La vitamina D se ha convertido en un tema de gran interés. En los últimos años, los médicos han empezado a recordarnos que no se trata de una vitamina ‘menor’. Por eso, conviene que prestemos atención a nuestros niveles y sepamos cómo alcanzar el consumo óptimo. De ella sabemos que podemos obtenerla a través de la radiación solar o a través de los alimentos. Porque, aunque la vitamina D se obtiene mayoritariamente a partir de la exposición al sol, la dieta también nos puede ayudar a conseguir alcanzar niveles saludables.

La mayoría de los alimentos ricos en vitamina D son de origen animal (pescados grasos, yema de huevo, lácteos enteros…), pero también está presente en algunos vegetales, como los aguacates o las setas. Los productos frescos siempre son una garantía de nutrientes, sobre todo si están en el punto óptimo para su consumo, tal y como los encontrarás en los supermercados de El Corte Inglés. Además, sus expertos te asesorarán y orientarán en tus elecciones. Y recuerda que también tienes la posibilidad y comodidad de la compra 'online', donde podrás elegir cómo quieres recibir el producto.

Una vitamina esencial

Puede que te preguntes para qué sirve la vitamina D. Su primera función, y la más conocida, es la de ayudarnos a absorber y fijar el calcio. Pero también juega un rol importante en el resto de nuestros sistemas:

  • Contribuye a fortalecer el sistema inmunológico ayudando a prevenir infecciones.
  • Ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre e interviene en la secreción de insulina.
  • Favorece el desarrollo neuronal, ayudando a la función cognitiva.
  • Previene el raquitismo y garantiza el adecuado desarrollo óseo en niños y adolescentes.
  • Contribuye a regular el metabolismo.

Dónde la encontramos

  • Setas y champiñones: estos productos nos pueden aportar una alta cantidad de vitamina D. Así lo asegura un estudio de la Universidad de Boston, que apunta que, para conseguirlo, debemos colocarlos al sol durante 30 minutos antes de ser cocinados para que puedan sintetizar la vitamina. Además, la cocción no alterará estas propiedades.
  • Bacalao: ¿recuerdas aquellos tiempos en que a los niños se les daba aceite de hígado de bacalao? No les faltaba razón a los adultos, ya que se trata de una excelente fuente de vitamina D. Una sola cucharadita basta para superar con creces la cantidad diaria recomendada. Pero es mucho mejor que disfrutemos del bacalao en cualquiera de sus múltiples variedades: brandada, pilpil, horno...

Foto: Unsplash.
Foto: Unsplash.

  • Aguacate: no solo es rico en ácidos grasos Omega 3, también es una estupenda fuente vegetal de vitamina D2, un precursor de la vitamina D3, que es la que tu organismo aprovecha. No olvides rociarlo con limón para evitar que se oxide.
  • Sardina: además de encontrarse en la primera línea gastronómica por su alto contenido en grasas saludables, es muy rica en vitamina D, por lo que su beneficio nutricional es doble. Nuestro consejo: tómalas marinadas para que conserven intacto el sabor y sus propiedades.

Sardinas. (Pixabay)
Sardinas. (Pixabay)

  • Quesos Gouda, Emmental y Parmesano: en general, todos los quesos (salvo los desnatados) son ricos en vitamina D. Pero estas tres denominaciones son las que contienen una mayor cantidad. Si quieres rizar el rizo, prueba una tortilla con queso y champiñón. Un perfecto tres en uno.
  • Salmón: dentro del grupo de pescados azules, el salmón destaca por su rico contenido en vitamina D y grasas saludables. En esta deliciosa receta de muselina de salmón, lo acompañamos también de queso y nata.

Muselina de salmón. (APTC)
Muselina de salmón. (APTC)

  • Huevos: son otro de los alimentos que más vitamina D contienen (especialmente la yema). Es uno de los ingredientes más versátiles en la cocina, pero si ya se te han acabado las ideas, te proponemos estos huevos rellenos con curry de manzana.
  • Leche y yogures enteros: seguro que te has fijado en que los lácteos desnatados incorporan en el envase una leyenda que dice "enriquecido en vitamina D". Es así porque la vitamina A y D de los lácteos es proporcional a la cantidad de grasa que contienen: a medida que se les va reduciendo la grasa, también va desapareciendo la vitamina. Por eso, si tu interés es tomar más cantidad de esta vitamina, lo mejor es que los tomes enteros.
  • Anguila ahumada: no suele ser un pescado habitual en nuestra dieta, pero es el que más vitamina D contiene. ¿Te animas a probarla? Puedes empezar con estas estupendas anguilas all i pebre.

*El Confidencial, en colaboración con el Supermercado de El Corte Inglés, te presenta una serie de artículos con los que aprenderás a reconocer los mejores productos frescos de temporada, de proximidad y de la máxima calidad. También recetas saludables para poder llevar una dieta rica, nutritiva y llena de sabor.