Estamos a las puertas del verano y, con el calor, se multiplican las ganas de vestir nuestras comidas de platos fríos y de refrescarnos dulcemente con todo tipo de frutas. La fruta es uno de los alimentos más saludables e imprescindibles en nuestra dieta. Tenemos la suerte de poder contar con las deliciosas variedades mediterráneas, pero a menudo no nos damos cuenta del universo de frutas exóticas que podemos incorporar. Con su variedad, color y sabor, aportarán a nuestros menús nuevas experiencias gustativas.

Algunas de esas frutas, como el mango o la piña, se han hecho ya populares y es habitual que las incorporemos a postres, platos y ensaladas. Pero hay otras de las que seguramente no conoces ni su nombre, pero que te sorprenderían por su textura e intensidad. Tamarillo, guayaba, carambola, rambután… No son fáciles de encontrar, pero no tienes que coger un avión para degustarlas. En los Supermercados de El Corte Inglés tienes multitud de estos productos con la certeza de estar comprando en un establecimiento de confianza que te garantiza que la fruta está en su momento óptimo. Te damos una guía para empezar a descubrir las frutas más exóticas.

Color a tus platos

Guayaba. De esta fruta vinculada a la cultura americana destaca su contenido en vitamina C —mayor que el de la naranja—, así como su aporte en potasio. El color verde brillante indica que aún le falta tiempo de maduración; a medida que va madurando, su tono se vuelve amarillo verdoso, posiblemente con notas rosadas. Su cáscara es comestible, así que te la puedes tomar tal cual, en rodajas, o también partirla por la mitad y comer la pulpa con cuchara. Hay personas a las que les gusta aderezarla con azúcar, vinagre y hasta soja. Si no la vas a consumir en su totalidad, envuélvela en papel film y refrigérala.

Guayaba.
Guayaba.

Rambután. Está considerada una de las más exóticas del mundo, procedente del sudeste asiático. Como en una adivinanza, diríamos que es roja por fuera y blanca por dentro, y en su aspecto exterior encontramos una piel cubierta de pelillos finos. Seguramente te preguntarás a qué sabe. No es fácil describir sus matices: es una fruta fresca, jugosa, con un punto de acidez que podría recordarnos a la uva. Para comerla, haz una incisión en su cáscara y extrae la pulpa comestible.

Rambután.
Rambután.

Carambola. Muy popular también en el sudeste asiático, puede encontrarse en Costa Rica, Venezuela, Santo Domingo o Brasil. Es muy rica en agua, una modesta cantidad de potasio y tiene un aporte calórico muy bajo. Sus notas cítricas hacen que algunas personas la identifiquen con la naranja, el limón o el pomelo, pero también recuerda a la papaya y a la piña. No es necesario pelarla ni quitarle las semillas; quítale los bordes y córtala en rodajas que permitan lucir su forma de estrella. Es perfecta para ensaladas de frutas; con coco rallado o jengibre, podrás darle un toque oriental a tus platos.

Carambola.
Carambola.

Tamarillo, Conocido también como ‘tomate de árbol’, comparte con esta hortaliza el tono rojizo y la tersura de su piel, una pulpa llena de pequeñas pepitas y un elevado contenido en fibra y antioxidantes. El sabor, en cambio, es más agridulce y puede tener alguna nota amarga si no está suficientemente maduro. Es una fruta tropical que parece proceder de Perú, pero que hoy se cultiva desde Sri Lanka hasta Sudáfrica, de California hasta Nueva Zelanda. Podemos tomarlo tal cual, partiéndolo por la mitad y comiéndolo con una cuchara o en ensaladas. Pero su uso más habitual es en forma de una especie de conserva agridulce, el chutney, que sirve de guarnición a carnes y aves.

Tamarillo.
Tamarillo.

Pitahaya. También llamada ‘fruta del dragón’, pertenece a la familia de los cactus y es una de las especies tropicales más llamativas, alegres y coloreadas. De sus propiedades nutricionales destacamos sus semillas, comestibles, que son ricas en ácidos grasos Omega 3, así como su contenido en vitamina C y vitaminas del grupo B. ¿Cómo se come? Piensa en un kiwi: puedes partirla por la mitad y sacar su pulpa con una cucharita. También se utiliza para confeccionar mermeladas, compotas y confituras, así como en batidos caseros.

Pitahaya o fruta del dragón.
Pitahaya o fruta del dragón.

Physalis. Es posible que ya hayas visto alguna vez los physalis y que ni siquiera te hayas dado cuenta de que eran frutas. Porque son como pequeños y anaranjados tomates cherry pero envueltos por unas grandes hojas que los asemejan a una flor. De sabor dulce, pero con matices ácidos, se usan frecuentemente para recetas de repostería y, debido a su alto contenido en pectina, también para elaborar mermeladas y chutneys. Una buena idea es utilizarlos en 'fondues': sujetas el physalis por los sépalos y lo introduces en el chocolate fundido. Delicioso.

Physalis.
Physalis.

Papaya. De sabor dulce y jugoso, su aroma nos puede evocar el de los melones maduros. Una de las características más destacadas es su contenido en una enzima, la papaína, que favorece la digestión de las proteínas animales. También es alta en fibra y en agua. Para elegirla, busca que tenga un color uniforme y, al tacto, que no esté ni muy dura ni muy blanda. Para disfrutar bien de sus matices, es preferible que la tomes fría; puedes extraer la pulpa con una cuchara, cortarla en dados o en rodajas… Si le rocías un chorrito de zumo de limón de lima, realzarás su sabor natural.

Papaya.
Papaya.

Lichis. A lo mejor los has consumido en conserva, pero los lichis frescos, al igual que pasa con los melocotones o con la piña, no tienen nada que ver con sus versiones en conserva. Se trata de una fruta muy delicada que nos puede recordar a la uva, el madroño o la ciruela. Es muy utilizado en la medicina tradicional china, en donde se aprecia tanto por sus propiedades antiinflamatorias como digestivas. Para tomarlo, debemos quitar la cáscara y extraer la pulpa, que tiene un tono blanco semitransparente. Pruébalo en ensaladas de frutas, te sorprenderá.

Lichis.
Lichis.

Maracuyá. También conocida como ‘fruta de la pasión’, ya su nombre nos evoca a un paraíso tropical en el que encontrar sus tres variedades, amarilla, morada y dorada. De sabor ligeramente ácido y muy aromático, contiene en su interior una gran cantidad de semillas y una pulpa gelatinosa cuya textura podría recordarnos la de la mermelada. Por eso no se suele comer en fresco, sino utilizarse, bien triturada y colada, para batidos, confituras, compotas y salsas.

Maracuyá.
Maracuyá.

Guanábana. Es muy probable que no hayas oído nunca su nombre, y es que esta fruta tropical es realmente una rareza. Muy apreciada por uno de sus componentes —la anonacina, cuyos beneficios para la salud han cobrado interés en los últimos años—, se trata de una fruta con un sabor ligeramente parecido al de la piña. Habitualmente se utiliza como base para bebidas refrescantes —se bate la pulpa con leche o agua, se agrega azúcar y después se sirve colada y muy fría—, aunque también se puede comer al natural, en fresco, o servirse como postre con azúcar y un poco de leche o nata.

Guanábana.
Guanábana.

*El Confidencial, en colaboración con el Supermercado de El Corte Inglés, te presenta una serie de artículos con los que aprenderás a reconocer los mejores productos frescos de temporada, de proximidad y de la máxima calidad. También recetas saludables para poder llevar una dieta rica, nutritiva y llena de sabor.

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