¿Cómo es tu relación con la comida? 5 claves para mejorarla
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¿Cómo es tu relación con la comida? 5 claves para mejorarla

Pocas personas ponen a prueba su relación con la comida. Una relación en la que es importante cómo y por qué elegimos los alimentos que comemos y no tanto qué alimentos escogemos o la calidad de los mismos

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Mejorar la relación con la comida es un hábito que debe adquirirse con el tiempo, y se trata de un trabajo continuo en el que la paciencia tiene un papel importante. En este sentido, es importante comprender la relación que tenemos con la comida, ya que esta no tiene nada que ver con el tipo de dieta que seguimos, ni con la calidad de los alimentos que tomamos, ni con los tiempos en los que comemos. Es más bien cómo y por qué elegimos los alimentos que nos llevamos a la boca.

¿Cuál es el significado de comer en los humanos? El significado de la comida ha adquirido a lo largo del tiempo un significado que va más allá de 'nutrir' nuestro organismo. Muchas veces se trata de una pura cuestión de ocio, celebración, alegría, aspectos culturales, sociabilización, etc.

Cinco consejos

1. Fuera reglas. Date permiso incondicional para comer. No te pongas reglas sobre cuándo sí y cuándo no, y elimina el sentimiento de culpa al comer.

2. Come cuando tengas hambre. ¿Sabías que el hambre se puede regular? La ciencia ha demostrado que el hambre se puede enseñar y, de hecho, el reconocimiento del hambre regula la alimentación y mejora el equilibrio energético. “Tanto los niños pequeños como los adultos pueden ser entrenados en el reconocimiento del hambre, brindándoles un método elegante para lograr el equilibrio energético sin el estrés de las dietas de restricción”, explican en un estudio. También se demostró en esta investigación que el reconocimiento del hambre produce mejoras en la sensibilidad a la insulina en sujetos con peso normal y con sobrepeso, y pérdida de peso en sujetos con este último.

En esta misma línea, se ha demostrado que la alimentación intuitiva (comer en respuesta a señales de hambre y saciedad en lugar de señales emocionales) se asocia con menores probabilidades de sobrepeso u obesidad tanto en hombres como en mujeres.

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3. Practica la alimentación consciente. ¿Cuántas veces hemos comido mirando a un punto fijo y pensando en todo lo que tenemos que hacer? Algunas personas, en el entorno laboral, han comido en apenas 10 minutos (frente al ordenador o de pie) y lo han relacionado con una 'necesidad fisiológica'. Esto es uno de los mayores errores que podemos cometer, porque no estamos siendo conscientes de lo que comemos.

Se ha comprobado que cuando te tomas tiempo con la comida y te centras en su textura, temperatura, sabor, tu cerebro manda señales al organismo para que se active la sensación de saciedad. Disfrutar y comer despacio es una práctica imprescindible para que esto se dé.

Los expertos nutricionales dan algunos tips para saber si estás comiendo de forma consciente, por ejemplo, preguntarte sobre la textura y sabor de los alimentos que estás ingiriendo, la satisfacción al comerlos y, sobre todo, si estamos comiendo porque tenemos hambre o porque no nos encontramos bien emocionalmente. En este contexto, también podemos identificar cómo nos sentimos al comer. El propósito de la alimentación consciente no es adelgazar, aunque es muy probable que quienes adoptan este estilo de alimentación lo hagan.

4. No hay alimentos buenos y malos. Los alimentos no son malos y hay que aceptar todos los que se incluyen en nuestra dieta. Al catalogar un alimento como 'malo' (está muy rico, pero engorda) mandas a la mente señales para que lo coloque en una especie de 'lo que pudo ser y no fue', convirtiéndose en una frustración al 'anhelarlo' y no poder comerlo.

Y esta realidad se ha comprobado también científicamente. Cuando una persona permite todos los alimentos, puede controlar mejor su ingesta, ya que sabe que estos alimentos siempre están disponibles. Sin embargo, cuando restringe algunos, es mucho más probable que en algún momento se exceda consumiéndolos y, posteriormente, entre en un ciclo interminable de culpa. La llamada habituación hace que cuanto mayor sea la exposición que tenga a un alimento o sabor, menos interesante y atractivo se volverá para la persona.

5. Cuida tu plato y no te justifiques por comer. Es mejor que dediques tus esfuerzos a elegir alimentos que a justificarte por haberlos elegido. En este sentido, los expertos aconsejan que no te culpes por comer lo que comes, simplemente debes ser consciente de lo que está comiendo y del porqué de tu elección.

Claves: ¿buena o mala relación?

Una buena relación implica disfrutar de los alimentos que comes y disfrutarlos sin tener que pedirte permiso por ello. Además, se basa en las señales de hambre y no influye el estado emocional que tengas. No te juzgues, ni te sientas mal por comer ciertos alimentos, porque no existen 'alimentos prohibidos'. Comes de forma consciente y las calorías no tienen nada que ver con los alimentos que eliges.

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Por el contrario, si te sientes culpable, tienes una larga lista de alimentos que 'no debes comer' y reglas por las que contabilizas las calorías diarias, haces dietas e ignoras las señales de hambre comiendo cuando te sientes triste o alegre y dejando de comer si estás disgustado, puedes tener una relación mala con la comida.

Hambre emocional y tipos de comedor

El hambre emocional se podría definir como aquel que no rinde cuentas a la sensación física de hambre, sino que está íntimamente relacionado con nuestros estados mental y emocional. “Los alimentos asociados al hambre emocional suelen ser ricos en azúcares, grasas y sal. Como consecuencia, con el tiempo te pueden provocar problemas en tu peso, salud y bienestar general”, explica la nutricionista Mayte García.

Según la experta, hay tres tipos de comedores: emocional, restrictivo y consciente. El emocional ve la comida como una "válvula de escape" y come de manera automática. La buena noticia es que puede revertir esto con técnicas de alimentación consciente o mindful eating.

Por su parte, el restrictivo tiene un continuo control de la comida y del peso. Y, por último, el consciente es el que posee herramientas para “conectar con el placer que proporciona comer y también para regular el aumento de peso y su mantenimiento”.

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