluyó a 152 pacientes de 65 años o más con prediabetes de tres centros de atención primaria (con unos niveles de glucemia en ayunas entre 100-124 mg/dl). Todos entraron en un programa nutricional enfocado a disminuir el riesgo de padecer la enfermedad, pero solo el grupo de intervención añadió a su dieta 200 gramos semanales de sardinas (dos latas de sardinas con aceite de oliva). Para facilitar su consumo, y gracias a la colaboración de la Fundación Alicia, los participantes recibieron un libro de recetas a base de sardinas en lata. Se aconsejó que se comiera la sardina entera, es decir, sin sacar el esqueleto, dado que esta parte es especialmente rica en calcio y vitamina D. Recuerda la investigadora: "Gracias a la ayuda de la Fundación Alicia de Ferran Adrià generaron un recetario de sardina en lata muy fácil, variado y apetitoso que permitió que los voluntarios mantuvieran sin problemas el consumo durante el año que duró el estudio".

placeholder Ferran Adrià.
Ferran Adrià.

El grupo que no incluyó sardinas en la dieta empezó con un 27% de personas con un riesgo muy alto de sufrir diabetes (medido a través del cuestionario FINDRISC (una herramienta que indica las probabilidades de padecer la enfermedad), y después de un año un 22% seguía en esa clasificación. Por otro lado, el grupo que las tomó tenía un 37% de participantes con un riesgo alto al iniciar el estudio, y después de un año solo quedó un 8%. Además, estos últimos mejoraron otros parámetros bioquímicos importantes, como la disminución del índice de resistencia a la insulina (HOMA-IR) y el aumento del colesterol bueno (HDL) y de las hormonas que mejoran el metabolismo de la glucosa (adiponectina), además de disminuir los triglicéridos y la presión arterial, entre otros valores positivos para la salud..

La razón de la edad

El hecho de que el estudio se hiciera en personas a partir de 65 años responde a que la incidencia de la enfermedad es mayor que en personas jóvenes. "Con el aumento de la edad, las dietas restrictivas (en calorías o en grupos de alimentos) pueden jugar un papel protector de la diabetes, pero el coste-beneficio no siempre es positivo, tal como explicamos en otros estudios", asegura la doctora Rizzolo. Sin embargo, "los resultados nos hacen pensar que podríamos conseguir un efecto preventivo igual de interesante en personas más jóvenes".

"No solo son económicas y fáciles de encontrar, sino que son seguras y preventivas ante la diabetes. Es un gran descubrimiento científico"


El hecho de que un alimento como la sardina, rico en taurina, omega 3, calcio y vitamina D, tenga un claro efecto protector ante la diabetes no significa que tomar esos suplementos de forma aislada consiga los mismos efectos. "Los nutrientes pueden ejercer un papel imprescindible en la protección y tratamiento de muchas patologías, pero su efecto suele ser causado por la acción sinérgica entre ellos y la matriz alimentaria que los contiene. Así, la sardina tendrá un elemento protector porque es rica en los nutrientes mencionados, pero no lo serán tanto los nutrientes tomados de manera aislada en forma de suplementos", señala Rizzolo.

Segunda fase

En una segunda fase, los investigadores han empezado a estudiar el efecto de este pescado azul sobre la microbiota intestinal, "dado que tiene un efecto sobre la regulación de muchos procesos biológicos y tenemos que entender si ha jugado parte de este efecto protector ante la diabetes 2", explica. También han iniciado estudios sobre la modulación de la expresión de algunos genes relacionados con la inflamación y que podrían tener un papel en el desarrollo de la diabetes 2 y otras muchas enfermedades.

Mecanismos de acción de las sardinas en la diabetes

"Hemos descrito una acción sinérgica conjunta de varios nutrientes. Entre ellos destacamos la taurina y el omega 3 pero también el calcio y la vitamina D, aunque siempre dentro de su matriz alimentaria natural: la sardina. Ya que otros estudios no han podido demostrar con suplementación los mismos efectos", declara la autora.

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Foto: iStock.

En el análisis biomédico, hemos visto que la acción de la sardina "pasa por la modulación de los metabolitos circulantes, así como la mejora de la composición de la capa de lípidos que recubre los glóbulos rojos. Además, estamos analizando la modificación de la expresión de algunos genes inflamatorios y también los cambios en la microbiota intestinal de los voluntarios que recibieron sardina", agrega.

¿Sirve para todas las edades?

Nuestro estudio "fue realizado en hombres y mujeres mayores de 65 años que presentaran riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Creemos que podría ser muy interesante ampliar esa muestra, puesto que los efectos podrían replicarse en edades más jóvenes sin necesidad de que ya tuvieran niveles elevados de glucosa en sangre (prediabetes)", apostilla.

Los otros alimentos con el mismo 'factor sorpresa'

Importante, por tanto, "llevar un patrón dietético variado y saludable es la base, pero existen algunos alimentos que pueden ejercer ayudas preferentes. Entre ellos, el consumo de pescado azul de pequeño tamaño, enriquecer nuestra dieta en el consumo de proteínas de origen vegetal con legumbres, frutos secos y semillas, restringir los cereales, tubérculos y harinas puede ser también una estrategia y, en su lugar, sustituirlos por otros alimentos como la quinoa (este es un estudio que acabamos de enviar a publicar y esperamos poder daros más información en breve)", recuerda la experta, que hace especial importancia en que los "suplementos de omega 3 no han demostrado por sí solos el mismo efecto beneficioso".

La responsabilidad de este efecto protector es atribuible a la combinación de diferentes nutrientes y su acción conjunta y sinérgica en la propia matriz alimentaria. Por ello, resulta muy interesante incorporar la sardina como alimento primario y dejar los suplementos cuando sean realmente recomendados por un profesional sanitario. No ejercen en nosotros las mismas acciones que el propio alimento y, en algunos casos, puede resultar incluso contraproducente.

Imposible e irrespetuoso para la tradición gastronómica española sería olvidar a la reina de los pescados azules: la sardina. Sus efectos saludables, como todos los de su raza, no se ponen en duda: elevados niveles de grasas insaturadas que ayudan a regular el colesterol y a prevenir enfermedades cardiovasculares. Pero hay mucho más recorrido, y el trayecto nos lo muestra ahora un estudio liderado por la profesora e investigadora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) Diana Díaz Rizzolo, que ha descubierto que su consumo regular tiene un efecto preventivo ante la diabetes tipo 2. De ello se hace eco la revista 'Clinical Nutrition' en su número de mayo.

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