Que cada vez más estamos comprometidos con nuestra salud es un hecho. Esto nos lleva a la búsqueda constante de alimentos nuevos aunque no signifique renunciar a los productos de proximidad y al 'kilómetro cero'. Como es evidente en nuestras latitudes (exceptuando Canarias), las frutas tropicales suelen estar en este rango de alimentos. De hecho, están tan extendidas que a menudo da la sensación de que ya se han probado todas. A fin de cuentas, hay numerosos menús en los que el mango, la papaya, la piña o el aguacate se encuentran muy presentes. Sin embargo, aunque parezca extraño, dada la enorme oferta frutal que existe, aún quedan variedades por descubrir o indagar por su valor culinario y, claro está, nutricional.

Según la FAO, el consumo de frutas tropicales aumentará a lo largo del próximo decenio. No resulta extraño, tienen un elevado poder nutritivo con los consiguientes beneficios para la salud. En líneas generales, todas se caracterizan por presentar un elevado contenido vitamínico, sobre todo del grupo A, C y E, y por aportar importantes cantidades de fibra soluble e insoluble. A esto se añade que entre el 80% y el 90% de su composición es agua, lo que las hace hipocalóricas y refrescantes. Por tanto, ampliar la carta de manjares frutales nunca está de más. Estas son algunas frutas tropicales poco conocidas que pueden hacer mucho en pro de la salud.

Pitaya

Es conocida popularmente como 'fruta del dragón' y proviene de un tipo de cactus. Llama la atención por su extravagante aspecto exterior, de color rosa intenso y rodeado de espinas. La carne de su interior –blanca y con minúsculas semillas similares a las del kiwi– es jugosa y tiene un ligero sabor dulce. Sobre su calidad nutricional cabe señalar que supone una excelente fuente de vitaminas B y C y además contiene grandes cantidades de hierro, calcio o fósforo. Otra gran ventaja es que el 90% de esta fruta es agua, por lo que, aparte de refrescante, tiene escaso aporte calórico. Se puede tomar en crudo quitándole la piel y cortándola en rebanadas, en 'smoothie' o cocinada. Una recomendación muy habitual es que el truco para sacarle el máximo partido está en acompañarla con un zumo de limón.

Pitaya.
Pitaya.

Rambután

Procede de Malasia, Filipinas e Indonesia, donde tradicionalmente se ha usado como tratamiento medicinal para la hipertensión o la diabetes. Su curioso aspecto peludo puede desanimar a consumirlo, pero el blanco inmaculado de su interior lo hace muy apetecible. Este pariente del litchi, jugoso y acuoso, es rico en vitamina C, potasio, hierro e hidratos de carbono.

Rambután.
Rambután.

Tamarillo

Oriunda de las zonas tropicales de Sudamérica, esta fruta tiene un sorprendente parecido en color y textura gelatinosa con el tomate, lo que conlleva que se la conozca popularmente como 'tomate de árbol'. Tiene grandes cantidades de vitaminas A, C y E (aportan efectos antioxidantes) y es rica en hierro, magnesio, potasio y fósforo. Aporta, además, interesantes cantidades de fibra soluble, que es una buena amiga del buen funcionamiento del tránsito intestinal, del control de los niveles de saciedad y, por tanto, un gran aliado de las dietas de adelgazamiento.

Tamarillo.
Tamarillo.

Kiwano

Este fruto silvestre, al que también se le conoce como 'melón con cuernos' o 'melón de África', procede del África subsahariana, aunque, en los últimos años, su cultivo se ha extendido a Nueva Zelanda, Australia y algunos países de Sudamérica. Su atractivo está en el singular sabor de su textura gelatinosa, que es una mezcla de plátano, kiwi, pepino y calabacín. Desde el punto de vista nutricional, es interesante por su elevado contenido en potasio y en magnesio, así como por su extenso aporte de vitaminas A y C.

Kiwano.
Kiwano.

Carambola

Es muy conocida fuera de nuestras fronteras y tiene innumerables apelativos, como 'fruta estrella', 'cinco dedos' –en República Dominicana–, 'caramboleiro' –en Brasil– o 'tamarindo chino' –en Venezuela–. El corte de su forma guarda parecido con el de una estrella, lo que hace que se utilice en decoración. Sin embargo, por lo que destaca es por su elevado contenido en potasio y fósforo, en fibra soluble y en vitaminas A y C. Todas estas propiedades nos demuestran que las carambolas también se comen y que pueden ser una fuente de beneficios para nuestra salud.

Carambola.
Carambola.

Plátano rojo

Esta fruta, conocida en América como 'guineo morado' o 'tafetán', se caracteriza por su singular color entre rojo y morado, que, dependiendo de su grado de maduración, muta a púrpura. Aunque comparte genes con el plátano común, es más pequeño y más grueso, tiene una textura más pastosa y un sabor ligeramente más agrio, incluso algunas algunas especies saben a frambuesa. En cuanto a sus bondades nutricionales, es rica en vitaminas A y C, en potasio y antioxidantes.

Plátano rojo.
Plátano rojo.

Zapote negro

Procede de Colombia y México, aunque su cultivo también se ha extendido a Australia o Filipinas. A esta baya de color verde, muy popular al otro lado del Atlántico, se la conoce como 'chocolate pudding fruit' porque su sabor recuerda mucho al del cacao. Sin embargo, sus propiedades nutricionales nada tienen que ver con las de este dulce. De hecho, aporta muchas menos calorías –80 kcal por cada 100 gramos– y mayores cantidades de calcio. A esto se añade que contiene hasta cuatro veces más vitaminas A y C de las que aporta una naranja.

Zapote negro.
Zapote negro.