Comer alimentos blandos altera el control cerebral de la masticación
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Comer alimentos blandos altera el control cerebral de la masticación

Los resultados de una investigación podrían ser vitales para controlar y mejorar la capacidad masticatoria en niños o adultos después de un traumatismo o de una enfermedad

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Comer alimentos blandos puede alterar el control cerebral de la masticación, según se desprende del estudio ‘Effects of low occlusal loading on the neuromuscular behavioral development of cortically-elicited jaw movements in growing rats’, publicado en 'Scientific Reports'.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Medicina y Odontología de Tokio (TMDU) descubrió que cuando ratas jóvenes eran alimentadas con una dieta de comida blanda o normal, las distintas entradas sensoriales provocaban diferencias en el control muscular y la actividad eléctrica de la mandíbula al estimular una región cerebral específica relacionada con la masticación. Es decir, la información sensorial entrante puede afectar a la estructura del cerebro, lo que a su vez repercute en la salida motora del cuerpo.

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El trabajo describe los detalles del proceso de masticación, controlada principalmente por el tronco cerebral, una región que gobierna muchas actividades automáticas, como la respiración y la deglución.

Concretamente, para la masticación, el tronco del encéfalo también se ve influido por la señalización que proviene de regiones cerebrales superiores, incluida el área cortical masticatoria (ACM), que puede dividirse en las partes anterior y posterior. Cuando se estimula la ACM anterior, las señales viajan a través del tronco cerebral y llegan a los músculos de la mandíbula, provocando la masticación.

Sin embargo, hasta la fecha se desconoce si la información sensorial entrante afecta a la masticación bajo el control de la ACM anterior, algo que los científicos japoneses decidieron abordar y supusieron, en palabras del autor principal del estudio, Takashi Ono, que "en el cerebro en desarrollo, los cambios en la información sensorial pueden afectar en gran medida a la estructura del mismo".

Una dieta blanda induce cambios en el movimiento y la actividad eléctrica de la musculatura de la mandíbula

Así, alimentaron a ratas de dos semanas de edad con una dieta blanda o con una dieta normal, y luego investigaron "una serie de resultados neuromusculares diferentes en respuesta a la estimulación de la ACM anterior".

Masticar, cuanto antes, mejor

Después de alimentar a las ratas con la dieta blanda o normal durante 3 a 9 semanas, se utilizaron electrodos para estimular la ACM anterior mientras se medían sus movimientos mandibulares, junto con la actividad eléctrica de estos músculos. En respuesta a la estimulación de la ACM anterior, las ratas del grupo de la dieta blanda presentaban una alteración del movimiento y de la actividad eléctrica de los músculos de la mandíbula en comparación con el grupo de la dieta normal.

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Foto: Unsplash/@ providencia.

"Nuestros resultados sugieren que la ACM anterior influye fuertemente en la regulación de la masticación y se ve afectada por las entradas sensoriales durante el desarrollo. Por ello, la reducción de la función masticatoria durante el crecimiento debería corregirse lo antes posible para evitar cualquier efecto adverso potencial en el desarrollo de los músculos de la mandíbula y la capacidad de masticación", ha explicado Ono.

Dada la importancia de la masticación para la obtención de nutrientes, los resultados de este estudio podrían ser vitales para controlar y mejorar la capacidad masticatoria en niños pequeños, así como en adultos después de un traumatismo o una enfermedad.

Con todo, los resultados de este estudio sugieren que el control cerebral de la masticación puede verse influido por el simple hecho de aumentar la dificultad para hacerlo.

Función importante

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Por su parte, la doctora Marta Hermosín, médico especialista en Nutrición del Instituto de Dermatología Integral, explica a Alimente que “hay que dejar claro que hay una corteza sensorial a nivel del sistema nervioso-cerebral que se va a encargar de la adaptación del comportamiento neuromuscular de los movimientos de la masticación”.

En esta línea, insiste la experta, “lo que es muy importante es que efectivamente existe un área cortical anterior y posterior, pero que en este caso anterior, que es la que se va a encargar de los estímulos neuromusculares”.

Lo que sí es cierto, y este estudio evidencia, continúa la doctora Hermosín, es que “cuando masticamos, esos movimientos mandibulares, musculares y neuromusculares vienen por órdenes del sistema nervioso; en este caso hablan de un área cortical anterior, una zona muy concreta del cerebro que es la encargada de dar órdenes para que se genere ese movimiento de la masticación y esos estímulos nerviosos a nivel neuromuscular. Si nos alimentamos solamente de líquidos y de purés, se van a estimular áreas distintas del cerebro, y la actividad eléctrica, incluso de la mandíbula, no va a ser la misma”.

La masticación influye directamente en las calorías, el gasto calórico y la digestión

“En una dieta no es importante la dentición ni cómo está la disposición de los dientes y la calidad de la dentadura, sino que es muy importante tener en cuenta que todo lo que suponga masticar va a tener, por un lado, un gasto calórico, y por otro lado, una serie de movimientos musculares y neuromusculares de aprendizaje de una zona del cerebro que es la que los va a gestionar”, apunta la experta.

Por tanto, hay que destacar que “una dieta de alimentos blandos, licuados, purés y líquidos va a tener una afectación neuronal y una estimulación neuronal muy distinta a la de una alimentación en la que hay masticación”.

“Por eso en una dieta, o en un contexto de una dieta hipocalórica, es muy importante tener en cuenta que haya masticación. Es relevante para el sistema nervioso, a nivel neuromuscular, de la mandíbula incluso en que se va a generar el bolo alimenticio y ese movimiento en el tracto digestivo. Por tanto, la masticación es clave y fundamental, y el que haya más o menos masticación va a influir directamente no solo en las calorías y el gasto calórico, sino también en la digestión”, concluye.

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