La ciudad británica de Leeds es la aldea gala de Astérix en lo que a obesidad se refiere, es decir, la resistencia. Hoy en día esta enfermedad metabólica afecta de manera preocupante a la población infantil de medio mundo y la Organización Mundial de la Salud la considera ya una epidemia. No hay estudios muy recientes sobre la prevalencia de la obesidad (ni de adultos ni de niños) en nuestro país, pero según uno de los últimos disponibles, el 'Estudio sobre la situación de la obesidad infantil de España', del Observatorio de la Infancia, esta se sitúa, tanto en niñas como en niños, en el grupo definido con un porcentaje de más del 25% de exceso de peso, contando con datos de World Obesity.

La obesidad tiene diversas causas, desde las genéticas (que afectan a un porcentaje mínimo de los casos) a las ambientales, con una importancia más relevante. Según la Asociación Española de Pediatría (Aeped), las grandes ingestas de grasas y el predominio de un estilo de vida sedentario, con escasa actividad física, son en gran medida la clave de esta tendencia creciente al sobrepeso y la obesidad entre nuestros niños.

Mientras que en España la tasa de obesidad infantil ronda el 18%, en Leeds se sitúa en el 6,4%

¿Qué sucede en Leeds? Algo sorprendente. La tercera ciudad con más población de Reino Unido, tras Londres y Birmingham, ha visto cómo en los últimos años su tasa de obesidad, en lugar de crecer o de mantenerse, ha disminuido de forma notable, hasta colocarse en el 6,4% (en España las últimas cifras disponibles de la OMS sitúan esta prevalencia en el 18%). Y no solo eso, sino que el mayor descenso se produjo en las zonas más pobres y desfavorecidas, donde normalmente se concentran mayores tasas de obesidad. La profesora israelí Mary Ruldolf, jefa del departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Bar-Ilan, en Israel, es probablemente la máxima responsable de lo ocurrido en la ciudad inglesa.

Foto: iStock.
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La doctora, que pasó 20 años dando clases en la Universidad de Leeds, puso en marcha en 2009 HENRY (Health Exercise Nutrition for the Really Young), un programa de intervención enfocado a evitar el sobrepeso de los niños más pequeñitos, de 0 a 5 años, con un trato directo con sus padres, todos ellos en situación socioeconómica poco favorable. Ahora, en un análisis sobre los resultados de este programa, que acaba de publicar 'Pediatric Obesity', se han visto confirmadas las buenísimas expectativas con las que comenzaron.

Realizar actividad física, fundamental

HENRY ofrece a los padres asesoramiento para que sus hijos tengan un estilo de vida saludable desde el principio, ya que se centran en la etapa preescolar, donde todo comienza y los hábitos se crean. Además del contacto cercano con las familias de la zona, en su web podemos encontrar tanto juegos para practicar con nuestros hijos (promoviendo así la actividad física) como recetas sencillas, nutritivas y económicas (pollo con cuscús, pasteles vegetales, sopa de puerros y guisantes...) que podemos preparar para ellos.

Los niños obesos se ven en mayor medida abocados al aislamiento y tienen más riesgo de sufrir acoso

No en vano, la Aeped también aboga por la prevención de la obesidad, enfocada a estos dos temas, evitar el sedentarismo y llevar una dieta equilibrada. Merece la pena ponerse a ello, ya que la obesidad infantil se relaciona con un mayor riesgo de problemas serios: desde cardiovasculares a respiratorios, pasando por los metabólicos o los óseos. Sin contar con el factor psicosocial, ya que muchos de estos niños se ven abocados al aislamiento y corren más riesgo de sufrir acoso escolar, según confirmó un estudio realizado por la Universidad de Queen, en Canadá, y publicado en 'Pediatrics'.

Ojo con los snacks que ofrecemos a los niños

Una nueva investigación incide en la importancia de educar a los niños en hábitos saludables. La ha llevado a cabo el Murdoch Childrens Research Institute de Melbourne y lo ha sacado a la luz 'International Journal of Obesity'. Confirma que ofrecer a los niños una amplia variedad de snacks los anima a comer más y esta práctica, que se hace habitual, contribuye al sobrepeso infantil, que también es un problema al otro lado del mundo.

Foto: iStock.
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La doctora Jessica Keer, autora principal de este trabajo, apunta que "uno de cada cinco niños en Australia tiene sobrepeso u obesidad y esta cifra triplica la existente hace 30 años. Existe la creencia por parte de muchos responsables de salud pública y de nutricionistas de que sirviendo a los niños la comida en platos más pequeños disminuye la cantidad que estos consumen, pero hemos encontrado que la talla del plato tiene poco efecto a este fin".

¿Dónde está la clave entonces? Según esta experta, "muchos estudios han puesto el foco en las comidas principales, pero es importante determinar a gran escala la cantidad, la variedad y la densidad energética de los snacks, así como analizar el comportamiento tanto de niños como de adultos frente a estos aperitivos cuando no están en el entorno familiar, cuando socializan". En su trabajo comprobaron cómo aquellos niños a los que les ofrecieron mayor variedad de snacks (crackers, queso, barritas de muesli, cacahuetes, chocolate, galletas...) los consumían en mayor medida, más allá de que la caja que los contuviera fuera mayor o menor.

La doctora Keer apunta la necesidad de "prestar más atención y recursos a ofrecer a los niños menos cantidad y variedad de este tipo de productos envasados con alta densidad energética. Las intervenciones no deberían dirigirse únicamente a reducir el tamaño del recipiente, esperando que solo esto lleve a los niños a tomar menos aperitivos de este tipo".