Seguro que más de una vez te has preguntado si podías congelar un huevo, un tomate o cuánto aguanta un solomillo en el congelador. Para resolver estas cuestiones, algunos aspectos como la composición de dichos alimentos, el tipo de congelador, el tiempo o el envase son claves. Además, saber cómo usar de forma adecuada tu congelador te va a permitir, por un lado, combatir el desperdicio alimentario, de tal modo que tu comida siempre estará en buen estado y casi lista para consumir, y por otro, evitar un gasto innecesario y ahorrar en la lista de la compra.

Es importante recordar que la congelación no es un milagro, así que si congelas comida que se está poniendo mala, cuando la descongeles estará igual o peor. Gabriela Brieba, CEO de Sanpani y especialistas en Seguridad Alimentaria, recomienda aplicar la regla del 3 por 3. Lo que implica no guardar "nada más de tres meses en el congelador, tres semanas en la nevera si está herméticamente cerrado o tres días si no lo está". Esta regla se aplica solo a los alimentos no envasados, con el resto hay que leer las etiquetas de cada producto. Te contamos, de la mano de Supermercados de El Corte Inglés, todo lo imprescindible para sacar el máximo partido a tu congelador:

1. Ten en cuenta la temperatura

Los grados a los que mantengas tu congelador van a depender en gran medida de las estrellas de este electrodoméstico. La temperatura ideal es -18ºC (congeladores de tres estrellas). Por encima de esta temperatura alimentos como las carnes o los pescados no se conservan bien y no se eliminan algunos parásitos, como el anisakis. Por debajo, especialmente más allá de los -24ºC, las propiedades de los alimentos y sus texturas pueden verse perjudicadas.

Te aconsejamos que para conservar una temperatura adecuada no dejes la puerta abierta mucho tiempo, no metas nunca alimentos que están calientes y mantén el congelador limpio y ordenado.

2. Utiliza los recipientes adecuados

Cómo guardamos y envasamos los alimentos es primordial, no solo por comodidad, para saber qué tenemos y poder encontrarlo fácilmente, o para preservar correctamente las propiedades de los alimentos, sino por una cuestión de higiene.

Por ello, es importante utilizar siempre envases y papelespara envolver que sean aptos para congelar (suele aparecer un símbolo con un copo de nieve), además de asegurarte de que los cierras bien, sin dejar ninguna parte del alimento expuesta. No llenes los recipientes al máximo, deja por lo menos uno o dos centímetros hasta la tapa, ya que muchos alimentos aumentan su volumen con la congelación.

(iStock).
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  • Los recipientes de plástico son los más aconsejables porque cierran herméticamente y son perfectos para alimentos con líquidos. Una vez llevado a cabo su proceso de descongelación, podrás meterlos en el microondas.
  • Los de aluminio también son buena opción. No los podrás meter en el microondas, pero sí en el horno.
  • Los de cristal son ideales para caldos y purés, pero ten cuidado porque no todos aguantan temperaturas muy bajas, sobre todo los más finos.
  • Los envoltorios de aluminio y plástico son también buenas opciones para los alimentos que no tienen excesivo líquido. Cuando congeles en bolsas de plástico aprieta bien la comida y quita todo el aire que puedas.

3. Etiquétalo todo

No podemos guardar eternamente los alimentos en el congelador, así que es imprescindible escribir la fecha de congelación para saber el tiempo máximo que tenemos para consumirlo. Apunta también qué es, porque cuando los alimentos y la comida ya cocinada se congelan pueden perder fácilmente su aspecto original, o simplemente puede que no nos acordemos de si tal o cual frasco es caldo de pescado o de verduras.

Si has comprado tres kilos de ternera porque estaba de oferta, pero en casa solo sois dos, evita congelarlo todo

Mantén el máximo orden posible en tu congelador, igual que en tu nevera. Si tienes cajones específicos para cada grupo de alimentos es más fácil. Si tu congelador es tipo arcón, puedes hacerte con cajas de plástico (sin tapa). Tener las cosas organizadas, además de evitar malos olores, te permitirá llevar un mejor control de lo que tienes, consumirlo en fecha y tener el congelador más limpio.

Si has comprado tres kilos de ternera porque estaba de oferta, pero en casa solo sois dos, evita congelar todo el paquete. Si no tienes tiempo de separar y embalar cada filete, al menos hazlo en grupos pequeños. Del mismo modo, cuando congeles las sobras de la comida, hazlo en raciones individuales. Asimismo, congela el pescado y la carne sin vísceras, esto te ayudará a mantener a raya los parásitos.

4. Alimentos complicados de congelar

La grasa, el queso y la nata no son buenos alimentos para congelar porque pierden su textura. Los quesos tiernos aguantan un poco mejor, pero, a no ser que vayas a fundirlo, es mejor mantenerlos lejos de las bajas temperaturas.

  • Los pescados y las carnes más grasas aguantan menos tiempo: se conserva mejor el bacalao que el salmón y el pollo que el cordero. Un consejo práctico es que antes de congelar las piezas en las que la grasa es visible, córtala y retírala.

(Unsplash).
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  • Los alimentos ricos en agua, que se van a consumir crudos, no se deben congelar. Es el caso de los tomates (para ensalada), lechuga, apio, pepino y fruta en general. Para congelar las verduras se recomienda escaldarlas previamente y así neutralizar la actividad de las encimas.
  • Si quieres congelar huevos, hazlo sin cáscara, metiéndolos en un recipiente hermético.

Y para terminar, cómo descongelar tus alimentos también es determinante, así que procura hacerlo con tiempo dejándolos directamente en el frigorífico. Cuando se trate de productos congelados, como las verduras o las comidas preparadas, lee las etiquetas, ya que hay algunas que te recomiendan cocinarlas directamente sin necesidad de descongelar. Lo descongelado hay que comerlo lo antes posible y no se debe volver a congelar, porque la carga bacteriana puede aumentar considerablemente.

*El Confidencial, en colaboración con el Supermercado de El Corte Inglés, te presenta una serie de artículos con los que aprenderás a reconocer los mejores productos frescos de temporada, de proximidad y de la máxima calidad. También recetas saludables para poder llevar una dieta rica, nutritiva y llena de sabor. Conoce aquí más ideas y consejos para ser sostenible, ponlos en práctica para seguir protegiendo al planeta de forma adecuada y responsable.

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