Todo lo que debes saber sobre el aceite de pescado
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Todo lo que debes saber sobre el aceite de pescado

Son muchas las personas que lo consideran un ingrediente portentoso debido a su gran contenido en ácidos grasos omega 3, pero no se deben exceder las cantidades recomendadas

Foto: Capsulas de aceite de pescado. (iStock)
Capsulas de aceite de pescado. (iStock)

Tal y como hemos visto en más de una ocasión, los pescados grasos como el salmón, las sardinas, el atún o la caballa incluyen en su composición una sustancia sumamente beneficiosa: los ácidos grasos omega 3. Este ingrediente estrella participa en cualquier dieta sana y equilibrada, ya que protege nuestro corazón de los problemas cardiacos, reduce el riesgo de sufrir demencia o la enfermedad de Alzheimer, favorece la degeneración macular senil y alivia los síntomas de la artritis reumatoide, entre otras cualidades. Las nueces, las semillas, el marisco y los alimentos fortificados también disfrutan de su compañía, sin embargo, un ingrediente en particular se ha mantenido siempre en el punto de mira.

El aceite de pescado es un suplemento dietético que, como su propio nombre indica, procede de los tejidos de algunas especies de peces y suele forma parte de nuestra alimentación a través de la ingesta de pescados ricos en omega 3 o suplementos a modo de cápsulas. La presencia de dicha sustancia ha provocado que el aceite de pescado haya sido considerado durante años un superalimento, ideal para fomentar la actividad muscular o el crecimiento celular. De hecho, algunas de estas afirmaciones han sido comprobadas por numerosos estudios. ¿Qué beneficios caracterizan al aceite de pescado?

Evidencias de su poder

Foto: iStock.
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Una investigación realizada por la Universidad de Wageningen y el Centro de Bioestadística de la Universidad de Utrecht, en Países Bajos, y publicada en la prestigiosa revista ‘Hypertension’ determinó que el alto consumo de aceite de pescado podría disminuir la presión arterial, especialmente en los sujetos hipertensos y de mayor edad. Por otro lado, la Clínica Mayo asegura que “existen pruebas contundentes de que los ácidos grasos omega 3 pueden reducir los niveles de triglicéridos en sangre de manera significativa. También parece haber una leve mejoría en el colesterol de lipoproteínas de alta densidad”.

Asimismo, anteriormente hemos expuesto que los ácidos grasos omega 3 tienen un poderoso efecto antiinflamatorio, que puede mejorar el funcionamiento cardiovascular y rebajar el impacto de las enfermedades articulares. Una función que también pertenece al omega 3 procedente del aceite de pescado. Así lo demuestra un ensayo clínico publicado en 'The Journal of Rheumatology', que apunta a los pacientes con artritis reumatoide como principales beneficiarios de su consumo.

Lamentablemente, no es oro todo lo que reluce. Sobre todo si tenemos en cuenta que la mayoría de estas propiedades podemos encontrarlas también en el resto de alimentos ricos en omega 3, lo que revela que el aceite de pescado quizás no debería destacar entre la multitud. Además, su ingesta y composición también pueden provocar efectos secundarios.

Las dos caras del aceite de pescado

Foto: iStock.
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A pesar de los beneficios anteriores, un consumo excesivo e inadecuado de aceite de pescado puede presentar ciertas contraindicaciones. A no ser que el paciente necesite esa ingesta adicional por motivos de salud, la cantidad recomendada nunca debe superar los 500 miligramos al día. ¿El motivo? Sus posibles efectos secundarios.

  • Diversos estudios aseguran que tomar demasiado aceite de pescado puede resultar dañino si se sigue un tratamiento con anticoagulantes, pues este ingrediente inhibe la coagulación, lo que doblaría el efecto de los medicamentos. A su vez, esto puede desencadenar sangrado en las encías y la nariz.
  • Los ácidos grasos omega 3 son muy sensibles al daño oxidativo, por eso cuando las partículas de grasa sufren este proceso se descomponen en compuestos que dañan algunas de las estructuras celulares más importantes. “El omega 3 es un ácido graso poliinsaturado. Y estos son muy susceptibles a deteriorarse (oxidación por temperatura, luz y oxígeno) si no se manipulan de forma correcta. Por tanto, no confío en que las delicadas grasas poliinsaturadas presentes en la mayoría de los suplementos de omega 3 no se hayan visto dañadas durante el procesamiento y la extracción del aceite”, asegura Edurne Ubani, experta en nutrición evolutiva y salud digestiva, en su blog personal. Recordemos que el aceite de pescado pasa por un proceso de producción similar al de los aceites de semillas, que pueden incluir tratamientos de carbón, desgomado, blanqueo adsorbente o desodorización, entre otros pasos.

El aceite de pescado es un suplemento dietético que procede de los tejidos de algunas especies de peces

  • Un exceso de aceite de pescado también puede provocar síntomas tan comunes como el mal aliento, indigestión, náuseas, diarrea o flatulencias.
  • Además, debido a su alto contenido en grasas -principalmente poliinsaturadas y monoinsaturadas- pueden aumentar las probabilidades de sufrir acidez de estómago, ya que normalmente complican la digestión.
  • Al parecer, el aceite de pescado también “puede reducir los niveles de vitamina E” en el organismo, según la Clínica Mayo. Una sustancia antioxidante que previene las enfermedades del corazón y la vista, contribuye al control del colesterol y mejora la resistencia física y la fuerza muscular, entre otras funciones.

Por estos y otros muchos motivos, los expertos alertan a los consumidores sobre las consecuencias de rebasar la cantidad diaria recomendada de aceite de pescado. Además, aconsejan recurrir siempre a los suplementos, en forma de cápsulas o pastillas, bajo la supervisión de un médico. Y, por supuesto, si el objetivo es aumentar la presencia de ácidos grasos omega 3 en la dieta, lo mejor es recurrir directamente a los alimentos que los incluyen en su composición de manera natural, en vez del producto que ha sido extraído de ellos, pues este proceso puede desfigurar por completo la composición del producto.

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