Todo empezó en 2016, cuando el Parlamento Europeo aprobó un acuerdo que favorecía el acceso a la Unión Europea (UE) de productos de Sudáfrica y otros cinco países de África meridional. Ya entonces al sector citrícola español se le encendieron todas las alarmas. Parece que razones para asustarse no le faltaban pues acaba de cerrar uno de los peores años de su historia con pérdidas millonarias que los agricultores achacan a la irrupción de las sudafricanas.

La firma del Pacto para el Desarrollo del África Meridional (Botsuana, Lesoto, Mozambique, Namibia, Sudáfrica y Suazilandia) tenía como propósito, según el dictamen de la Eurocámara, “ayudar a los países africanos a reducir la pobreza” y que, poco a poco, fueran integrándose en la economía mundial.

La Unió de Llauradors pidió a los supermercados que rechazaran estas naranjas por la presencia de pesticidas

Sin embargo, el supuesto acto de buena fe de los gerifaltes europeos parece estar poniendo en serios apuros la supervivencia de la naranja española, especialmente la valenciana, aunque también la cosecha andaluza es considerable. Así, según un informe de la Unió de Llauradors, hecho público durante este verano, los ingresos, con respecto a la pasada temporada, en productos como las naranjas se han reducido en 151 millones (40%). Por su parte, las mandarinas han descendido en 114 millones (30%) y 13 millones han dejado de facturarse con la venta de limones (12%).

Aunque desde Europa niegan la mayor y descartan que las exportaciones sudafricanas sean culpables de esta debacle. A este respecto, el responsable de unidad de la Dirección General de Agricultura, Joao Onofre, manifestó el pasado enero que "no existe ningún dato estadístico que diga que haya habido un aumento de importaciones procedentes de Sudáfrica en el periodo que resulta nocivo para la producción europea".

Foto: iStock.
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Sus afirmaciones desataron la indignación del sector, que tira de datos para refutar las afirmaciones de este representante de la UE. Así, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) asegura que en 2014 las exportaciones de naranja sudafricana se cifraban en 380.209 toneladas, pero en 2018 ya era posible hablar de 464.249. Por su parte, la mandarina procedente de estas latitudes también lleva despuntando en los últimos años ya que, si nos fijamos de nuevo en 2014, han pasado de 85.306 toneladas a exportar 129.214. Según esta asociación de agricultores, estas importaciones crecen a costa de perjudicar las ventas de los productos cítricos valencianos.

Y la salud de los consumidores, ¿qué?

Pero no es solo eso, sino que parece que estas exportaciones también pueden comprometer la salud de los consumidores europeos. No en vano, la Unió de Llauradors denunció que estos productos emplean pesticidas considerados peligrosos por parte de la UE y cuyo uso, por lo tanto, está prohibido en nuestros cultivos.

En concreto, esta organización examinó en un laboratorio de la Comunidad Valenciana varias muestras de producto procedente de Sudáfrica y Mercosur. Los resultados confirmaron que había rastro de carbendazima (prohibido en la UE desde junio de 2016), además de 62 pesticidas utilizados en Sudáfrica, de los cuales trece de ellos son calificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como altamente peligrosos.

Ante estos datos, la Unió consideró que era su obligación contactar con las cadenas de distribución y los diferentes supermercados para que rechacen aquellos cítricos de sus proveedores en los que hallaron pesticidas que no se pueden emplear en el ámbito de la Unión Europea. "Así, los supermercados darían muestras de sensibilidad hacia los agricultores, pero sobre todo ante los consumidores", podemos leer en su nota de prensa. Sin embargo, parece que su petición cayó en saco roto, pues a día de hoy es posible comprar con facilidad naranjas de Sudáfrica en los lineales de fruta de las más populares cadenas de supermercados españolas.

¿Dónde radica el problema?

Además de la presencia de pesticidas denunciada por este organismo, las naranjas de Sudáfrica suponen un duro competidor para la española. Así, el periodo de importación de cítricos de Sudáfrica sin aranceles se extiende hasta el 30 de noviembre. Además, el arancel se irá reduciendo de forma progresiva hasta que, llegado el año 2025, el país africano no tendrá que pagar nada por exportar sus cítricos a Europa.

Foto: iStock.
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En teoría, la temporada de unas y otras no deberían solaparse, pues las sudafricanas acceden cuando no hay naranja valenciana (en verano y principios de otoño). Sin embargo, ambas naranjas tropiezan en los mercados europeos por el uso de cámaras frigoríficas que pueden alargar su temporada y que coincidan al 100% con el inicio de la española. No podemos pasar por alto que el final de la campaña del país sudafricano coincide con el inicio de la española y eso lastra las oportunidades para vender las naranjas levantinas como confirman los datos anteriormente expuestos.

Todo ello aboca al campo valenciano a considerar nuevas opciones con más futuro. Una de ellas parece ser el aguacate, pues ya es posible encontrar campos que están reemplazando sus tradicionales naranjos por aguacateros. Incluso este verano se constituyó en Valencia la Asociación de Productores de Aguacate (Asoproa). Así, el 'oro verde' parece llamado a ayudar a superar la 'ruina naranja'.