Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el colesterol son problemas de salud pública que afectan a gran parte de la población, por lo que cualquier investigación al respecto es recibida con interés tanto por profesionales como por los pacientes (y hasta por los potenciales pacientes, que aquí entramos todos).

Hoy precisamente se publican las nuevas guías sobre colesterol, diabetes, prediabetes y enfermedades del corazón de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC en sus siglas en inglés) en el 'European Heart Journal'.

Colesterol

El mensaje no puede ser más contundente: los niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), el conocido como ‘malo’, deben reducirse tanto como sea posible para prevenir enfermedades cardiovasculares, especialmente en pacientes de alto y muy alto riesgo.

El motivo: las arterias obstruidas, conocidas como ECV ateroscleróticas, son el tipo principal de enfermedad. Y las nuevas guías proporcionan recomendaciones sobre cómo modificar los niveles de lípidos en plasma a través del estilo de vida y la medicación para reducir el riesgo de ECV aterosclerótica.

"Las nuevas guías promueven bajadas de colesterol 'malo' tanto como sea posible en pacientes de riesgo"

"Ahora hay evidencia abrumadora de los estudios experimentales, epidemiológicos, genéticos y ensayos clínicos aleatorizados de que el colesterol LDL más alto es una causa potente de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular", comenta el profesor Colin Baigent, director de la Unidad de Investigación de Salud de la Población del MRC y subdirector de la Unidad de Servicio de Ensayos Clínicos y la Unidad de Estudios Epidemiológicos (CTSU) de la Universidad de Oxford.

"Disminuir el LDL reduce el riesgo independientemente de la concentración basal. Esto significa que en personas con un riesgo muy alto de infarto o accidente cerebrovascular, la disminución del colesterol ‘malo’ es efectiva incluso si tienen niveles iniciales por debajo del promedio".

No existe un límite inferior de colesterol LDL que se sepa que no es seguro. Las pautas apuntan a garantizar que los medicamentos disponibles (estatinas, ezetimiba, inhibidores de PCSK9) se utilicen de la manera más efectiva posible para reducir los niveles en las personas con mayor riesgo. Se recomienda que tales pacientes alcancen un nivel objetivo de colesterol LDL y una reducción relativa mínima del 50%.

El año pasado, la revista ‘Circulation’ se hacía eco de las nuevas guías de colesterol de EEUU, en las que la diferencia con las europeas radica en que la evaluación del riesgo se realiza de forma personalizada. A diferencia de lo propuesto en las europeas, aseveran "que el tratamiento del colesterol elevado no es para todas las personas y esta guía establece firmemente la importancia de la atención individual", dijo el Dr. Michael Valentine, presidente del American College of Cardiology.

En declaraciones a Alimente, el doctor José Luis Zamorano, jefe de Cardiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, asegura que “el objetivo de las estadounidenses es ser más estrictos con el LDL. Pero creo que en este campo Europa siempre hay ido por delante”.

Foto: iStock.
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Niveles aún más bajos

Con el fin de garantizar que los “pacientes de alto o muy alto riesgo reciban una terapia intensiva para reducir el LDL, independientemente de su nivel de referencia, a los pacientes que ya están cerca de su objetivo en el tratamiento actual se les ofrecerá una terapia adicional que proporciona una reducción mínima adicional del 50%", ha asegurado el profesor Alberico L. Catapano, del Departamento de Farmacología y Ciencias Biomoleculares, de la Universidad de Milán, en Italia.

Se trataría, por tanto, de dar “estatinas como primera elección y si no se llega a los objetivos, se puede añadir ezetimiba y, en casos de alto riesgo, IPCSK9”, insiste el doctor Zamorano. Las estatinas son "muy bien toleradas y la verdadera 'intolerancia' es poco común. La mayoría de los pacientes puede seguir un régimen de las mismas", señala el profesor François Mach, presidente del grupo de trabajo de directrices y jefe del Departamento de Cardiología del Hospital de la Universidad de Ginebra, Suiza. "Tienen muy pocos efectos secundarios, aunque sí elevan las posibilidades de padecer diabetes y miopatía”, apostilla. Pero sus beneficios “superan en gran medida sus riesgos, incluso entre aquellos con bajo riesgo de ECV aterosclerótica”, recuerda.

En mujeres premenopáusicas

Sin embargo, las estatinas no se recomiendan en mujeres premenopáusicas que consideran el embarazo o no usan anticonceptivos adecuados. "Aunque no se ha demostrado que estos medicamentos causen malformaciones fetales cuando se usan involuntariamente en el primer trimestre del embarazo, las mujeres que necesitan una estatina deben evitarlas durante cualquier período en que puedan concebir, ya que no se ha realizado ningún estudio formal para abordar esta cuestión", dijo el profesor Catapano.

Mayores de 75 años

La evidencia para el tratamiento con estatinas es más limitada en pacientes mayores de 75 años, aunque sus beneficios sí son consistentes. Las pautas aconsejan tener en cuenta el nivel de riesgo, el colesterol LDL basal, el estado de salud y el riesgo de interacciones farmacológicas a la hora de decidir si son apropiadas a partir de esta edad o más.

Otros pacientes

Se han realizado revisiones a las categorías de estratificación de riesgo para los pacientes con ECV aterosclerótica, diabetes con daño a órganos diana, hipercolesterolemia familiar y enfermedad renal crónica grave que se clasifiquen como de muy alto riesgo (por lo que se les ofrecerá una terapia intensiva para reducir el LDL). Los objetivos del tratamiento para una categoría de riesgo particular se aplican independientemente de si los pacientes han sufrido un ataque cardiaco o un derrame cerebral.

Sumplementos de aceites de pescado

Particularmente se recomienda icosapent etil (ácidos grasos omega 3), en combinación con una estatina, para pacientes con hipertrigliceridemia (exceso de triglicéridos) a pesar del tratamiento con estatinas. En ellos, los suplementos reducen el riesgo de eventos ateroscleróticos, incluyendo ataque cardiaco y el accidente cerebrovascular, en aproximadamente una cuarta parte.

Diabetes

Según señala Francesco Consentino, profesor de cardiología en el Instituto Karolinska de Estocolmo y presidente del grupo de trabajo de estas guías, "la importancia de las nuevas pautas es proporcionar información de vanguardia sobre cómo prevenir y controlar los efectos de la diabetes en el corazón, con el enfoque basado en los datos que han surgido desde el documento de 2013".

Las cosas han cambiado sensiblemente de entonces hasta ahora y, según las estimaciones, próximamente lo harán aún más. Según los expertos de la ESC, la prevalencia de la diabetes en el mundo continúa aumentando. Y predicen que en el año 2045 más de 600 millones de personas desarrollarán esta enfermedad crónica; y que aproximadamente la misma cantidad tendrá prediabetes. Una cifra más: según este organismo, 60 millones de europeos tienen actualmente diabetes y, de ellos, la mitad no están diagnosticados.

"60 millones de europeos tiene diabetes y, de ellos, la mitad no están diagnosticados"

Los consejos básicos de estilo de vida que ofrece esta nueva guía de la ESC para pacientes de dicha enfermedad (así como para los que están en una situación de prediabetes) son:

  • No fumar.
  • Reducir la ingesta calórica con el fin de evitar el exceso de peso.
  • Adoptar la dieta mediterránea, utilizando el aceite de oliva y los frutos secos (especialmente las nueces) como grasas principales.
  • Practicar actividad física de intensidad moderada a vigorosa al menos 150 minutos por semana (a no ser que esté contraindicado por el especialista). Lo más adecuado es combinar el ejercicio de resistencia con el aeróbico.
  • Evitar por completo el alcohol.

Este último punto es especialmente novedoso. Como indica Peter J. Grant, profesor de Medicina de la Universidad de Leeds (Reino Unido) y jefe del equipo de trabajo de la Sociedad Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), organismo que también ha colaborado en estas guías, "ha existido durante largo tiempo la visión de que el consumo moderado de alcohol tenía efectos beneficiosos sobre la prevalencia de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, dos análisis de perfil alto han confirmado que este no es el caso y que el consumo de alcohol no parece tener ningún beneficio en absoluto. Así, sobre la base de estos nuevos hallazgos cambiamos nuestras recomendaciones al respecto". Lo dicho, a partir de ahora el consejo es 'cero alcohol'.

Foto: iStock.
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Otro asunto que quiere transmitir la ESC a la población es la importancia de adoptar conductas y estilos de vida saludables como la principal forma de prevenir las enfermedades del corazón. Estos pequeños cambios, mantenidos en el tiempo, serán la mejor manera de evitar (o como mínimo retrasar) el paso de la prediabetes a la diabetes. Según apuntan, simplemente con adquirir una rutina de actividad física, además de aplazar esta conversión, mejora el control glucémico y reduce las complicaciones cardiovasculares.

Más recomendaciones: el autocontrol de la glucosa en sangre, así como de la presión arterial, se aconseja para todos los pacientes con diabetes. Los datos apuntan a la variabilidad en la glucosa como una de las causas de enfermedad cardiaca en las personas diabéticas. Además, alteraciones de la glucosa por la noche están relacionadas directamente con un deterioro de la calidad de vida. El profesor Cosentino indica, por tanto, que "ya no se considera apropiado depender de medidas de la glucosa ocasionales para llevar un control, especialmente en la diabetes tipo 1".

"Al mismo tiempo -continúa-, se ha desarrollado la tecnología flash, sensores que se colocan en la piel para controlar de forma continua los niveles de glucosa. Argumentos similares se aplican al monitoreo de la presión arterial en casa". En este asunto hay una buena noticia y es que, según acordó el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud antes del verano, Sanidad financiará los sensores flash de glucosa para los diabéticos tipo 1. Este plan se irá implantando paulatinamente, empezando por los pacientes con limitaciones funcionales graves y se completará antes del 31 de diciembre de 2020.

Y en cuanto a la medicación, que lógicamente debe ser prescrita por el especialista de forma personalizada, la guía indica que los fármacos para prevenir la formación de coágulos (anticoagulantes orales no antagonistas de la vitamina K, específicamente el rivaroxabán) deben considerarse en combinación con aspirina para pacientes con diabetes que tienen una mala circulación sanguínea.