De cuarentena, la cafetera está más cerca: los peligros de la cafeína
  1. Bienestar
TODO TIENE UN LÍMITE

De cuarentena, la cafetera está más cerca: los peligros de la cafeína

Es extraordinariamente sano, pero en exceso puede producir desagradables efectos en nuestra salud, algunos de ellos muy serios. Si notas alguno, deja de tomar café o, como mínimo, reduce su consumo

Foto: Foto: Unsplash/@nolanissac.
Foto: Unsplash/@nolanissac.

El 87% de los españoles de entre 18 y 64 años de edad toma café, y 70% lo hace día a día, según datos del 'I Estudio sobre los hábitos de consumo de café en España'. De hecho, se especifica que, de media, se toman 2,2 tazas por cabeza (la mayor parte, el 61%, en nuestra propia casa). Sí, bebemos muchísimo café y esto es excelente. Si bien puede tener ciertas pegas como que a algunos les entre de forma más pesada en el estómago, son muchos los efectos positivos de esta bebida para nuestra salud, desde los efectos antioxidantes de los flavonoides que contiene hasta el efecto diurético que posee.

Pero la mayor parte de dichos beneficios son responsabilidad de una de las moléculas más famosas de la historia: la cafeína. De esta se han probado incontables efectos como que es capaz de aumentar nuestra agilidad mental, mantenernos despiertos y alerta, reducir el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades como la de Alzheimer o la de Parkinson... La lista es enorme.

En un estudio se detalla cómo una mujer desarrolló náuseas, vómitos y orina ennegrecida tras beber 1 litro de café

Pero aquí llega la gran pregunta: ¿ahora que estamos todo el día en nuestra casa, muchos de nosotros teletrabajando, no consumimos más cafeína de la que deberíamos? Según explican los expertos de la Clínica Mayo, "para la mayoría de los adultos jóvenes sanos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día parece ser seguro. Esta cantidad equivale aproximadamente a 4 tazas de café de filtro".

De todos modos, debemos tener en cuenta que se ha probado múltiples veces (aunque con mucho más detalle en una investigación elaborada por científicos de la Universidad de Chicago) que nuestros genes tienen una enorme responsabilidad a la hora de determinar nuestra respuesta a la cafeína. Esto significa que, para algunos individuos, 4 tazas provocarán desagradables efectos secundarios y otros, en cambio, ni las notarán. Este efecto se ve potenciado por el hecho de que la cafeína crea tolerancia. Dicho de otro modo: nuestro cuerpo es capaz de acostumbrarse a ella y 'obviar' sus efectos, por lo que es menos efectiva.

Pero ahora, con este cambio de estilo de vida tan radical al que nos ha obligado el confinamiento por el Covid-19, nuestros hábitos de consumo se han visto alterados y es más que probable que tomemos una cantidad muy superior de cafeína a la que estábamos acostumbrados. Esto, por desgracia, puede suponer ciertos riesgos para nuestra salud, algunos solo leves aunque incómodos, pero otros más peligrosos que debemos mirar con lupa.

Ansiedad

El mecanismo por el que el café es capaz de despertarnos está directamente relacionado con la capacidad de la cafeína para bloquear los efectos de la adenosina, uno de los principales inductores del sueño. Al mismo tiempo, aumenta la liberación al torrente sanguíneo de adrenalina, lo que incrementa nuestro ritmo cardiaco y nos pone alerta. El problema es que, cuando consumimos demasiada, estos efectos se exacerban. El resultado de esto es la ansiedad.

Tanto es así que la ansiedad inducida por cafeína es uno de los síndromes incluidos en el 'Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales', publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría. Como se explica en un estudio de la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido, 1.000 miligramos de cafeína al día provocan nerviosismo y excitación incontrolada.

Insomnio

Obvio pero importantísimo para nuestra salud. La mayor bondad del café, despertarnos por la mañana, es al mismo tiempo su mayor pega si la hora del consumo está próxima a la de nuestro descanso habitual. Como discutíamos en Alimente recientemente, los cambios mínimos (de media hora) en nuestros patrones de sueño tienen un gran efecto en nuestra salud, tanto a corto como a largo plazo. En ocasiones está fuera de nuestro control sufrirlos, pero en otras es completamente evitable. Tan sencillo como no consumir café.

Como se explica en diversos estudios, los efectos del café sobre la calidad, facilidad y duración de nuestro sueño se acentúan con los años, siendo la tercera edad la que más perjudicada se ve por el consumo nocturno de cafeína. Por suerte, el insomnio inducido por cafeína solo se da con dosis elevadas, no con las moderadas. Así lo afirma un trabajo científico de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Problemas digestivos

Sin la necesidad de remitirnos a refranes de escaso gusto, es sabido que el consumo de café es capaz de poner nuestro intestino en funcionamiento y facilitar ir al baño. Dicho de otro modo: es un laxante. Diversas investigaciones han demostrado que esta bebida es capaz de liberar una molécula llamada gastrina. Se trata de una hormona que acelera la actividad de nuestro colon.

Foto: Unsplash/@c_reel.
Foto: Unsplash/@c_reel.

Todo sea dicho, este no es un efecto exclusivo de la cafeína, sino también del café, pues el descafeinado provoca reacciones similares aunque un poco menos acentuadas. El problema es que, como explican los estudios citados, este efecto es directamente proporcional a la cantidad de café ingerido. Esto supone que, en excesivas cantidades, el café es capaz de acelerar tantísimo los procesos que ocurren en nuestro intestino que puede llegar a producir diarrea, lo que es considerado un problema de salud.

Por otra parte, una gran cantidad de trabajos científicos han probado que el consumo de café es capaz de aumentar (en algunos individuos) la prevalencia y la intensidad del reflujo gastroesofágico.

Rabdomiólisis

Probablemente el más serio de los problemas de salud contenidos en este texto. Es esencial dejar muy claro desde el primer momento que los efectos de la cafeína, aunque muy estudiados, son extraordinariamente raros. Se trata de una enfermedad en la que moléculas producidas por tejido muscular muerto entran en el torrente sanguíneo, lo que afecta directamente a nuestros riñones, lo que puede llegar a provocar que estos dejen de funcionar. Normalmente, la rabdomiólisis está producida por traumas, infecciones, drogas o mordeduras de serpientes o insectos venenosos.

Sin embargo, como decíamos, existen multitud de trabajos científicos que prueban que el consumo de café también puede provocarla. En uno de ellos, elaborado por médicos del Hospital de las Fuerzas Armadas de Taouyan, en Taiwán, se detalla cómo una mujer desarrolló náuseas, vómitos y orina ennegrecida tras beber 1 litro de café. Afortunadamente, el estudio detalla que la mujer se recuperó sin secuelas tras ser tratada con medicación y fluidos.

Foto: Foto: Unsplash/@kozjat.

Estos, por desgracia, no son todos los síntomas que el consumo excesivo de cafeína puede provocar, pero sí son los principales o los más severos. La Clínica Mayo detalla otros tantos que podemos sufrir por tomar demasiado café (u otras bebidas que contengan esta molécula) en exceso:

  • Migrañas
  • Irritabilidad
  • Incapacidad para controlar las micciones
  • Temblores musculares
  • Hipertensión
  • Taquicardia

Los expertos recomiendan que si somos conscientes de haber tomado demasiado café y sufrimos alguna de estos problemas de salud, detengamos o, al menos, reduzcamos nuestro consumo de esta bebida. Eso sí, en el caso de que, con la ausencia de café en nuestro sistema, sigamos sufriendo alguno de los síntomas, deberemos asistir al médico para que elabore un diagnóstico profesional.

Café Hábitos de consumo
El redactor recomienda