Obstrucción intestinal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
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Obstrucción intestinal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Constituye entre el 20% y el 35% de los ingresos urgentes de las áreas quirúrgicas hospitalarias. Posee una alta incidencia y puede causar graves complicaciones

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Obstrucción intestinal: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Se trata de un problema de salud que puede tener graves complicaciones, por lo que, ante la sospecha de una obstrucción intestinal, la consulta al médico es obligada. El diagnóstico y tratamiento precoz es indispensable.

¿Qué es?

Consiste en la detención del tránsito intestinal por gases o heces de forma completa y persistente en algún punto del intestino delgado o grueso. Cuando no se manifiesta de esta forma (completa y persistente), se denomina suboclusión intestinal.

¿Cuáles son sus causas?

Son múltiples las causas que puedan desencadenar este trastorno, pero es prevenible. Su diagnóstico y tratamiento precoces son cruciales para disminuir el riesgo de que el paciente tenga complicaciones graves (perforación o peritonitis) o, incluso, la muerte. Además, las razones por las que se produce varían según la edad. Así, en neonatos o niños menores, el motivo suele ser un defecto congénito, una masa dura de contenido intestinal (meconio), una torsión de un asa intestinal (vólvulo), el estrechamiento o la ausencia de una parte del intestino (atresia intestinal), así como la invaginación de un segmento de intestino dentro de otro. En los adultos, las causas suelen ser bandas de tejido cicatricial por cirugías abdominales previas (adherencias), hernia, inflamación, torsión del colón, retención fecal, tumores o haber sido sometido a radiación en la zona.

Las obstrucciones intestinales pueden ocurrir en el intestino delgado o grueso, pero es más probable que se produzcan en el primero por enfermedad de Crohn, diverticulitis, cáncer de colon, de estómago o de ovarios, así como por cáncer avanzado de pulmón, mama o melanoma metastático. En los pacientes que se produce seudoobstrucción (íleo paralítico), que puede provocar los signos y síntomas de una oclusión intestinal pero que no incluye una oclusión física, la razón está en problemas en los músculos o nervios que interrumpen las contracciones musculares coordinadas normales de los intestinos, lo que disminuye o detiene el recorrido de los alimentos y líquidos por el sistema digestivo. El íleo paralítico puede afectar a cualquier parte del intestino debido a cirugías abdominales o pélvica, infección, uso de determinados fármacos o trastornos de los músculos y nervios derivados de otras enfermedades como el párkinson.

¿Cuáles son los principales síntomas?

Los signos frecuentes son: dolor abdominal, que aparece en forma de crisis seguidas de un período de calma, inapetencia, ausencia de ganas de beber, vómitos, malestar general, aumento del pulso y disminución de la presión arterial, dolor en la palpación del vientre. La obstrucción completa provoca estreñimiento grave, mientras que la parcial puede causar diarrea. Cuando la causa del trastorno es estrangulación, el dolor se vuelve intenso y constante y puede causar fiebre.

​¿Cómo se diagnostica?

Los especialistas ante la sospecha de obstrucción intestinal procederán al ingreso del paciente. Las pruebas son: examen médico del abdomen mediante palpación, uso de enema opaco, radiografía o TAC. En el caso de menores se suele recurrir a la ecografía.

¿Cuál es el tratamiento?

La terapia va a depender de la causa de la oclusión. Si es un íleo paralítico se suele indicar terapia conservadora siempre que no sea por estrangulación (en el que el intestino sufre un corte de riego y de circulación de la sangre por estrangulación de los vasos sanguíneos). El tratamiento conservador requiere una sonda gástrica que se introduce directamente en el estómago para aspirar el contenido intestinal obstructor. El tratamiento con fármacos puede ser ventajoso para estimular el movimiento de las paredes intestinales y así volver a activar el motor intestinal bloqueado por el íleo paralítico. La cirugía se practica de forma urgente cuando se produce por estrangulación y en la oclusión del intestino grueso. En algunos casos, para resolver la obstrucción puede ser necesario practicar una ileostomía (procedimiento en el que un extremo de corte del intestino delgado se une permanentemente a una abertura quirúrgica en la pared abdominal) o una colostomía (abertura creada entre el intestino grueso y la pared abdominal).

Pautas dietéticas

Tras sufrir una obstrucción intestinal, se recomienda una dieta de líquidos claros (caldos o gelatinas) en los primeros días. Posteriormente se puede consumir leche, yogur, purés de pollo o batido de frutas. Una dieta baja en residuos se utiliza para reducir el tamaño o número de heces expulsadas, lo que puede mejorar los síntomas. Se recomienda, por tanto, los granos refinados, frutas y verduras blandas o bien cocidas, aunque se permite el consumo en crudo de lechuga, pepinos o calabacín. Se pueden ingerir panes refinados, carnes o pescados cocinados, pero no pasta integral. Las verduras permitidas son: espinacas, calabaza, berenjena, zanahorias, remolacha, patatas o espárragos. También se pueden ingerir albaricoques, plátanos, melón dulce, sandía, nectarinas, papayas, melocotones y ciruelas. Se deben reducir los azúcares y evitar los fritos, las salchichas, las pasas o la piña y los picantes. Para prevenir este trastorno, cuando se sufre estreñimiento, es importante evitar las grasas, los fritos, los picantes, beber agua en abundancia, consumir verduras y frutas, y prescindir del alcohol y del tabaco, además de hacer ejercicio físico.

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