Colonoscopias periódicas: a partir de qué edad y cada cuánto tiempo
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Colonoscopias periódicas: a partir de qué edad y cada cuánto tiempo

Según la Sociedad Española de Oncología Médica, el cáncer de colon presentará 44.937 nuevos pacientes este año. Prevenirlo es esencial, pero los protocolos cambian y, aunque pueda parecernos lo contrario, lo hacen a mejor

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Pongamos un caso hipotético: un paciente de 50 años de edad, su tía murió hace 30 años de cáncer de colon y a su hermano le han descubierto varios pólipos aunque ninguno de ellos maligno. Dado que ha alcanzado el medio siglo de vida, asiste a su médico pidiendo una colonoscopia, por simple seguridad. En el caso de que se trate de la sanidad pública, lo más seguro es que se la nieguen y, en vez de eso, le realicen una prueba de sangre oculta en heces (que de dar positiva, implicaría una colonoscopia posterior). En el caso de que el paciente asista a la sanidad privada, podrá pedir que se le realice la mencionada colonoscopia. Por suerte para él, todo sale a pedir de boca y los médicos no descubren nada lo más mínimamente preocupante. Es entonces cuando su doctor le informa que hasta dentro de 10 años no tendrá que repetirse la prueba. ¿Es demasiado?

Tal vez nos hagamos esta pregunta porque hace relativamente poco tiempo las colonoscopias rutinarias se realizaban con una frecuencia muchísimo mayor (en pacientes sin factores de riesgo salvo la edad, podían llevarse a cabo tan a menudo como una vez al año). Pero el protocolo ha cambiado. El problema es que la desinformación por parte de los pacientes de las razones absolutamente legítimas que han dado lugar a este hecho puede hacer que se sientan desprotegidos, cuando no debería ser así.

"La esperanza de vida no para de aumentar y debemos tener en cuenta que la edad cronológica no es un reflejo de la edad biológica"

Alimente ha hablado con una de las mayores autoridades en salud digestiva de España: la doctora Herráiz, que es directora de Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra. "Ha cambiado el protocolo. Llevamos años haciendo colonoscopias preventivas masivas, pero ahora tenemos mucha más información que cuando esas pautas se establecieron hace 10 o 15 años. Se ha determinado que el riesgo que percibíamos antes estaba muy sobrevalorado", destaca la doctora.

En efecto, los protocolos a los que estábamos acostumbrados se basaban en premisas falsas o, al menos, no tan informadas como las que pueden elaborar los científicos hoy en día con 15 años de investigación y avance científico. Para validar todavía más este cambio en los procedimientos, es necesario aclarar que entre los médicos especialistas de digestivo y la Sociedad Española de Endoscopia Digestiva existe un consenso acerca de la validez del nuevo protocolo. Los médicos están seguros de que es mucho más efectivo que el que teníamos antes.

Foto: iStock.
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Los datos, además, nos han permitido establecer los verdaderos factores de riesgo del cáncer de colon, lo que permite a los facultativos determinar si una persona tiene un riesgo elevado de padecer la enfermedad:

  • Edad. Se considera como grupo de riesgo a aquellos individuos que ya hayan cumplido los 50 años. Aunque, como subraya la Dra. Herráiz, "se está produciendo un incremento en el riesgo de cáncer de colon a partir de los 45", con lo que es posible que en el futuro se adapte el protocolo para incluir a dichas personas.
  • Antecedentes familiares. Es necesario hacer una distinción aquí: primer grado y segundo. "Son familiares de primer grado los padres, los hijos y los hermanos", indica la doctora. Que alguno de los miembros de nuestra familia que formen parte de este grupo haya padecido cáncer de colon eleva en gran medida el riesgo que tenemos nosotros. En cambio, como aclara la doctora Herráiz, que lo hayan padecido los de segundo grado, ya sean tíos, primos o bisabuelos, "no se percibe que aumente el riesgo de forma significativa".
  • Antecedentes personales. Los problemas digestivos del paciente, en concreto aquellos que sufran alguna enfermedad inflamatoria intestinal como la de Crohn o la colitis ulcerosa, sí que colocan al paciente en los grupos de riesgo, del mismo modo que lo hace el descubrimiento de pólipos en el intestino.

En función del número y gravedad de estos factores de riesgo, el facultativo cambiará la frecuencia de las colonoscopias rutinarias del paciente, adaptándolas a sus necesidades de protección. "En el caso de que un paciente sin factores de riesgo se haga una colonoscopia de calidad y que los resultados de esta sean los ideales, en los siguientes 10 años estará protegido", asegura la doctora. Y puntualiza: "De todos modos, cada dos años es recomendable que se siga haciendo la prueba de sangre oculta en heces".

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La frecuencia de las colonoscopias rutinarias y la edad a las que estas deben empezar no son los únicos procedimientos que están cambiando. Hasta ahora, se consideraba que los pacientes de la tercera edad podían dejar de realizarse esta prueba a los 70 o 75 años de edad (los datos varían dependiendo de las diferentes guías clínicas). Pero la doctora Herráiz señala que esto también va a cambiar: "La esperanza de vida de la población no para de aumentar y debemos tener en cuenta que la edad cronológica no es un reflejo exacto de la edad biológica". A lo que se refiere la doctora es que antes, tras una colonoscopia a los 75 años, se consideraba que el paciente estaría protegido por un tiempo superior a su esperanza de vida. El 'problema' es que ahora vivimos más, con lo que, de seguir aplicando el mismo protocolo, podremos dejar desprotegida a gente a la que todavía le quedan muchos años de vida por delante.

Como siempre, prevención

Los factores de riesgo que mencionábamos más arriba son los que hacen que a nuestro médico se le levante una ceja si cumplimos uno de ellos (o más). Dicho de otro modo: son los que hacen que presten especial atención a lo que ocurre en nuestro intestino. Pero en ningún momento debemos olvidar que nosotros también tenemos una gran responsabilidad a la hora de determinar qué ocurre en este órgano (y en muchos otros).

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Cada día se diagnostica a alguien de cáncer de colon que no tenía una predisposición genética a padecerlo. La doctora Herráiz lo explica mucho mejor de lo que nosotros jamás podríamos: "Es necesario enfatizar el tema de la vigilancia, pero cada individuo puede intentar minimizar el riesgo que tiene de padecer esta enfermedad con cambios en su estilo de vida. Estos se pueden llevar a cabo con la dieta mediterránea (que diversos estudios han vinculado a una disminución del riesgo de cáncer colorrectal), ejercicio físico y con el adelgazamiento de aquellas personas que padezcan sobrepeso y obesidad)".

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