España es uno de los países con mayor índice de personas con dolor de espalda. De hecho, forma parte de ese top 10 de Estados cuyos ciudadanos no cesan de quejarse por esta clase de dolencias, según se desprende del Barómetro del Dolor, el primer estudio de este tipo realizado en el mundo y promovido por la empresa Voltadol. Ello comporta en muchas ocasiones bajas y absentismo laboral.

El embarazo, el estrés, una mala higiene postural, el sobrepeso, la edad e incluso la dieta pueden ser los dispares desencadenantes de un dolor de espalda. A día de hoy, este, especialmente el lumbar, encabeza la lista de los problemas de salud crónicos más frecuentes en España. De hecho, afecta al 18,6% de la población. Por detrás encontramos problemas como la hipertensión arterial, la artrosis, o el colesterol, según recoge el informe anual del Sistema Nacional de Salud que publica el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

¿Cómo puede ser el dolor?

Seguramente, las personas que padecen dolor de espalda se sienten identificadas con alguno de los siguientes escenarios:

  • Dolor tipo mecánico. El más habitual. Suele agudizarse al realizar algún movimiento y disminuye durante el reposo.
  • Dolor inflamatorio. A pesar del descanso, el dolor persiste e incluso se agrava durante la noche, hasta tal punto que impide un sueño de calidad. Es muy característico de afecciones reumáticas o viscerales.
  • Dolor neuropático. Este dolor se localiza en la zona de los nervios lesionados y puede describirse como un hormigueo o quemazón que se potencia con el roce. También puede afectar a las extremidades y no se atenúa con el reposo.

Lo que comemos y la espalda

Según algunos expertos, una dieta inadecuada puede contribuir a este dolor. En este sentido, Raúl Cadenas, director de una clínica de fisioterapia y máster en Nutrición por la Universidad de Vigo, asegura que la influencia de los alimentos en los problemas que trata el fisioterapeuta es la base de la Fisiognómica, una especialidad nueva que interrelaciona los efectos de la nutrición con el trabajo de la fisioterapia. “Cuando tenemos un paciente que no evoluciona y su problema no se relaciona con un golpe, puede tener una alteración bioquímica o desarreglo nutricional que hace que los músculos, por ejemplo, no funcionen correctamente”, expone en una entrevista radiofónica.

Foto: iStock.
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De la misma opinión es Art Brownstein, quien dedica al tema un apartado en su manual 'La curación natural de la espalda'. En este volumen, asegura que los estimulantes, como un exceso de cafeína, pueden repercutir en la salud de nuestra espalda: “Esto se debe al efecto estimulante del sistema nervioso central, que estimula los nervios de la columna haciendo que se tensen y agarroten”. En cambio, sí que aconseja la ingesta de bromelina, una enzima natural que hallamos en la piña. Brownstein explica que, en algunos casos, puede ayudar a reducir la inflamación e hinchazón de la espalda, especialmente alrededor de los discos.

Según afirma el autor, “en los centros médicos de antaño se recurría a inyecciones de bromelina para reducir los síntomas de las hernias discales”. Lo cierto es que Brownstein parece tenerlo muy claro y se muestra bastante categórico en las explicaciones de su libro: “La epidemia de dolores de espalda que estamos viviendo en el mundo desarrollado puede estar relacionado con una dieta alta en grasa, azúcar y harinas refinadas, tan típica de la comida rápida moderna”.

Entonces, ¿qué comer?

Por lo tanto, parece que debemos esmerarnos con el tema de la alimentación, pues esta guarda una estrecha relación con la salud de nuestra espalda. Así, expertos como José Luis Casals Sánchez, de la Sección de Reumatología del Hospital Clínico Virgen de la Victoria (Málaga), y Ani Gasparyan, farmacéutica comunitaria de Alfaz del Pi (Alicante), aseguran que una dieta adecuada puede ayudarnos a mitigar esos dolores lumbares.

Foto: iStock.
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En concreto, en un documento de consenso que podemos leer en internet, nos hablan de los siguientes:

  • El pescado azul, que aportan ácidos grasos omega 3 -EPA y DHA-, los cuales forman parte de las membranas celulares neuronales, además de ser antiinflamatorios.
  • Los frutos secos como, por ejemplo, las nueces y las almendras, pues son una gran fuente de omega 3 y calcio.
  • El consumo de productos lácteos.
  • Las legumbres, los cereales y los productos de origen animal, dado que nos ofrecen vitaminas del grupo B, que son muy efectivas para reducir el dolor de espalda, sea del tipo que sea.

Esta epidemia puede estar relacionada con una dieta alta en grasa, azúcar y harinas refinadas

Por supuesto, no falta la lista de hábitos que debemos desterrar:

  • Evitar el alcohol. “Evitar el consumo excesivo y/o crónico del alcohol, ya que impide la absorción de micronutrientes como la vitamina B12 y favorece la aparición de la neuropatía alcohólica”, explican los autores de este documento.
  • Suprimir el tabaco. Especialmente importante en el caso de problemas reumáticos, ya que podría agravar la patología.
  • Control del peso. De esta manera aliviaremos el peso que deben soportar las vértebras y las articulaciones.

En cualquier caso, siempre es recomendable acudir a un especialista para que nos ayude a lidiar con este dolor, que puede resultar incapacitante e incluso lastrar nuestra actividad diaria.