Llevamos unos años enzarzados en una discusión entre quienes consideran que la agricultura y ganadería ecológica resultaría insuficiente para alimentar a todo un planeta cada vez más superpoblado y aquellos que sostienen que este planteamiento es simplemente una utopía. Para estos últimos, abandonar los plaguicidas y abonos de síntesis química lastraría nuestras cosechas e impediría que gran parte de la población pudiera acceder a los alimentos.

No obstante, organizaciones ecologistas como Greenpeace parecen tenerlo bastante claro: “Nuestro problema actual no consiste en producir más comida, sino en producirla donde más se necesita, respetando a la naturaleza. El sistema de agricultura industrial vigente no consigue hacerlo. Mientras tanto, el planeta sufre considerablemente. Estamos sobreexplotando los recursos y reduciendo la fertilidad de la tierra, la biodiversidad y la calidad del agua. Las sustancias tóxicas se están acumulando a nuestro alrededor. Los niveles de desperdicios están aumentando; todo esto ocurre en el contexto del cambio climático y aumenta la presión en los recursos que están desapareciendo de la Tierra”.

En definitiva, esta ONG nos pinta un panorama bastante desalentador donde la agricultura ecológica sería la única opción posible, pues la intensiva nos la describe como un sistema que “contamina, daña el agua, la tierra y el aire”. Además, la cree culpable en cierta medida del cambio climático y tampoco pasa por alto los riesgos que, a su juicio, entraña para la biodiversidad y el bienestar tanto de los agricultores (que se exponen a ellos cada vez que aplican los pesticidas químicos) y los propios consumidores.

Desperdiciar menos y reducir la carne

Por otra parte, y sin llegar a entrar en si la agricultura intensiva es tan dañina para el medio ambiente como asegura Greenpeace, encontramos la tesis defendida por un grupo de investigadores del Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica (FiBL), la Alpen-Adria-Universität Klagenfurt y la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, que opina que la agricultura ecológica es capaz de alimentar al mundo siempre que se combine con gestos tan importantes como reducir la cría de ganado vacuno, pues deberíamos reducir a la mínima expresión el consumo de carne. Por supuesto, también acabar con el desperdicio alimentario es una importante batalla que tenemos que ganar si queremos ser eficientes con nuestro consumo. Según las Naciones Unidas, 1.300 millones de toneladas de comida acaban anualmente en el cubo de la basura.

Foto: iStock.
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En suma, con la adopción de todas estas medidas, estos investigadores creen posible la transformación de la agricultura mundial en ecológica sin que ello suponga un menoscabo a nuestras posibilidades de alimentar a todos los habitantes. Aunque es cierto que la agricultura ecológica exige una mayor demanda de tierra con respecto a la convencional, encontramos muchas ventajas, pues se reduce el uso de pesticidas y el excedente de nitrógeno.

Puede alimentar a todo el planeta si reducimos la carne y el desperdicio alimentario

De hecho, la fertilización nitrogenada suele ser necesaria para maximizar el rendimiento agícola, pero no está exento de riesgos ambientales pues si se abusa de ellos puede comportar la contaminación de acuíferos y la generación de gases de efecto invernadero. Este grupo de científicos está seguro de que la agricultura ecológica, si se hacen los deberes, puede llegar a alimentar de manera sostenible a más de 9 mil millones de personas en 2050.

Los críticos con la agricultura ecológica

Sin embargo, encontramos a un reputado escéptico entre los expertos que participaron este verano en los dos encuentros internacionales de control de plagas celebrados en el Palacio de Congresos de la capital del Turia. En ellos se abordó el desarrollo de posibles insecticidas biológicos. En esta cita, el catedrático de genética de la Universitat de Valencia (UV), Juan Ferré, afirma que, a pesar de sus bondades, la agricultura ecológica no puede alimentar a todo el mundo. "No se puede alimentar a todo el mundo con la agricultura ecológica, de hecho es lo que ocurría primitivamente cuando había una población menor y se producían hambrunas", afirmó el experto.

La ONU también se decanta por la ecología

La ONU lleva años defendiendo el gran futuro en la alimentación que le aguarda a la agricultura y ganadería ecológicas. Así, recientemente, con ocasión del 2º Simposio Internacional sobre Agroecología que tuvo lugar en Roma esta primavera, el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, destacó que la agroecología puede ayudar a implantar unos sistemas alimentarios más saludables y sostenibles.

Da Silva aseguró que la mayor parte de los sistemas agrícolas actuales emplean un alto número de insumos, además de recurrir a infinidad de recursos que tienen un gran coste medioambiental. A su juicio, producir a cualquier precio no ha servido para acabar con el hambre en el mundo y, para colmo, "asistimos a una epidemia global de obesidad".

Foto: iStock.
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“Necesitamos promover un cambio transformador en la forma en que producimos y consumimos alimentos. Tenemos que proponer sistemas alimentarios sostenibles que ofrezcan alimentos saludables y nutritivos, y también preservar el medio ambiente. La agroecología puede ofrecer algunas aportaciones a este proceso”, agregó.

En cualquier caso, esta conversión mundial del 100% a la agricultura orgánica parece una realidad poco plausible incluso en las próximas décadas. Conviene recordar que actualmente la producción ecológica certificada en todo el mundo no supera el 1% de la producción total. Según las indagaciones realizadas por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, convertir a ecológicas el 50% de las zonas de cultivo en Europa y América del Norte apenas afectaría a la producción de alimentos en los países de esos continentes. En cambio, en zonas como el África subsahariana, la transformación del 50% de su superficie supondría un aumento drástico de la producción de alimentos.